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Viernes 03 mayo de 2019 | Publicado a las 15:36
El reencuentro de Amaro Gómez Pablos y Amaya Forch: El ego y los rencores son lo que uno debe barrer
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El fin del matrimonio de Amaro Gómez-Pablos y Amaya Forch fue uno de los grandes escándalos que ha vivido una figura del área de prensa de un canal.

En 2013 terminaron su relaci√≥n en medio de rumores de infidelidad de parte del periodista, y dos a√Īos m√°s tarde, la actriz pidi√≥ una orden de arraigo y prisi√≥n preventiva contra √©l, por el atraso en el pago de la pensi√≥n alimenticia de sus dos hijos, medida que finalmente no fue cursada por la justicia.

Pero lo peor estaba por venir, ya que en 2016 Forch denunció a Gómez-Pablos por violencia intrafamiliar, la que nuevamente fue desestimada.

El periodista enfrentó las cámaras de los programas de farándula de la época y negó cualquier tipo de violencia en contra de su familia y expareja.

Han pasado casi tres a√Īos de aquello, y la relaci√≥n entre ambos ha cambiado radicalmente. De hecho, recientemente Amaya comparti√≥ una foto en Instagram donde todos aparec√≠an celebrando el cumplea√Īos de su hijo menor.

“El mejor regalo que le podemos dar a nuestros hijos es el saber y sentir que somos un equipo a pesar de todo. Que cuando decidimos formar una familia creamos un lazo irrompible. Y que familia se es tambi√©n estando separados con nuevos cari√Īos que vienen a sumar su amor. Somos 4+”, escribi√≥ junto a la imagen.

Instagram
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“Cuando la prioridad resulta clara, las heridas que se puedan arrastrar cicatrizan mejor y m√°s r√°pido”, explic√≥ el periodista a Las √öltimas Noticias.

“Yo no hago esto por Amaya. Ella no lo hace por m√≠. Juntos lo hacemos por los hijos que tenemos en com√ļn y porque nuestra responsabilidad es su bienestar siempre, al margen de estar separados”, a√Īadi√≥.

Seg√ļn explic√≥ el comunicador, la reconstrucci√≥n de su relaci√≥n fue un proceso paulatino, que dur√≥ meses y que tuvo sobresaltos.

‚ÄúNo es una navegaci√≥n f√°cil, porque abunda la suspicacia en torno a la manipulaci√≥n de los ni√Īos. ¬ŅPor qu√© estar√° proponiendo esto? ¬ŅCual es su inter√©s ulterior? ¬ŅHay maniobras? Cuando se empieza a despejar la sospecha, empieza la cercan√≠a. Pero hay que entender que incluso la separaci√≥n es un estado de relaci√≥n, y en ello hay que hacer concesiones de un lado y otro. Hay que tener la voluntad. El resultado final, para bien o para mal, recae en los ni√Īos‚ÄĚ, coment√≥.

“El ego y los rencores son lo que uno debe barrer y despejar en favor de los hijos. Todo lo dem√°s es mezquindad‚ÄĚ, asegur√≥.

El reencuentro de los padres, tuvo un efecto positivo en los ni√Īos de 6 y 13 a√Īos. “Los libera de estar entre dos trincheras. No merecen el fuego cruzado. Aliviana su existencia y la mejor m√©trica de ello es su risa. Lo contrario los obliga a un estr√©s latente y desgastador que al final mata su infancia. Y eso es triste. El tiempo perdido no tiene vuelta‚Ķ es tiempo que les robas a los ni√Īos‚ÄĚ, expres√≥.

‚ÄúComo padre no me puedo desentender de mis obligaciones al separarme, como el pago obediente de mis compromisos. Tambi√©n me gustar√≠a hacer un llamado a las madres para que no se dejen engatusar por abogados desalmados que instan a falsas acusaciones de violencia o de abuso como mecanismo de presi√≥n. Eso no se hace porque da√Īa a los ni√Īos. He conocido casos de pap√°s que no han visto a sus hijos por a√Īos. Al margen del padre, ¬Ņqui√©n le repara esa herida al ni√Īo? Hay que saldar. Cuidar. Y procurar cierta honorabilidad pese a las diferencias‚ÄĚ, finaliz√≥.

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