Representación Mauricio Álvarez | U. de Chile

Científicos descubren tagua gigante que habitó la zona central de Chile hace 12.600 años

Por Denisse Charpentier
La información es de Comunicado de Prensa

06 octubre 2020 | 11:57

Fulica montanei es el nombre que investigadores de la Universidad de Chile dieron a una nueva especie de tagua gigante descubierta en la zona del valle del Cachapoal, localidad de la Región de O’Higgins donde hasta 1841 existió la Laguna de Tagua Tagua.

Una investigación liderada por Jhonatan Alarcón, investigador de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile, permitió develar el misterio sobre la identidad de estos fósiles que por más de 30 años estuvieron resguardados en el Museo Nacional de Historia Natural, trabajo que fue publicado por la revista Journal of South American Earth Sciences.

El estudio que permitió el hallazgo comenzó con la tesis de pregrado de Jhonatan Alarcón, quien estudió los materiales de aves de las colecciones de los sitios Taguatagua 1 y Taguatagua 2, extraídos hacia fines de los 80 por el arqueólogo de la U. de Chile y Premio Nacional de Historia, Lautaro Núñez.

De acuerdo al investigador, los restos presentaban rasgos morfológicos que sugerían que se trataba de una nueva especie de tagua, más grande que las que conocemos hoy en la zona central de Chile. Esta hipótesis pudo ser comprobada después de una comparación detallada con huesos de otras taguas de Chile y del resto del mundo.


Jhonatan Alarcón señala que la identificación de esta nueva tagua fue realizada a partir de huesos tarsometatarsos de la pata izquierda de tres especímenes, los que permitieron la comparación con otras especies de taguas.

“Puede que dentro de los huesos que ya tenemos existan restos pertenecientes a la misma especie, pero como no tenemos un esqueleto asociado aún no estamos seguros”, precisa sobre la importancia de estos restos. Destaca, por otra parte, que es la primera especie de tagua extinta identificada para el Pleistoceno de Sudamérica y la primera ave extinta identificada en el Pleistoceno de Chile.

En base al estudio de estos huesos, la investigación pudo determinar que se trató de una tagua robusta, unos 20 a 30 centímetros más grande que las que habitan actualmente la zona central de Chile. “Está en el rango de tamaño que presentan taguas que viven en el altiplano, como la tagua gigante y la tagua cornuda, que son las más grandes que existen hoy. Estas especies miden entre 60 a 70 centímetros de largo, y pueden alcanzar entre los 2.1 a 3 kilógramos de peso. Podemos especular sus hábitos acuáticos, y que quizás era una tagua no voladora, porque en general las taguas más grandes vuelan muy poco o nada por su peso. Pero como no hemos identificado aún otras partes del esqueleto no podemos saber, por ejemplo, si tenían alas cortas”.


Chile central en la Edad del Hielo

Los 12.600 años de edad estimada para esta ave están relacionados con el trabajo de datación realizado por el reconocido arqueólogo de la U. de Chile Julio Montané durante de la década de los ‘70, a quien se homenajeó con el nombre Fulica montanei dado a esta nueva especie. El trabajo de este investigador, quien realizó la primera excavación arqueológica del sitio de Taguatagua 1 en el año 1967, y de otros que continuaron el estudio de la zona, como Lautaro Núñez en los 80 y el Grupo de Investigaciones de Tagua Tagua en la actualidad, han permitido completar pieza a pieza el gran rompecabezas ecosistémico de la antigua Laguna de Tagua Tagua durante el Pleistoceno tardío y el Holoceno temprano.

Esta zona lacustre, que fue desecada con fines agrícolas en 1841, a fines de la Edad del Hielo era una de las zonas con mayor diversidad de fauna y megafauna de nuestro país. Desde el 2019, Jhonatan Alarcón y Sergio Soto, ambos de la Universidad de Chile, junto a Rafael Labarca, de la Universidad Austral, e investigadores de otras instituciones han realizado nuevas excavaciones en búsqueda de otros tesoros fósiles de este Chile central prehistórico, entre los que destacan los extintos gonfoterios (un tipo de mastodonte sudamericano emparentado con los elefantes actuales), caballos americanos y ciervos. Este trabajo ha sido impulsado por el Proyecto Registro fósil y Evolución de Vertebrados de la Universidad de Chile, dirigido por el profesor Alexander Vargas; el proyecto Tagua Tagua Milenaria, encabezado por la Universidad de O’Higgins; y el proyecto Fondecyt N°11170919 de la Universidad Austral, a cargo del profesor Labarca.

El investigador valora el hallazgo de esta nueva tagua además porque es el primer registro de fauna menor que se extinguió.

“Gran parte de la fauna fósil está presente actualmente en la zona central de Chile, pero la megafauna como los gonfoterios, ciervos y caballos ya no están. Esta diversidad de animales abarcaba a una multiplicidad de aves, como águilas, otros tipos de taguas, patos y una gran variedad de paresiformes, además de roedores de varios géneros, reptiles, serpientes, anfibios, invertebrados y peces de agua dulce, entre otras especies”, explica.

Describe además que la Laguna de Tagua Tagua llegó a tener bastante profundidad y estuvo rodeada de una amplia y frondosa vegetación asociada a un clima más húmedo, frio y lluvioso que el que puede observarse hoy, lo que ha sido estudiado por otros investigadores en base al registro de polen. Por otra parte, agrega que está comprobada la presencia humana cohabitando con animales en este entorno.

“Hay mucha evidencia de presencia humana en la zona. Hay piedras talladas, puntas de flecha, y otros tipo de objetos manufacturados por humanos, así como huesos de animales como caballos, que tienen marcas de corte por herramientas de piedra”, afirma.

Respecto a la desaparición de esta tagua gigante y de especies de la megafauna que vivió en este lugar, Alarcón afirma que la incógnita aún está abierta.

“No sabemos la razón de su extinción. Justo en ese momento estaba ocurriendo la transición hacia un clima más cálido, como el que se ve hoy en nuestra zona central. Probablemente puede haber sido por el cambio climático o por la acción humana, sobre todo si era un ave no voladora y pesada que talvez era fácil de atrapar. Pero aún no tenemos evidencia suficiente que nos permita aventurar una hipótesis”.