En noviembre de 2015 y mientras la selección de fútbol de Francia enfrentaba en un amistoso a Alemania en el Stade de France, con el presidente galo François Hollande en la tribuna, se registraron los atentados más mortales que recuerde el París contemporáneo.
Se trata de los recordados atentados del 13 de noviembre de 2015, seis ataques coordinados y concertados por el yihadista Estado Islámico que asolaron la capital francesa.
Precisamente, el primer golpe terrorista se produjo en el estadio Stade de France, situado en el barrio de Saint-Denis de la ciudad parisina.
Sobre el césped se disputaba el minuto 20 del partido amistoso entre Francia y Alemania, con 80.000 personas en las gradas.
Eran las 21:20 de el fatídico viernes cuando comenzaron a sonar las primeras explosiones, con apenas 10 minutos de diferencia, fuera del estadio. Estruendos que incluso quedaron grabadas en la transmisión del encuentro.
Era tal la incertidumbre, que incluso algunos asistentes en el estadio pensaron que se trataba de fuegos artificiales y respondieron con aplausos y gritos.
Así se escucharon las primeras explosiones de los atentados a París
A pesar de que el duelo se detuvo unos instantes, la acción en el césped siguió rodando. Se desconocía, en ese momento, que ya habían estallado las primeras tres bombas de la media docena que se detonarían esa noche.
Dichas explosiones afectaron un bar y un local de comida rápida en las inmediaciones del estadio. Ahí murieron cuatro personas, tres de ellos fueron los atacantes suicidas. Eso sí, ya había un saldo de 11 heridos de gravedad y 39 lesionados
A pesar de que el partido siguió con normalidad, y Francia terminó ganando 2-0, François Hollande fue evacuado del palco desde donde veía el partido.
Pero los fanáticos ya sabían todo y en cuanto sonó el pitazo final, invadieron la cancha y se asentaron sobre el pasto, esperando información. A esa altura el ataque ya había terminado, pero el trabajo policial recién iniciaba al rededor del estadio y por todo París.
Las mismas autoridades lograron desalojar el recinto y al son de La Marsellesa que sonaba por los parlantes del estadio, fueron saliendo uno a uno los espectadores. Afuera se encontraron con caos, muerte y miedo.
Por su parte, ajenos a todo lo que ocurría, los jugadores se enteraron en el vestuario de lo que había ocurrido. Entre ellos se encontraba Antoine Griezmann, cuyo protagonismo saltaría de la cancha al teatro Bataclan.
Atentados en París: la ciudad bajo ataque
Tras las explosiones en las cercanías del Stade de France, se sucedieron otros ataques en distintos puntos de la ciudad parisina.
18 minutos más tarde del primer estallido, dos hombres disparon contra La Belle Equipe, donde dejaron 19 muertos más y media hora más tarde fue el turno del famoso teatro Bataclan.
Ahí, mientras Eagles of Death Metal se presentaba ante 1500 personas, tres atacantes entraron a cara descubierta y masacraron a la multitud. 89 personas fallecieron en el lugar. Eso sí, entre la mayoría que logró esquivar el ataque estaba Maud Griezman, hermana del delantero francés.
Estos atentados prolongaron una serie de hechos de violencia iniciados en enero de ese mismo año con el ataque a la revista Charlie Hebdo en París (12 muertos), el asesinato de una policía en Montrouge y la toma de rehenes en un supermercado kosher en Porte de Vincennes (4 muertos).
Los ataques del 13 de noviembre marcaron un punto de inflexión en la doctrina de seguridad interior en Francia y Europa. Desde entonces, los galos han modernizado sus herramientas de intervención, inteligencia y prevención del terrorismo, y adaptado su marco jurídico para responder a la amenaza.
En total, 132 personas fallecieron la noche de ese fatídico 13 de noviembre de 2015. Son los atentados yihadistas más mortíferos de la historia de Francia, coordinados por el grupo Estado Islámico.