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Jueves 29 agosto de 2019 | Publicado a las 17:11 · Actualizado a las 17:31
Científicos confirman que no existe un solo "gen gay": es imposible predecir la orientación sexual
Por Francisca Rivas
La información es de Agence France-Presse
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Al igual que ser alto o bajo, que te gusten los hombres o las mujeres no est√° definido por un solo gen, sino por m√ļltiples regiones del genoma y, como cualquier caracter√≠stica humana compleja, por m√ļltiples factores no gen√©ticos.

Esta es la conclusión de un análisis llevado a cabo en medio millón de perfiles de ADN, por un grupo de investigadores en Europa y Estados Unidos, que fue publicado el jueves por la prestigiosa revista Science.

El estudio tiene como objetivo enterrar la idea surgida en 1990 de que hay un “gen gay”.

“Es de hecho imposible predecir la orientaci√≥n sexual de una persona en funci√≥n de su genoma”, dice Ben Neale, miembro del Broad Institute de Harvard y el MIT, una de las muchas instituciones de donde provienen los autores.

La orientaci√≥n sexual tiene un componente gen√©tico, aseguran los investigadores, confirmando estudios anteriores m√°s peque√Īos, especialmente en mellizos.

Pero este componente depende de una gran cantidad de genes. “No hay un √ļnico gen gay, sino muchos peque√Īos efectos gen√©ticos distribuidos en el genoma”, dice Ben Neale.

A esto se le agrega un factor esencial: el entorno en el que una persona crece y vive.

Para explicar mejor, los investigadores lo comparan con el tama√Īo de una persona. El efecto gen√©tico es indiscutible, ya que el porte est√° relacionado con el de los padres. Pero la gen√©tica no lo explica todo: la nutrici√≥n durante la infancia tendr√° un impacto significativo. Esto es lo que los cient√≠ficos llaman ambiente.

Lo mismo ocurre con el riesgo cardíaco: los genes crean predisposiciones, pero el estilo de vida y la dieta, tienen un papel más importante.

Influencia limitada

El nuevo an√°lisis estad√≠stico revel√≥ cinco posiciones precisas en nuestros cromosomas, llamados locus, que parecen estar claramente relacionadas con la orientaci√≥n sexual, aunque cada una tiene una influencia “muy peque√Īa”.

Biológicamente, resulta que un marcador genético también está asociado con la pérdida de cabello, lo que sugiere un vínculo con la regulación de las hormonas sexuales.

Presumiblemente, hay cientos o miles de otros marcadores, que los an√°lisis futuros en bancos de ADN m√°s grandes podr√≠an descubrir alg√ļn d√≠a.

“Es un comportamiento complejo donde la gen√©tica juega un papel, pero probablemente de forma minoritaria. El efecto del ambiente existe, pero no podemos medirlo exactamente”, dice Fah Sathirapongsasuti, cient√≠fico de 23andme.com, un sitio de prueba de ADN que contribuy√≥ al estudio con perfiles gen√©ticos de clientes voluntarios.

La mayor parte del an√°lisis se realiz√≥ a hombres y mujeres del banco brit√°nico UK Biobank, en su mayor√≠a de origen europeo, que respondieron a la pregunta: ¬Ņalguna vez ha tenido relaciones sexuales con una persona del mismo sexo?

Complejidad

Los autores son conscientes de la delicadeza del tema. Dos de los investigadores tuvieron cuidado de recordar, en una conferencia telefónica con periodistas el martes, que ellos mismos eran homosexuales.

Para evitar cualquier interpretación errónea, consultaron con las asociaciones LGBT sobre cómo comunicar los resultados, que resumieron en un sitio web, geneticsexbehavior.info, en inglés.

La asociaci√≥n estadounidense Glaad elogi√≥ la investigaci√≥n que confirma que “ser gay o lesbiana es una parte natural de la vida humana”.

En 1993, un estudio a 40 familias pens√≥ haber identificado un lugar √ļnico, el gen Xq28, que define la orientaci√≥n sexual. El nuevo an√°lisis refuta este modelo simplista.

Es probable que una cifra revelada por este estudio genere confusi√≥n. Los investigadores estiman que “8 a 25%” de las diferencias de orientaci√≥n sexual en la poblaci√≥n de la prueba se deben a variaciones gen√©ticas.

Pero esta cifra es un concepto estadístico sobre una población y no significa que el 25% de la orientación de una persona dependa de sus genes.

Otro resultado pone en peligro la idea de que la orientaci√≥n sexual puede medirse en un rango, seg√ļn la llamada escala de Kinsey, del nombre del bi√≥logo estadounidense que la defini√≥ en 1948.

Esta escala se divide en grados: de 100% homosexual a 100% heterosexual, pasando por bisexual.

“Suponer que cuanto m√°s se siente atra√≠do por alguien del mismo sexo, menos se siente atra√≠do por el otro sexo, es una simplificaci√≥n excesiva”, dicen los investigadores, despu√©s de comparar los marcadores gen√©ticos que afectan el n√ļmero de parejas de cada sexo.

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