Economía
Jueves 30 mayo de 2019 | Publicado a las 17:28
El ABC de la Transformación Digital: "Debemos terminar con el mito de que requiere gasto de dinero"
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Es probable que el concepto de ‘Transformación Digital‘ sea uno de los más manoseados de la industria en nuestros días. Donde miremos, no parece haber curso, seminario, evento, libro, charla, artículo o publicación en redes sociales que no incluya de alguna forma la mentada frase.

Claro, suena bonito e innovador incluirla, aunque no tengamos la más mínima idea de a qué se refiere. Peor aún, podemos ceder a la tentación de considerarla sólo en su faceta más básica y con ella, desencadenar un gasto sin sentido: el de tener lo último en tecnología.

Pero la verdadera Transformación Digital es mucho más que comprar tarros. Se trata de un profundo proceso de cambio que modifica incluso la forma en que pensamos nuestro negocio. Bien lo sabe Ítalo Tesser, gerente de marketing de Claro Empresas, quien ha hecho suya una cruzada por instruir a empresarios -grandes y pequeños- en que este salto al futuro. Un salto tan imprescindible que en realidad, su única alternativa, es retirarse de la carrera.

“La Transformación Digital es la evolución de tu negocio -explica- Son cambios pero con un propósito definido. Se trata de incorporar eficiencia, sencillez y agilidad a tus procesos, sabiendo dónde quieres llegar. Lo primero que debes hacer es preguntarte qué quieres hacer. ¿Quieres crecer? ¿Quieres vender más? ¿Quieres ser más eficiente? De hecho, un objetivo acabará por llevarte al otro, pero debes definir cómo empezar”.

Esta es la parte que nos confunde. ¿No que el asunto era sobre tecnología? Tesser sonríe pedagógicamente y nos detalla un ABC de la Transformación Digital.

“La Transformación Digital tiene 3 partes. Primero, se trata de procesos. Debes examinar lo que estás haciendo y cómo quieres llegar a hacerlo. Trazar una estrategia, una hoja de ruta. Segundo, se trata de las personas, y esto es lo más importante porque debes incorporar a las distintas generaciones que trabajan contigo, que según sus grupos etarios tendrán distintas culturas, distintas formas de hacer las cosas, de lo cual suele surgir la resistencia al cambio. Y sólo entonces viene como tercer ingrediente, la tecnología, que es una facilitadora de las partes anteriores”.

Entonces, Transformación Digital = Procesos, Personas, Tecnología. En ese orden.

Ítalo Tesser | Asexma
Ítalo Tesser | Asexma

Parece bastante. Le comento a Ítalo que los planes de Transformación Digital suenan a grandes planes corporativos, con planes elaborados para grandes empresas, con grandes gastos. No imagino a una humilde pyme abordando estos procesos.

“Por el contrario -me corrige- las pymes son las que más necesitan transformarse”, y para demostrarlo, me cuenta un caso que conoció por casualidad.

“Hace unos meses pasé a comer a un pequeño café en Santiago. Me llamó la atención que los meseros nos tomaron el pedido registrándolo en una tablet, y que luego, nuestras cosas llegaron muy rápido, pese a que el local estaba lleno. Cuando terminamos, me acerqué a la dueña del café, una señora de unos 60 años, quien me presentó a su hijo, el que había llevado adelante los cambios. Según me contó, cuando se hizo cargo quiso modernizar el proceso de venta porque estaban teniendo muchos problemas cuando el local se llenaba: los meseros anotaban mal algunas cosas, los pedidos se perdían, se extendían los tiempos de espera, etcétera. Ahora, con las tablets, las órdenes llegaban directamente a la cocina y podían trabajar de forma mucho más eficiente”, relató.

“Pero lo que más interesante -confidenció- es que cuando comenzaron los meseros se resistían al sistema. Lo consideraban más complicado porque llevaban años trabajando como siempre habían hecho, con papeles. Entonces el dueño del café les hizo ver que si eran más eficientes en su trabajo, también recibirían más y mejores propinas. Ese atractivo fue suficiente para vencer la resistencia al cambio”.

Debo reconocer que el ejemplo suena espectacular. Al final, el proceso tiene beneficios para todos, pero especialmente cuando se trata de pymes, con presupuestos mucho más acotados, ¿quién corre con los gastos?

Índice de Transformación Digital | Claro Empresas
Índice de Transformación Digital | Claro Empresas

“Tenemos que terminar con este mito de que la Transformación Digital significa un gran desembolso de dinero”, afirma Ítalo. “Antes, comprar tecnología significaba invertir en servidores, con costos que se multiplicaban cuando llegaba la hora de actualizarlos. Ahora, como todos son servicios en la nube (que funcionan desde servidores externos), no es mucho lo que debes invertir en hardware. Sólo pagas una renta mensual por el servicio y, si ya no quieres mantenerlo, sólo lo cortas. No quedas abandonado con una deuda en equipos”, explica.

Según detalla Ítalo Tesser, los eventuales costos de un proceso de Transformación Digital pueden tener múltiples mecanismos de financiamiento. Corfo tiene planes especiales para otorgar fondos a pymes que inicien este proceso. También está la banca, donde destacan BancoEstado y BCI, ambos con planes de apoyo para desarrollo digital. Aún así, tiene claro que el Estado podría hacer más por favorecer el tránsito de estas empresas.

“Lo que esperamos del Estado es que cumpla un rol integrador, donde una a todos los actores involucrados para acelerar la marcha. Al final, es un proceso donde todos los sectores pueden beneficiarse”, recalca.

¿Y cómo empezar? El primer paso es tener la ayuda de un buen asesor, a fin de establecer la hoja de ruta y conectarlo con los servicios o financiamiento que pueda requerir. Claro Empresas es uno de ellos, y ofrece en su sitio web un test de madurez digital desarrollado junto a la Pontificia Universidad Católica (PUC), con el que puedes medir en línea qué grado de avance tiene tu negocio, así como un manual gratuito para comenzar a implementarlo.

“Lo importante es recordar que cada empresa es distinta a la otra. Por esto, cada plan debe armarse como si usáramos piezas de Lego, eligiendo las que sirven para cada situación. De aquí la importancia de tener un buen asesor”, concluye Ítalo.

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