Tecnología
Martes 21 mayo de 2019 | Publicado a las 11:35
¡Para!: La aplicación anti-manoseadores que causa furor en Japón
Por Camilo Suazo
La información es de Agence France-Presse
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Una voz rompe el silencio en el metro de Tokio para decir “para”. Es una aplicaci√≥n m√≥vil para ahuyentar a los manoseadores en las horas punta, una iniciativa policial exitosa entre las mujeres.

Hace tres a√Īos la polic√≠a de la capital lanz√≥ Digi Police para informar a los ancianos y a sus familias sobre c√≥mo protegerse de las estafas. M√°s tarde a√Īadi√≥ otra contra los hombres que se restriegan contra las mujeres cuando los vagones est√°n llenos de gente.

La aplicaci√≥n ha sido descargada m√°s de 237.000 veces, “una cifra inusualmente elevada” para un programa de servicio p√ļblico, seg√ļn Keiko Toyamine, una responsable del departamento de la polic√≠a. “Es tan popular que cada mes hay unos 10.000 abonados m√°s”, declara.

Archivo | Agence France-Presse
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Las v√≠ctimas suelen estar demasiado asustadas para pedir ayuda, sobre todo porque en Jap√≥n est√° mal visto hablar en el metro, donde los viajeros no apartan la mirada de los tel√©fonos. “Con Digi Police -afirma Toyamine- pueden alertar a los otros pasajeros permaneciendo en silencio”, indic√≥ Toyamine.

La activaci√≥n pone en marcha un mensaje vocal a todo volumen o aparece en la pantalla un mensaje SOS que pueden mostrar a sus vecinos con el texto: “hay un agresor. Ay√ļdeme”.

En 2017 se registraron casi 900 casos de este tipo de agresi√≥n y acoso en los trenes y metros de Tokio, seg√ļn los √ļltimos datos disponibles. “Es la punta del iceberg”, advierte Keiko Toyamine.

Vagones especiales

Los culpables de este tipo de delitos se exponen a seis meses de c√°rcel y a una multa de hasta 500.000 yenes (3 millones 100 mil pesos chilenos). En caso de violencia o amenazas puede llegar a diez a√Īos de prisi√≥n.

Yui Kimura, una joven de 27 a√Īos que trabaja en la isla de Hokkaido est√° intranquila cuando se encuentra en la capital. “En el metro de Tokio suelo estar pendiente porque s√© que en cualquier momento puedo acabar rodeada de hombres s√≥rdidos”, declara.

Reina Oishi, una estudiante de 21 a√Īos, se plantea descargar la aplicaci√≥n. “He sido tantas veces v√≠ctima de manoseadores…”, dice.

Conscientes del problema varias compa√Ī√≠as ferroviarias han creado vagones para mujeres durante las horas punta e instalado c√°maras en las l√≠neas m√°s expuestas. Las mujeres debaten sobre el tema en foros de internet.

Archivo | Agence France-Presse
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Hay manoseadores en los transportes p√ļblicos de cualquier ciudad del mundo, apunta Akiyoshi Saito, un asistente social que estuvo a cargo de unos 800 agresores como parte de un programa de reinserci√≥n.

La mentalidad sexista est√° muy anclada en la sociedad japonesa “y la idea de que los hombres son superiores a las mujeres puede contribuir” al mantenimiento de estas pr√°cticas, opina.

En este contexto -a√Īade- la aplicaci√≥n es positiva para las v√≠ctimas “silenciosas”, porque “los depredadores toman como blanco principalmente a las que parecen t√≠midas y reticentes a presentar una demanda”.

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