Damian Touzé, ciclista francés del equipo Cofidis, ha revelado detalles de los problemas que sufrió luego de una grave caída en el Tour de Omán, ocurrida el pasado pasado 10 de febrero.
El deportista ha relatado a L’Equipe el calvario que vino luego de estrellarse contra una valla de seguridad al punto de que, incluso, temió por su vida.
En el hospital le diagnosticaron una fractura de pelvis y fémur, pero los fuertes dolores abdominales que el ciclista de 29 años tenía no coincidían con lo que le comentaban los médicos.
“Veía a los médicos correr en todos los sentidos y comprendía que era grave, pero el dolor me desorientaba. Era un hospital improvisado, sin máquina de rayos X. Allí no pudieron hacer nada más que darme unos puntos en el muslo”, explicó el francés.
La doctora de Cofidis, Annemie Batjoens, pidió que el deportista fuese trasladado a otro recinto. Ahí le detectaron una perforación en el bazo.
Con cada minuto, la condición de Touzé empeoraba: su temperatura llegó a 40 grados y su frecuencia cardíaca en reposo era 100 pulsaciones por minuto.
“La doctora fue sincera conmigo: podía ser que no despertara. Al principio, me negaba a creerlo, no lo creía, no quería llamar a Sofía (su pareja), prefería esperar al día siguiente. Pero la doctora insistió: ‘Puede que no vuelvas a hablar con ella’. Cogí el teléfono y, por desgracia, me despedí de ella”, detalló el francés.
“Voy a morir. Dile a nuestro hijo que lo amo”, le dijo Damian Touzé a su pareja.
Afortunadamente, el ciclista galo pudo ser estabilizado en el segundo hospital al que fue llevado. Aunque las condiciones no fueron mejores que en el primero.
“Me pusieron cerca de los cubos de basura, había moscas, un hombre andaba rociando insecticida para desinfectar, era surrealista. Me abrieron el estómago con tijeras”, contó el francés.
La pesadilla médica de Touzé terminó con una operación de cinco horas en Bélgica. Ahora estará entre ocho y nueve meses de baja y no tiene claro si podrá volver a competir.