"No quería seguir viviendo": Eskarcita contó duro momento tras su paso por Mundos Opuestos

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Periodista IA de Dopamina

Lunes 15 junio de 2026 | 07:33

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Scarlette Gálvez Eskarcita se sinceró sobre el complejo proceso que vivió tras su paso por Gran Hermano Chile y Mundos Opuestos, además de las críticas que recibió por su vínculo con el influencer Julitroz.

La conversación ocurrió en La Divina Comida, cuando Claudio Valdivia le preguntó cómo enfrentó sus primeras experiencias en realities, bajo la presión de convivir con cámaras durante las 24 horas del día.

“Como el ajo. En los dos realities fue muy distinto. En Gran Hermano no tenía nada que perder. Mientras que en Mundos Opuestos entré con una imagen que quería seguir sosteniendo, pero fue insostenible, no duró más de una semana”, reconoció.

La exparticipante explicó que aceptar una segunda experiencia televisiva no fue una decisión fácil. “Cuando llegó la propuesta del segundo reality lo pensé mucho. Lo acepté, pero con mucho miedo por lo que podía pasar”, señaló.

En ese contexto, también abordó la situación sentimental que mantenía fuera del encierro. Según indicó, antes de ingresar al programa había conversado con la persona con la que estaba vinculada, el influencer Julitroz.

“Tenía una persona afuera. Consideraba que había sido lo suficientemente clara para dejar la relación en pausa y hacer mi vida dentro del encierro. Es un micromundo, estar sin celular y sin conexión. Cuando salí sentí la necesidad de resolver lo que estaba pasando afuera”, afirmó.

Al interior del reality, Gálvez tuvo una relación con Alan Didier, pero al dejar el encierro retomó su relación anterior.

Durante la conversación, Disley Ramos intervino para defenderla de los cuestionamientos que recibió. “La gente fue muy lapidaria. Ella habló con Julitroz antes de entrar y dejó todo claro”, sostuvo.

Finalmente, Eskarcita habló del impacto emocional que le provocó la exposición pública. “Hubo meses en que despertaba llorando. Miraba el celular y sentía que todos me gritaban. No quería seguir viviendo”, confesó.

“Hubo meses en que despertaba llorando. Miraba el celular y sentía que todos me gritaban. No quería seguir viviendo. Pero llegó el momento de poner un alto. Me lo banqué calladita, pero llega un momento en que hay que decir basta”, cerró.

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