Internacional
El misterio de los desaparecidos de Ayotzinapa, dos a√Īos sin respuesta
Publicado por: Rubén Quast La información es de: Agence France-Presse
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Cuando hace dos a√Īos secuestraron a los 43 estudiantes de Ayotzinapa en M√©xico, un testigo relat√≥ que cuando ya no cab√≠an en las patrullas de la ciudad de Iguala escuch√≥: “No importa, ahorita vienen los de Huitzuco”, en referencia a los polic√≠as de ese poblado.

A dos a√Īos de este hecho, padres de los j√≥venes, movimientos y organizaciones sociales mexicanas se movilizan miles de mexicanos en la gran marcha que cuenta cuenta con movilizaciones tanto en la capital como en el resto del pa√≠s para denunciar el silencio y presunta complicidad del Gobierno.

La protesta comenz√≥ con un paro de 24 de los estudiantes de los Planteles 4 y 5 de la Escuela Nacional Preparatoria de la Universidad Nacional Aut√≥noma de M√©xico (UNAM), la instituci√≥n p√ļblica m√°s grande de este pa√≠s.

Alumnos de la escuela normal rural Ra√ļl Isidro Burgos de Ayotzinapa, padres de los estudiantes y organizaciones sociales hicieron el llamado a la protesta nacional para demandar la aparici√≥n con vida de los hoy desaparecidos. Para lo que se prev√© la participaci√≥n de estudiantes universitarios¬†y de las preparatorias a la movilizaci√≥n.

En contexto

En diversas investigaciones se involucra a la fuerza p√ļblica de ese poblado del estado de Guerrero (sur) como posible participante en la desaparici√≥n forzada de los estudiantes que sacudi√≥ a M√©xico y dio mayor relevancia a las m√°s de 28.000 personas desaparecidas desde diciembre de 2006 en todo el pa√≠s, en el marco de la campa√Īa contra las drogas.

El subprocurador de Derechos Humanos de la Fiscal√≠a General, Eber Betanzos, coment√≥¬†que las investigaciones se han extendido “a elementos de polic√≠as que est√°n en municipios cercanos” a la zona del secuestro.

Los 43 jóvenes desaparecieron la noche del 26 de septiembre de 2014 en la ciudad de Iguala, Guerrero, cuando se apoderaban de autobuses para sus movilizaciones y fueron atacados por policías de esa localidad, quienes los habrían entregado al cártel de los Guerreros Unidos.

La fiscalía declaró que los jóvenes habrían sido asesinados por los criminales y después incinerados en el basurero de la vecina comunidad de Cocula, para luego arrojar sus cenizas a un río, posiblemente porque los confundieron con miembros de un cártel rival.

Pero esa conclusión fue rechazada por un grupo de expertos independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que declaró que no es científicamente posible que los estudiantes fueran incinerados en el basurero.

30 agentes interrogados

Mas de cien personas, incluso miembros de los Guerreros Unidos, el alcalde de Iguala, su esposa y varios policías de la misma ciudad y de Cocula, fueron detenidos.

Un informe de los expertos de la CIDH cita un conductor de uno de los autobuses tomados por los estudiantes diciendo que escuch√≥ a un polic√≠a de Iguala decir a otro que “vienen los de Huitzuco” porque sus patrullas ya estaban llenas.

Sin embargo, el alcalde de Huitzuco, Jos√© Luis √Āvila L√≥pez, duda que los polic√≠as de su entidad hayan participado en el suceso, pues seg√ļn explic√≥ existen otros municipios m√°s cercanos a Iguala.

√Āvila L√≥pez tom√≥ el poder en octubre de 2015 y asegura que a pesar de ser diputado estatal de Huitzuco en 2014, √©l estuvo “al margen” de los hechos. No obstante, dice haber realizado los “ajustes pertinentes” al asumir como alcalde, como por ejemplo mandar a declarar ante la fiscal√≠a a 30 elementos de la polic√≠a a su cargo.

“No nos han dado ning√ļn resultado positivo de que ciertamente hayan participado”, asegur√≥ el funcionario, quien refiere que un n√ļmero indeterminado de ellos ya fueron dados de baja por no cumplir la nueva certificaci√≥n que se exige a los polic√≠as municipales.

“De 90 elementos que hab√≠a hoy solamente tenemos 50, porque los otros 40 no pasaron los ex√°menes”, asegura Luis √Āvila.

Por su parte, Eber Betanzos asegura que la fiscal√≠a sigue una l√≠nea de trabaj√≥ para determinar de d√≥nde eran los polic√≠as y “precisar los grados de participaci√≥n que pudieron tener estas otras corporaciones municipales dentro de los lamentables hechos”.

¬ŅD√≥nde est√°n?

La semana pasada el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU se congratuló a través de su representante en México, Jan Jarab, que la fiscalía general investigue nuevas hipótesis sobre el destino de los 43.

Una fuente del gobierno federal dijo bajo anonimato que investigadores iniciar√°n nuevas b√ļsquedas en octubre en un centenar de lugares, algunos en los municipios de Huitzuco y Apipilulco, utilizando tecnolog√≠a LIDAR, que con un haz de l√°ser permite obtener fotograf√≠as t√©rmicas de las capas de tierra.

La fiscal√≠a ya ha buscado en el llamado Pozo Mel√©ndez, situado cerca de la carretera de Iguala-Taxco, que es una grieta de cientos de metros de profundidad, usada desde √©pocas de la Revoluci√≥n Mexicana (1910) para deshacerse de cad√°veres, seg√ļn la leyenda de lugare√Īos.

Igual fama tiene el pozo de una mina de mercurio abandonada llamado Tiro General, cerca de Huitzuco. De acuerdo con Luis √Āvila, la fiscal√≠a tambi√©n explor√≥ la zona pero ignora los resultados. Para √©l los cuerpos de los estudiantes pueden estar enterrados parte en Cocula y parte cerca de Iguala.

Los familiares de los 43 son m√°s optimistas y creen que pueden seguir con vida: “no se los llevaron para matarlos porque a los que mataron los dejaron ah√≠, incluso hubo uno que estaba herido y lo bajaron”, explica Maria Elena Guerrero, madre de uno de los estudiantes.

Ella, como otras madres, asegura que hasta no tener pruebas científicas de que su hijo Giovanni Galindo está muerto seguirá esperándolo o buscando la manera de arrebatárselo a quienes se lo llevaron.

Mientras los padres buscan a los 43 estudiantes, su calvario ha inspirado otros en Guerrero a buscar fosas clandestinas.

“Los h√©roes de esta historia son los pap√°s de los 43, a nosotros nos desaparecieron un familiar pero nunca lo buscamos por miedo, por amenazas, por todo lo que sucede despu√©s de un desaparecido. Ellos nos han ense√Īado a buscar algo que desapareci√≥”, dice Mario Vergara Hern√°ndez, quien forma parte de un colectivo que agrupa a cerca de 500 personas que buscan a sus familiares.

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