La historia de la española Carmen Giménez es una que está marcada por la resiliencia y valentía, pero es una historia que no debería pasar nunca. La atleta paralímpica está en silla de ruedas por una lesión que le causó la pareja que tenía en 2010, que la lanzó desde un tercer piso.

Desde entonces, la mujer también perdió a un hijo recién nacido y luego de ese episodio empezó a correr en una silla adaptada. Actualmente es una de las fundadoras del proyecto ‘Run For You’, que según sus propias palabras, busca facilitar “iniciarse en el atletismo, que es tan beneficioso y tan bonito para las personas con discapacidad física. Es también una cuestión social y emocional poder compartir con otras personas unos ambientes deportivos, competitivos, y hacerlo en igualdad de condiciones”.

En entrevista con El País de España, la atleta cuenta que empezó a correr luego de que Bruno, su hijo, falleciera el mismo día que nació, el 4 de septiembre de 2018.

“Ese fue el punto de inflexión por el que empecé a correr. La gente que tenía cerca decidió usar el hashtag de #RunForBruno en sus camisetas en las carreras, pero me dijeron que la que mejor iba a correr por él era yo. No sabía que existía atletismo para personas en silla de ruedas y encontré por internet un club de atletismo en Las Rozas y les escribí. Roberto Álvarez, mi entrenador, me contestó que me iba a ayudar en todo”.

La violencia de género y la muerte de su hijo

Sobre el episodio de violencia de género que cambió su vida para siempre, ya que quedó con una lesión medular que la dejó en silla de ruedas, explica que “En mi caso mi pareja intentó matarme, de eso despiertas o te mueres”.

Consultada sobre algún mensaje que le daría a las víctimas de violencia de género, contextualiza que “Cuando estás en ese tipo de relaciones tu fortaleza psicológica e incluso física está trastocada. Son como arenas movedizas, te vas hundiendo, y si alguien te echa una mano es mucho más fácil salir. El mensaje más que para las mujeres es para el entorno, para que tiren de ellas”.

Sobre su caso en particular, cuenta que “Yo no tenía denuncias previas y pasé por un segundo maltrato por parte de las instituciones. Fue en el 2010, recién implantada la ley de violencia de género (en España), y por escrito se permitieron decir que con qué facilidad establecía relaciones personales con hombres, porque entre esa pareja y la anterior, con la cual estuve 11 años, transcurrieron 15 días”.

“También constaba mi salario y formación con la frase tan manida de ‘no cumple con el perfil de víctima’. El tío (su pareja de ese entonces) tampoco cumplía porque no es un macarra, es un directivo financiero de una multinacional, y un hombre así no puede maltratar. El caso quedó archivado, como tantos otros”, lamenta.

“La consecuencia más importante no fue ni la lesión medular ni la silla de ruedas. Lo más importante fue que salvé la vida”, reconoce, según constata Marca.

Además, en conversación con El País también especificó lo que pasó con su hijo, en 2018. “Me faltaba mes y medio para dar a luz y empecé a sangrar mucho. Llamé al 112 y había dos personas conmigo para llevarme al hospital, pero nos dijeron que era bajo nuestra responsabilidad. Como tardaban tanto fuimos al coche y Bruno nació ahí mismo. Llamamos cuatro veces, 62 minutos de espera hasta que llegaron”, relata.

“En la UCI desconectaron a mi hijo y le di un montón de besos y las gracias por aguantar. Están imputados, homicidio imprudente para Bruno y vamos a ver si homicidio en grado de tentativa para mí. La Policía Judicial investigó y había siete UVI móviles disponibles. Habría llegado al hospital en menos de 15 minutos. Se va a dar traslado al Penal y espero que se les condene”, finaliza.