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Llega The Disaster Artist: La leyenda detrás de la mejor peor película de la historia
Publicado por: Nicol√°s Sep√ļlveda
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Con retadores como El ciudadano Kane, Sue√Īos de fuga y Chinatown, la pelea por el t√≠tulo de mejor pel√≠cula de la historia es y ser√° controvertida. Pero la otra, la de peor pel√≠cula de la historia, tiene un ganador indiscutido. Se llama The Room, cinta dirigida por el misterioso Tommy Wiseau, y desde su estreno en 2003 se ha convertido en un film de culto que fascina y obsesiona a miles de personas en todo el mundo.

Casi 15 a√Īos despu√©s, los fan√°ticos se siguen reuniendo en funciones en las que interact√ļan con la pel√≠cula coreando cada l√≠nea y lanzando cucharas pl√°sticas a la pantalla. Y por si fuera poco, por estos d√≠as The Room est√° experimentando un resurgimiento gracias The Disaster Artist, la cinta dirigida y protagonizada por James Franco que narra el making of de esta peculiar obra de arte.

A diferencia de su inspiración, The Disaster Artist ha recopilado elogios desde su estreno en diciembre. Luego de ganar la Concha de Oro en el festival de San Sebastián, recibió dos nominaciones en los Golden Globe (Mejor Película musical o comedia y Mejor actor en la misma categoría para James Franco) y suena fuerte como candidata a un Oscar. La cinta llega a la cartelera local el 11 de este mes.

The Disaster Artist
The Disaster Artist

El film de Franco se basa en el libro homónimo de 2013 escrito por Greg Sestero, quien en The Room dio vida a Mark, al mejor amigo de Johnny, el personaje interpretado por Wiseau. En esta novela de no ficción, Sestero detalla cómo conoció a Wiseau y la fascinación que sintió por este enigmático personaje, y relata los hechos que terminaron en la caótica producción de The Room.

Fue solo cosa de tiempo para que James Franco emprendiera la tarea de recrear en la pantalla el tono surreal y de comedia con que Sestero rememora sus días de aspirante a actor. Emulando en alguna medida a Wiseau, Franco dirige, produce y protagoniza la película como el mismo Wiseau. Su caracterización es uno de los puntos más alabados por medios como The Guardian y The Playlist.

El actor y director estadounidense es solo uno m√°s de los que han ca√≠do en esta fascinaci√≥n. ¬ŅC√≥mo se convirti√≥ The Room en el fen√≥meno de culto que es hoy? La respuesta est√° en el punto en el que The Disaster Artist concluye: el estreno de The Room en Los Angeles en 2003.

The Room
The Room

UNA HISTORIA DE CULTO

Esta historia incluye un publicista desesperado, un cartel gigante en una calle de Hollywood y un joven comediante que no podía creer lo que sus ojos veían.

The Room es un drama acerca de Johnny, un buen tipo que no sabe que su vida est√° a punto de dar un vuelco por culpa de su intrigante futura esposa Lisa. Hay un tri√°ngulo amoroso con el mejor amigo de Johnny, Mark, y una subtrama con Denny, un joven que le pide ayuda para pagar sus deudas con un narcotraficante.

De a poco Johnny ve que no puede confiar en nadie. Tambi√©n hay escenas inexplicables con una pelota de f√ļtbol americano y esm√≥quines, y muchos retratos con fotos de cucharas (que, seg√ļn Wiseau en una entrevista a CNN, representan un s√≠mbolo de supervivencia). Y tambi√©n est√° una de las imitaciones menos precisas de c√≥mo suena una gallina.

Y no se pueden olvidar los di√°logos que en ning√ļn momento se aproximan a la forma en que los seres humanos hablan en un d√≠a com√ļn, lo que explica la gran cantidad de frases para el bronce que The Room nos ha legado (para muestra: Oh, hi Mark, You‚Äôre tearing me apart, Lisa, y la interacci√≥n entre florista y cliente m√°s extra√Īa del siglo).

The Room
The Room

Pero lo que importa es que The Room tiene una factura tan deplorable que nadie en su sano juicio aceptaría encargarse de publicitarla después de verla.

Sin embargo, el publicista Edward Lozzi no la hab√≠a visto antes de esa noche, as√≠ que acept√≥. En una entrevista para The Hollywood Reporter, Lozzi recuerda que logr√≥ llenar el teatro con 500 personas entre amigos y clientes. A medida que la pel√≠cula avanzaba, fue viendo c√≥mo la gente abandonaba la sala y c√≥mo su reputaci√≥n se hund√≠a sin remedio. ‚ÄúFue una de las noches m√°s embarazosas de mi vida‚ÄĚ asegura.

Para agregar m√°s detalles surrealistas, Wiseau insisti√≥ en que todo el casting llegara en limusinas. ‚ÄúPero cuando Tommy lleg√≥ en la suya, dijo que no hab√≠a suficiente gente en la entrada del teatro, as√≠ que sigui√≥ dando vueltas a la cuadra‚ÄĚ recuerda el publicista, quien termin√≥ por sacar a todo su personal a la calle para formar una peque√Īa multitud.

