Una nueva investigación estaría relacionando la genética con tu primera relación sexual. El objetivo era descubrir por qué hay personas que postergan o inician su actividad íntima en determinada edad.
El estudio realizado por la Universidad de Oxford, arrojó que existen alrededor de 371 variantes genéticas que podrían indicar en qué momento de tu vida tendrías tu primer encuentro íntimo.
Melinda Mills, una de las autoras de esta investigación, dijo a Daily Mail que “nuestro estudio ha descubierto cientos de marcadores genéticos adicionales que dan forma a esta parte más fundamental de nuestras vidas y tienen el potencial para una comprensión más profunda de la infertilidad, las enfermedades posteriores y la longevidad”.
De acuerdo a los investigadores, tanto la edad de la primera relación sexual y la primera vez que tienes un hijo, ayudarían a tener una mejor comprensión de la salud y “la aptitud evolutiva”.
“Anticipamos que nuestros resultados abordarán importantes intervenciones en infertilidad, salud sexual y mental en adolescentes”, agregó Mills.
Esta investigación, publicada en la revista Nature Human Behavior, además tuvo como conclusión que la mayoría de las personas, tienen su primer encuentro sexual “entre la adolescencia y los primeros años de la adultez”.
Resultados concluyentes
Para la realización de este estudio, trabajaron con muestras de ADN de casi 400 mil personas, de las cuales 215 mil eran mujeres y 180 mil hombres, dando un mejor resultado en cuanto a variantes genéticas, en relación a sondeos anteriores donde sólo se encontraron 38.
Sobre esto, Mills señaló que en un principio “sabíamos que el momento de lo que llamamos ‘inicio reproductivo’ (la edad de la primera relación sexual y el primer nacimiento) está relacionado en gran medida con factores sociales y ambientales, como la obtención de una educación superior y la disponibilidad de anticonceptivos”.
No obstante, la razón de la importancia de este estudio es ampliar lo que se conoce en cuanto a factores sociales y genéticos para encontrar “no sólo la proporción explicada por la genética, sino aislar realmente las variantes genéticas (ubicación en su ADN) y examinar su función biológica”, sostuvo la investigadora a Daily Mail.
Aunque los autores se llevaron una gran sorpresa: la genética tendría una mayor influencia en las mujeres luego de tener a su primer hijo. “Se cree que algunas de las áreas del ADN que se identificaron están vinculadas a las funciones reproductivas, mientras que otras están vinculadas a nuestro comportamiento“, explica Mills.
Otras revelaciones que dejó este estudio, es que la genética asociada a una relación sexual temprana y la fertilidad, estaría conectada “con la desinhibición del comportamiento, incluyendo algunas adicciones como el tabaquismo”.
“Mientras tanto, aquellos genéticamente propensos a posponer el sexo o el primer nacimiento tuvieron mejores resultados de salud y longevidad en la vida posterior”, indica la publicación.
Además de lo anterior, también se vinculó que tener un hijo en una edad mayor, ayudaría a tener una vida más prolongada y libre de enfermedades cardíacas y diabetes, a diferencia de aquellos que fueron padres de manera temprana.