Internacional
Persiste la violencia pandillera en Centroamérica: informan 16 mil homicidios en 2016
Publicado por: Fabián Barría La información es de: Agence France-Presse
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Con cerca de 16.000 homicidios en 2016, el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras), se mantiene como una de las regiones sin guerra más violentas del mundo, pese a los drásticos planes de seguridad en marcha, que incluyen a los ejércitos.

Un total de 15.809 personas murieron de forma violenta el a√Īo pasado en la zona, seg√ļn informes proporcionados por oficinas forenses y las polic√≠as.

En Guatemala se registraron 5.459 homicidios, El Salvador reportó 5.278 y Honduras 5.072.

El promedio de los tres países es de 50,6 homicidios por cada 100.000 habitantes, ocho veces la media mundial de 8,9 por cada 100.000 establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“La situaci√≥n sigue dif√≠cil, los homicidios a pesar que han bajado siguen marcando dolor y sufrimiento en muchas familias del Tri√°ngulo Norte”, coment√≥ el coordinador de la Comisi√≥n de Derechos Humanos de El Salvador, Miguel Montenegro.

Montenegro concluye que “la represi√≥n de los Estados no ha dado resultados ante la violencia“, a pesar de los esfuerzos realizados por la polic√≠a, que en los tres pa√≠ses fue reforzada por los ej√©rcitos.

Ante ese eventual fracaso de la seguridad militarizada, el Gobierno de Guatemala puso en marcha en el inicio de este a√Īo un plan progresivo para retirar a 4.200 efectivos del ej√©rcito que participaban en tareas de apoyo al cuerpo de polic√≠a, integrado por 30.000 efectivos.

“La violencia no se va a cortar de la noche a la ma√Īana, para formarse necesit√≥ de varias d√©cadas por las condiciones sociales y econ√≥micas. Entonces para revertirla requerir√° de muchos a√Īos”, resumi√≥ el excomandante guerrillero y analista independiente Juan Ram√≥n Medrano.

Pandillas sin control

Las autoridades atribuyen buena parte de los homicidios a las pandillas Mara Salvatrucha MS-13 y Barrio 18, que mantienen en barrios pobres de la región un constante reclutamiento de jóvenes, a quienes atraen con el reparto de los recursos que generan las extorsiones que realizan.

“No hay soluciones a los problemas de las pandillas, los j√≥venes buscan una familia, un ingreso en la mara (pandilla), ingresan a una familia artificial, no hay programas de rehabilitaci√≥n“, explic√≥ el soci√≥logo hondure√Īo Ricardo Puerta.

Más allá de la violencia homicida, en el Triángulo Norte de Centroamérica las pandillas provocan el constante desplazamiento de familias que son amenazadas por negarse a colaborar con su actividad delictiva.

En Honduras, seg√ļn la polic√≠a y organismos internacionales, existen entre 25.000 y 36.000 pandilleros; en El Salvador, 70.000; y en Guatemala, alrededor de 10.000.

“El tema de las pandillas parece que en Honduras y Guatemala est√° m√°s controlado, en el caso de El Salvador la expansi√≥n del dominio territorial de las maras es r√°pida y amplia”, comenta el profesor universitario e investigador Carlos Carcach.

Ante el peligro de que las pandillas se conviertan en una agrupaci√≥n transnacional, las fiscal√≠as sellaron, en agosto, una estrategia com√ļn, mientras que las polic√≠as y ej√©rcitos de los tres pa√≠ses crearon una fuerza trinacional.

Estados Unidos comenzar√° este a√Īo a liberar por tramos un presupuesto de 750 millones de d√≥lares prometidos en el marco de la iniciativa Alianza para la Prosperidad, que busca disuadir la migraci√≥n ilegal, parte de los cuales se destinar√° a labores de seguridad.

Debilidad institucional

Para los analistas y organismos que estudian el fenómeno de la violencia, remontar la criminalidad homicida pasa por superar los déficits de los Estados.

“La fragilidad y la debilidad de los sistemas democr√°ticos nacionales no permite que se tengan Estados fuertes con la capacidad de presentar una lucha contra estos problemas que ocasiona la violencia”, reflexion√≥ el salvadore√Īo Carlos Carcach.

El rezago en institucionalidad, seg√ļn Carcach, viene desde el fin de las guerras civiles en Guatemala y El Salvador, porque “quedaron abiertas muchas venas de impunidad” al no perseguir judicialmente los cr√≠menes cometidos por exmilitares y exguerrilleros desmovilizados.

Otro elemento que advierte el investigador que todavía genera violencia es la falta de control en la región del tráfico ilegal de armas, dispersas al finalizar las guerras.

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