Jordan Tarifeño, exseleccionado chileno de lucha olímpica, ha vivido un recorrido fascinante desde su inicio en este deporte de contacto hasta su transición al arbitraje internacional.
En diálogo con BioBioChile, el exdeportista de 30 años nos cuenta cómo dio sus primeros pasos en la lucha, cómo llegó a representar a Chile y cómo, tras una lesión que cambió su camino, decidió abrazar el arbitraje.
–Jordan, ¿Cómo comenzaste en la lucha olímpica? ¿Qué te llevó a elegir este deporte?
“Corría el año 2006-2007. Estaba en séptimo básico y, junto con unos compañeros, fuimos a conocer el Centro de Entrenamiento Olímpico (CEO) en Ramón Cruz. Un profesor, que en ese entonces era competidor, nos ofreció probar la lucha olímpica, un deporte que a muchos nos resultaba desconocido. Decidimos probar, nos gustó y aquí estoy. En 2009 fui seleccionado nacional, y a partir de ahí comencé a competir a nivel internacional”.
–¿Cómo fue tu camino hacia la selección nacional?
“Mi primer entrenador fue Juan José Maldonado, hoy uno de los árbitros con mayor prestigio en Chile. Él me enseñó lo básico, pero lo más importante fue la disciplina, el respeto y la actitud que se necesitan en la lucha. Después, con el tiempo, fui subiendo de nivel y llegué al Centro de Alto Rendimiento (CAR) en Santiago, donde pude entrenar al más alto nivel”.
“Gracias a esos primeros aprendizajes, logré un gran rendimiento, y en 2010 ya estaba en la selección nacional. A partir de ahí, pasé a competir en varios campeonatos internacionales, incluyendo un Panamericano en Cuba”.
–¿En qué momento se dio tu transición hacia el arbitraje?
“Mi carrera como luchador estuvo marcada por varias lesiones. La más significativa fue una lesión en la clavícula previo a una competencia en Cuba en 2015. Fue un golpe muy fuerte que me dejó fuera del entrenamiento por seis meses, lo que afectó mi rendimiento y mi participación en la selección”.
“Tras esa lesión, decidí concentrarme en mis estudios y dejar de lado el deporte. Sin embargo, la lucha seguía en mi vida de alguna manera. En 2022, mientras estaba entrenando me encontré con un seminario de arbitraje organizado por mi primer entrenador, Juan José Maldonado. Fue una sorpresa porque no sabía que él iba a liderar ese seminario, pero decidí participar, principalmente para entender mejor las reglas del deporte y cómo implementarlas en mi propia lucha. Fue ahí cuando el arbitraje comenzó a llamar mi atención de manera seria”.
–¿Cómo fue tu proceso para convertirte en árbitro internacional?
“Tras ese seminario, Juan José Maldonado me animó a seguir este camino. Al principio, la idea era aprovechar mis conocimientos como luchador y aplicarlos para arbitrar. De alguna manera, lo que ya había aprendido en los tatamis me sirvió para comprender las reglas y cómo implementarlas de manera justa y precisa”.
“Poco a poco empecé a formarme como árbitro, tomando charlas y entrenamientos, y para 2023 ya estaba arbitrando en campeonatos nacionales”.
“Y hace un mes, aproximadamente, estuve en un Campeonato Sudamericano en Brasil representando a Chile y ya oficialmente como árbitro internacional, dejando una buena imagen… En sí, como árbitro he representado también al país en Guatemala y El Salvador en 2024”.
–¿Cómo fue compartir con deportistas de la talla de Andrés Ayub y con entrenadores de la calidad del cubano Néstor Almanza Baro?
“Trabajar con Néstor Almanza fue fundamental. Él me enseñó a perfeccionar mis técnicas, a ser más preciso y a entender la lucha desde un enfoque más estratégico. Gracias a su entrenamiento, tuve la oportunidad de viajar a Cuba y competir en el Panamericano, aunque mi lesión me impidió tener buenos resultados. Fue una experiencia invaluable”.
“También Andrés Ayub me dejó muchas enseñanzas, pero sobre todo aprendí a tener la mentalidad de un luchador que siempre está buscando mejorar, más allá de los logros”.
–¿Qué impacto tuvo la llegada de Yasmani Acosta, medallista de plata en París 2024, al mundo de la lucha olímpica en Chile?
“La llegada de Yasmani Acosta fue clave para el deporte en Chile. Yo tuve la oportunidad de entrenar con él durante un par de meses y, aunque fue un periodo corto, pude ver el nivel de profesionalismo y la experiencia que él traía. Yasmani es un luchador que proviene de un sistema como el cubano, donde el deporte es una prioridad desde temprana edad. En Cuba, a los cinco o seis años ya comienzan a medir a los niños en deportes como la lucha, el judo, el boxeo. Algo que aquí en Chile no se da”.
“Yasmani trajo consigo esa mentalidad de alto rendimiento, de ver el deporte no solo como una actividad, sino como una forma de vida. Él siempre ha manifestado que en Cuba, el nivel de competencia es altísimo. Para Chile, su presencia ha sido un gran avance, no solo por sus logros personales, sino por la visión que él pudo compartir con los luchadores nacionales”.
–¿Qué avances se han dado en la lucha olímpica nacional desde la llegada de Yasmani?
“Desde la llegada de Yasmani, y de hecho, incluso antes, ha habido un cambio positivo. El hecho de que ahora tengamos un psicólogo deportivo en el equipo es un avance significativo. Antes, no contábamos con esa herramienta, y el apoyo psicológico es fundamental para cualquier atleta de alto rendimiento. No solo se trata de preparar el cuerpo, sino también la mente”.
Otro avance importante es la unión que se ha logrado dentro del equipo. Hoy, los luchadores, sean juveniles, cadetes o adultos, se apoyan mutuamente. Esa empatía es esencial. Además, ahora los árbitros también tienen un papel mucho más activo. En el pasado, los árbitros solo se incluían en los torneos, pero hoy en día, los árbitros viajan a las competiciones junto con los deportistas, y las decisiones se toman de manera más coordinada. Ya no se viaja solo, sino como un verdadero equipo”.
–Por último, ¿Qué mensaje le darías a los jóvenes que quieren comenzar en la lucha olímpica y quizás seguir tu camino?
“Les diría que la lucha olímpica es un deporte de mucho sacrificio, pero también de enormes recompensas. Lo más importante es la disciplina, el respeto y tener una actitud positiva tanto dentro como fuera del tatami. Consignar que mi viaje de seleccionado a árbitro fue maravilloso”.
“No importa si eres luchador o árbitro, lo esencial es siempre dar lo mejor de ti mismo, aprender de cada experiencia y, sobre todo, disfrutar del proceso. Nunca se sabe a dónde te llevará la vida, y a veces las lesiones o los obstáculos nos pueden llevar a caminos inesperados, como fue mi caso con el arbitraje. Pero siempre hay algo que aprender, y eso es lo que nos hace crecer”.