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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Arsenal sufrió para vencer al colista Wolverhampton en la Premier League, necesitando dos goles en propia puerta para mantener su liderato. A pesar de la presión de la afición y las dificultades del rival, el equipo de Arteta logró la victoria gracias a la mala fortuna del Wolves y a un cabezazo en tiempo de descuento.

El Arsenal sudó para llevarse los tres puntos en el partido, a priori, más sencillo del calendario. Contra el colista, un Wolverhampton que ha capturado sólo dos puntos en 16 jornadas, el equipo de Mikel Arteta necesitó dos goles en propia puerta para mantener vivo su liderato en la Premier League.

Con dos tiros en el pie, uno de Sam Johnstone y otro de Yerson Mosquera (en el tiempo añadido), tres minutos después de que el Wolves hubiera empatado y soñara con rascar un empate, el Arsenal solventó una tarde de muchos nervios en el Emirates Stadium.

Porque les visitaba el colista del torneo, a priori tres puntos garantizados, y porque el Wolves no hacía más que perder tiempo. Los pitos y abucheos eran constantes por parte de la afición ‘Gunner’, que se impacientaba con la falta de colmillo de su equipo y el autobús que plantó atrás el equipo de Rob Edwards.

Y, aun así, tuvieron que dar gracias los de Arteta de no complicarse desde el principio de partido cuando el VAR no revisó una patada en la cara de Eberechi Eze y cuando Raya salvó un contraataque de Hwang-Hee Chan, al que se le hizo de noche a la hora de definir.

Eso sí, en el repliegue de esa jugada, el Arsenal sufrió la enésima lesión de la temporada. Ben White, el lateral derecho, se marchó a la media hora con un problema en los isquiotibiales.

Poco a poco el Arsenal comenzó a acechar a Johnstone y Martinelli, con un par de disparos peligrosos, llevó el peso de la ofensiva en la primera mitad. El brasileño no tuvo fortuna de cara a puerta como tampoco Declan Rice, que se quedó cerca del gol en una falta que se marchó no muy lejos del larguero y con un remate raso que se topó con una gran mano de Johnstone.

El portero inglés, sin embargo, se convirtió en villano a la jugada siguiente. Saka colgó el córner muy cerrado y con mucha altura y Johnstone, viendo que se colaba, saltó para sólo poder rozar la bola con la manopla. La pelota tocó en ambos palos, en la espalda del arquero y se fue a dormir a la red.

Con una pizca de fortuna, pero como la mayoría de veces a balón parado, el Arsenal solucionaba de forma temporal uno de sus peores partidos en cuanto a juego de la temporada.

Pero con el 1-0 fue incapaz de controlar y en el minuto 90, un disparo de Mane desde fuera del área fue peinado por Tolu, que le cambió la trayectoria a Raya y heló al Emirates, que temió de verdad dejarse dos puntos contra el colista y posibilitar que el Manchester City les diera caza este domingo.

En cuanto la megafonía anunció los seis minutos de añadido, rugió el estadio inglés y el Arsenal se lanzó a por la victoria, que llegó en un centro hacia Gabriel Jesús que cabeceó en un intento de despeje Mosquera. Rocambolesco otra vez, pero suficiente.

Al fin y al cabo, pensará Arteta, lo importante era conseguir los tres puntos y alejarse en la tabla después de los recientes pinchazos contra Chelsea y Aston Villa en la Premier League.

Los ‘Gunners’ abren hueco de cinco puntos respecto al Manchester City, segundo, y de seis con el Aston Villa, tercero. Ambos, eso sí, tienen que jugar aún este fin de semana.