Al acabar la sufrida noche, Lozzi tuvo una iluminaci√≥n: hab√≠a que cambiar el enfoque y empezar a promocionar la pel√≠cula como una obra kitsch, con el humor y el autodesprecio que a la obra le faltaba. Wiseau, que promocionaba su pel√≠cula como una obra que pose√≠a toda la pasi√≥n de Tennessee Williams, despidi√≥ a Lozzi. Sin embargo, el publicista ser√≠a recontratado d√≠as despu√©s y desarrollar√≠a la estrategia que hab√≠a imaginado con frases del tipo ‘Porque todo lo que no se debe hacer en una pel√≠cula est√° en este film’.

The Room
The Room

Al mismo tiempo, el comediante y director Michael Rousselet, quien en esos d√≠as ten√≠a 20 a√Īos, entr√≥ a ver The Room atra√≠do por el enorme cartel en Highland Avenue, Hollywood. Cuando lleg√≥ al teatro, el vendedor en la taquilla le advirti√≥ cu√°n mala era la pel√≠cula y que no hab√≠a devoluciones despu√©s de 15 minutos. Rousselet entr√≥ de todas maneras. El teatro estaba vac√≠o.

Al salir llamó a un par de amigos para que la vieran. Al cabo de unos días, el grupo había crecido a 30 personas. Luego de dos semanas, justo antes de que The Room desapareciera de la cartelera, un centenar de fanáticos esperaban afuera del teatro, muchos caracterizados como alguno de los personajes.

La obsesión de Rousselet y sus amigos estaba recién empezando. Cuando The Room salió de la cartelera, empezaron a promocionar la película en internet. Debido a la presión de los fans, Wiseau ofreció un par de funciones privadas y gratuitas para ellos. Luego organizó funciones de medianoche mensuales. Pero esta vez cobrando entrada. No era el éxito que esperaba, pero era un éxito.

‚ÄúFue genial‚ÄĚ opina Rousselet, ‚Äúcomo un traficante de drogas que nos dio una primera probada gratis‚ÄĚ. El filme no tard√≥ en reponerse, esta vez con funciones llenas y colas de gente esperando entrar. Wiseau empez√≥ a capitalizar el singular auge con merchandising. Sellando su estatus de culto, muchos famosos se pronunciaron en internet acerca de la cinta. Actores como Paul Rudd, Kristen Bell o Will Arnett se declararon fan√°ticos.

As√≠, la pel√≠cula que hab√≠a sido vapuleada por los cr√≠ticos y que hab√≠a recaudado solo US$1,800 pas√≥ a ser un hit que todav√≠a genera ingresos y fan√°ticos en todo el mundo. ¬ŅY el cartel gigante? Se mantuvo por cinco a√Īos en el mismo lugar y se convirti√≥ en un atractivo tur√≠stico.

 The Room
The Room

UNA FIESTA EN LA HABITACI√ďN

Lo que ocurre con The Room parece estar en alg√ļn lugar entre el hate watching, aquel fen√≥meno que consiste en no perderse cada minuto de una serie o pel√≠cula que odiamos (entre cuyos representantes m√°s recientes se encuentran la serie de HBO Vynil, las entregas de Cincuenta sombras de Grey y The Walking Dead) y el amor verdadero.

Esto ser√≠a as√≠ porque, en palabras del escritor Christopher Ratcliff, fan√°tico confeso de The Room, ‚Äúno hay ni un poco de cinismo detr√°s de esta creaci√≥n (…), est√° hecha con nada m√°s que integridad por un hombre que cree firmemente en su proyecto y en lo que quiere decir con √©l‚ÄĚ.

A lo mismo apunta James Franco en una entrevista para AV Club: ‚ÄúCreo que lo que hace esta pel√≠cula (The Room) sea infinitamente disfrutable es cu√°nta alma y coraz√≥n puso en ella Tommy y cu√°n personal es. Es su expresi√≥n art√≠stica de c√≥mo el mundo lo ha traicionado‚ÄĚ.

Lo cierto es que las funciones nocturnas de esta obra alrededor del mundo se han convertido en fiestas equiparables a lo que produce la pel√≠cula de 1975, tambi√©n de culto, Rocky Horror Picture Show, como se ve en este video de julio del a√Īo pasado en una funci√≥n en Australia.

Los fanáticos llegan disfrazados, y una vez adentro vitorean, gritan, se ríen y corean las líneas más populares. En medio de la película, todos gritan Hi, Mark o You’re tearing me apart, Lisa, y con mucho entusiasmo llevan a cabo una serie de rituales durante la proyección.

Entre ellos, uno de los m√°s llamativos es el de las cucharas pl√°sticas: cada vez que aparecen los infames retratos con las cucharas, la audiencia lanza cucharas de pl√°stico a la pantalla.

En Chile a√ļn no se registra ese grado de fanatismo, pero esto podr√≠a empezar a cambiar el pr√≥ximo 11 de enero. A√ļn queda tiempo para ver The Room y adentrarse en su particular universo, en permanente expansi√≥n, y tambi√©n para comprar grandes cantidades de cucharas pl√°sticas.

Revisa aquí el tráiler de The Room y The Disaster Artist

URL CORTA: http://rbb.cl/j02k
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