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Viernes 24 enero de 2020 | Publicado a las 12:31
Identifican restos de depredador marino jur√°sico encontrados en Desierto de Atacama
Por Denisse Charpentier
La información es de Comunicado de Prensa
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A través de una publicación en la revista Journal of South American Earth Sciences, especializada
en investigaciones geológicas, el paleontólogo Rodrigo Otero, egresado de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile e integrante del proyecto de investigación Anillo Conicyt de Registro Fósil y Evolución de Vertebrados liderado por la Casa de Bello, detalló el hallazgo del primer macro depredador jurásico identificado en Chile hasta ahora: el temnodontosaurus.

Los restos del ejemplar permanec√≠an en los dep√≥sitos del Museo de Historia Natural en Santiago. Estos se encontraban all√≠ desde 1988, cuando Patricio Sep√ļlveda, ge√≥logo coautor de la publicaci√≥n y tambi√©n egresado de la Universidad de Chile, los encontr√≥ en el curso de una campa√Īa de exploraci√≥n para la Empresa Nacional del Petr√≥leo (ENAP) al sur de la mina Mantos Copper, pleno desierto de Atacama, en la regi√≥n de Antofagasta.

Seg√ļn relat√≥ Sep√ļlveda “cuando empec√© mi carrera en los a√Īos ochenta, el tema de la paleontolog√≠a de vertebrados era casi desconocido en Chile. Pero tuve la suerte de trabajar con un ge√≥logo americano que vino al pa√≠s, con el que aprend√≠ a reconocer huesos. Como en ese entonces muy pocas personas sab√≠an de esto, los traslad√© para conservarlos en el museo”.

En 2016 el paleont√≥logo Sergio Soto, tambi√©n parte del Anillo Conicyt de Registro F√≥sil y Evoluci√≥n de Vertebrados de la Universidad de Chile encontr√≥ los f√≥siles en el museo. ‚ÄúSergio nos facilit√≥ este material para analizarlo y nos dimos cuenta de que hab√≠a varios restos en la mand√≠bula y dientes bien preservados del ejemplar‚ÄĚ, explic√≥ Rodrigo Otero.

En l√≠nea con el experto, la correcta consignaci√≥n de los datos geogr√°ficos y caracter√≠sticas de los restos fue clave para identificar la edad geol√≥gica de los restos: ‚ÄúEntre esos dientes se observaban caracter√≠sticas morfol√≥gicas que nos permitieron compararlos con registros de ictiosaurios conocidos del cret√°cico e inicios del jur√°sico, que era la edad de las rocas de donde proven√≠a el material. Y en esa comparaci√≥n vimos la afinidad con el temnodontosaurus‚ÄĚ, afirm√≥.

John Sibbick
John Sibbick

Similares a los delfines por su hocico largo, los temnodontosaurus fueron reptiles marinos con una alta adaptaci√≥n a la vida acu√°tica. ‚ÄúEran bastante grandes, alcanzaban hasta 10 metros de longitud. Constitu√≠an muy probablemente el √°pice de la cadena tr√≥fica, o sea, eran los depredadores m√°s grandes, y su n√ļmero era m√°s bien escaso por lo mismo‚ÄĚ, detalla Rodrigo Otero.

Un depredador que abre preguntas sobre la historia del continente

En la publicaci√≥n que describe el hallazgo, Rodrigo Otero y Patricio Sep√ļlveda se√Īalaron que ‚Äúeste descubrimiento representa el primer registro de un ictiosaurio temnodontos√°urido en el hemisferio sur, reforzando un patr√≥n de intercambio faun√≠stico entre el Tetis norte y Panthalassa sur, antes de la separaci√≥n de Laurasia y Gondwana, y antes del establecimiento
completo de la v√≠a mar√≠tima del Caribe‚ÄĚ.

¬ŅQu√© significa esto? El paleont√≥logo Rodrigo Otero lo explic√≥ as√≠: ‚ÄúAntes de esta investigaci√≥n el temnodontosaurus se conoc√≠a solo en el jur√°sico inferior de Europa. Esto, ya que durante el jur√°sico inferior predomina geogr√°ficamente el megacontinente Pangea: a√ļn no se han dividido Eurasia y Gondwana. Y en ese contexto paleogeogr√°fico encontramos al temnodontosaurus en el hemisferio sur, lo cual nos muestra que hay al menos alg√ļn tipo de intercambio de fauna en el jur√°sico inferior entre hemisferio norte y hemisferio sur”.

“Lo interesante es que esto debe haber pasado por una ruta que no tenemos clara, ni tampoco su direcci√≥n, si de norte a sur o de sur a norte. Dudamos de que haya sido a trav√©s del continente porque a√ļn no se fragment√≥. Sabemos, por ejemplo, que a mediados del jur√°sico empieza a existir el Corredor del Caribe tras la fragmentaci√≥n de Pangea entre Eurasia y Gondwana. Esto es anterior a ese escenario pero es claro que hay intercambio de fauna‚ÄĚ, a√Īadi√≥.

Para Alexander Vargas, director de Anillo Conicyt de Registro F√≥sil y Evoluci√≥n de Vertebrados que lidera la Universidad de Chile y acad√©mico de su Facultad de Ciencias, el territorio chileno es ‚Äúuna pieza faltante en la historia bioevolutiva y geol√≥gica del planeta‚ÄĚ. Esto, ya que en general nuestro pa√≠s tiene muchos f√≥siles e informaci√≥n, pero poca investigaci√≥n en la disciplina, que experimenta un auge en las √ļltimas tres d√©cadas.

‚ÄúOcurre que Chile representa todo el margen occidental de lo que era el supercontinente Gondwana en el pasado, es un borde de gran extensi√≥n y posici√≥n clave que se aisl√≥ geogr√°ficamente con la cordillera, lo que es muy importante en especial por la conexi√≥n con la Ant√°rtica‚ÄĚ, explic√≥ el tambi√©n director de la Red de Paleontolog√≠a de la Universidad de Chile, a√Īadiendo que hay un mont√≥n de informaci√≥n disponible sobre la evoluci√≥n general de la vida en el planeta.

‚ÄúUn ejemplo es el descubrimiento del Chilesaurus, un ejemplar tan extra√Īo que a√ļn no se sabe c√≥mo se emparenta con otras especies de dinosaurios en el mundo. Ahora estamos estudiando otros ejemplares que son cap√≠tulos de la evoluci√≥n mundial que no se han preservado en otros lugares, por lo que la exploraci√≥n seguir√° revelando novedades y conexiones, con especial potencial del continente polar cret√°cico‚ÄĚ, indic√≥.

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