Hizo historia el año pasado y quiere seguir escribiéndola. Tamara Leonelli, tenimesista paralímpica de nuestro país, consiguió en Perú la primera medalla de oro para Chile en la disciplina a nivel Paralímpico.

La oriunda de Temuco, en los Juegos de Lima, tuvo un contundente paso por la cita deportiva en el vecino país y, con un rendimiento perfecto en la final, se quedó con la presea del primer lugar.

A más de un año de su hazaña, que le valió clasificar a los Juegos Paralímpicos de Tokio, Tamara repasó con BioBioChile cómo se prepara para el evento de los cinco anillos postergado por la pandemia del COVID-19.

¿Cómo haz vivido estos meses encerrada?

El tema de la pandemia ya lo llevo como de manera natural. Al principio me costó mucho, por el tema de reinventarnos para seguir entrenando. Pero ahora estoy en Santiago y todo se ha hecho un poco más fácil.

¿Y afectó eso tu preparación a los Juegos Paralímpicos?

La preparación a Tokio va súper bien, entrenando casi cinco horas diarias y eso me tiene bien contenta. Pensaba, cuando comenzó todo esto de la pandemia, que el proceso se vería cortado, aparte ya habían suspendido los Juegos. Creí que sería muy difícil tener un nivel bueno o ir mejorando cada vez más. Pero se ha dado más fácil de lo que esperábamos.

¿Y cómo fue que llegaste al tenis de mesa?

Comencé por medio de Teleton Temuco, de donde yo sigo siendo paciente. Ocupé el tenis de mesa como método de rehabilitación deportivo con el profesor David Padilla. Y un día, para un grupo a nivel nacional para unas Paralimpiadas nacionales en 2013, necesitaban una mujer y yo estaba libre, así que cerré ese grupo. Yo dije que sí pero que me enseñaran lo básico, no sabía mucho, yo estaba en natación.

¿De ahí no paraste más?

Sí, ahí no lo dejé más, me di cuenta que eso era lo que me gustaba. Esas Paralimpiadas permitían clasificar a unos Parapanamericanos juveniles en Argentina y yo juraba que podía clasificar por natación, pero terminé yendo por tenis de mesa. Desde el 2013 que no me separo del tenis de mesa.

Team Chile

Un antes y un después

Tras encariñarse con el tenis de mesa, Leonelli vivió un antes y un después en su vida. Consciente de que podía dedicarse al deporte, no fue hasta 2015 cuando optó por ese camino.

¿En qué momento decidiste dedicarte a esto?

Cuando llegué de Toronto en 2015, tras esos juegos Parapanamericanos a los que me clasifiqué, me di cuenta de que podía dedicarme a esto. Antes de Toronto se me puso un poco más difícil la cosa, ahí pensé en dejarlo.

¿Y qué fue lo más difícil en ese momento?

Me tuve que venir de Temuco a Santiago, por una decisión personal de dedicarme bien al tenis de mesa. Ahí más de una vez dije ‘chuta, qué estoy haciendo. Mi familia está en el sur y yo sola aquí en Santiago. Me estoy arriesgando mucho’. Pero después esos pensamientos volaron de mi cabeza y nunca más han vuelto. Me costó, pero aprendí que estar cuesta arriba es también parte del proceso.

¿Tienes algún referente en el deporte?

Soy bien cerrada en cuanto a referentes. No tengo ninguno, pero si hay varios deportistas que me llaman mucho la atención y que admiro y valoro mucho sus maneras de poder jugar. Rafael Nadal es uno de ellos, pese a que no es tenis de mesa, Me gusta mucho su método de trabajo, es muy completo.

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El recuerdo de Lima 2019

¿Cómo fue ganar esa medalla en los Parapanamericanos?

Fue una emoción increíble. Queríamos ir por una medalla, pero la de oro iba a estar muy peleada. Fue bastante complejo, pero el partido que más me tuvo entre las cuerdas fue Argentina, con una chica que hasta hoy es bien amiga mía. Pero creo que fue el puntapié inicial para que llegaran más medallas, fue algo muy simbólico y lindo para mí.

Y ahora estás estudiando, ¿Cómo te las haz arreglado para mezclar el deporte y tu carrera?

Con mucha perseverancia, mucho amor y mucho de todo. También el apoyo de mi entrenador. Todas las semanas ando con el computador en la mochila casi como implemento deportivo porque debo conectarme entre entrenamientos en el gimnasio, así que es bastante complejo. Se me ha hecho difícil pero no imposible.

¿Qué ha sido lo más duro de tu carrera deportiva?

Yo creo que fue venirme a Santiago siendo tan chica. Más de alguna pensé en tirar la toalla y no seguir más, necesitaba estar con mi familia. No quería interrumpir mi camino, que yo sabía que era lo que amaba, por miedo a estar sola o que me pasara algo. Pero eso fue algo de lo que más me ha costado.

Tu sueño, ¿Cuál es?

Mi sueño es ser campeona Paraolímpica. Creo que es a lo que más se puede llegar, más que ser campeona mundial. Las cosas son distintas para nosotros.

¿Qué opinas del triunfo del Apruebo en a última elección?

Con temas políticos trato de no meterme mucho. Creo que es un tema súper complejo donde el deporte tiene cosas buenas y cosas malas. Pero fue lo que Chile completo quiso, o en su mayoría. Ahora a seguir para adelante… me alegro mucho y tengo la esperanza, independiente de por qué hayamos votado, que sea un Chile mejor.