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Viernes 26 julio de 2019 | Publicado a las 11:39 · Actualizado a las 11:49
El plan de Instagram para terminar con las luchas de ego entre los usuarios: eliminar los "me gusta"
Por Camilo Suazo
La información es de Agence France-Presse
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¬ŅGustar√° m√°s mi foto en una isla griega que la tuya en Venecia? Para terminar con las luchas de ego, Instagram ha dejado de mostrar los “me gusta” en ciertos pa√≠ses, pues muchos j√≥venes llevan bastante mal la “presi√≥n” social de las redes.

“Instagram se anticipa al hecho de que nuestra fascinaci√≥n por la cantidad se va apagando, existe una nueva forma de concebir las relaciones sociales”, declar√≥ a la agencia de noticias AFP el soci√≥logo franc√©s St√©phane Hugon, especialista en innovaci√≥n social y tecnolog√≠as.

Instagram, una red para compartir im√°genes que cuenta con 1.000 millones de usuarios en todo el mundo, parece haber tomado consciencia de la “presi√≥n” que viven algunos de sus adeptos.

Su jefe, Adam Mosseri, anunció a principios de julio la creación de nuevas herramientas contra el acoso, como la aparición de un mensaje de advertencia contra comentarios de odio generado por un programa de inteligencia artificial.

Adem√°s, la red est√° probando una nueva funci√≥n en seis nuevos pa√≠ses (Australia, Italia, Irlanda, Jap√≥n, Brasil y Nueva Zelanda, despu√©s de Canad√°): el n√ļmero total de “me gusta” ya no aparece bajo cada foto, sino que solo puede verlo el autor de la publicaci√≥n.

“Queremos que Instagram sea un lugar en el que la gente se sienta c√≥moda para expresarse”, explic√≥ una responsable de Facebook, casa matriz de Instagram, para Australia y Nueva Zelanda, Mia Garlick. “Esperamos que esta prueba haga que la presi√≥n baje […] para que uno pueda dedicarse a compartir aquello que le guste”, agreg√≥.

¬ŅPromueve Instagram una competici√≥n de popularidad y que la gente quiera destacar sobre el resto? As√≠ parece ser en Italia, un pa√≠s en el que la cultura de la imagen est√° muy presente, seg√ļn el soci√≥logo Simone Carlo.

“En Instagram, existen las mismas adicciones que en la sociedad: divertirse, mostrarse, recibir la aprobaci√≥n de los dem√°s. Son comportamientos que est√°n presentes desde siempre en la sociedad italiana”, explic√≥ a la AFP el profesor universitario milan√©s, especialista en relaciones sociales en l√≠nea, aunque este fen√≥meno no sea propio √ļnicamente de Italia.

“En los medios digitales, se da la idea de hablar de uno mismo, de hacerlo para satisfacer el propio ego”, a√Īadi√≥ Andr√© Mondoux, soci√≥logo canadiense y profesor en la Universidad de Quebec en Montreal (UQAM).

Los problemas de malestar llegan cuando “la atenci√≥n que recibimos decrece” y el usuario pierde ese “tiempo de disfrute adictivo”.

“Terminar con los seguidores falsos”

En 2017, un estudio de la Royal Society for Public Health clasificaba a Instagram como la peor red social para la salud mental de los j√≥venes en Reino Unido, seg√ļn 14 criterios, como la percepci√≥n de uno mismo, la ansiedad y el acoso.

Pero, aunque los “me gusta” desaparezcan, no lo har√°n las fotos -a veces retocadas y repletas de filtros- de una falsa realidad socialmente perfecta.

Una “influencer” australiana, Essena O’Neill, denunci√≥ en 2015 los enga√Īos y manipulaciones de las fotos que public√≥ en la red y dio cuenta de su malestar reescribiendo todas sus leyendas para contar la historia de cada una de sus im√°genes.

Los sociólogos contactados por la AFP se mostraron divididos sobre los efectos que puedan tener las medidas tomadas por la plataforma.

Para Simone Carlo, dejar de centrarse en los “me gusta” puede mejorar el bienestar de los internautas pero “al mismo tiempo, la aprobaci√≥n popular seguir√° estando disponible para quienes lo deseen”.

Loic Venance | Agence France-Presse
Loic Venance | Agence France-Presse

Andre Mondoux no ve que esto vaya a suponer un gran cambio para el usuario medio, sino que considera que la motivaci√≥n de la plataforma “probablemente” sea luchar contra los “falsos ‘me gusta"” comprados para aumentar la popularidad de algunos “influencers”.

El objetivo de Instagram es hacer frente a “la econom√≠a de la microinfluencia”, agreg√≥ Laurence Allard, profesora en la Universidad de Lille y en la de Paris 3.

“Queremos moralizar este negocio de los peque√Īos ‘influencers’, terminar con los seguidores falsos y con todo un conjunto de pr√°cticas y de actores relacionados con ellos, pero a los que Instagram no es capaz de controlar”, a√Īadi√≥ la soci√≥loga, especialista en costumbres en el medio digital.

As√≠, Allard entrev√© el fin de la guerra entre “influencers” pero al mismo tiempo prev√© “un cambio en la unidad de medida de la popularidad”, que podr√≠a basarse, por ejemplo, en los “emoticonos en forma de coraz√≥n dejados en los comentarios o en el n√ļmero total de comentarios”.

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