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Martes 09 abril de 2019 | Publicado a las 09:22
Agujeros negros: el mayor enigma del cosmos podría ser develado esta semana
Por Denisse Charpentier
La información es de Agence France-Presse
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Predichos por la teoría pero jamás observados directamente, los agujeros negros, de los que se podría ver una primera imagen este miércoles, siguen siendo uno de los objetos más enigmáticos de nuestro cosmos.

Un agujero negro es un objeto celeste que posee una masa extremadamente importante en un volumen muy peque√Īo. Como si la Tierra estuviera comprimida en un dedal o el sol √ļnicamente midiera 6 km de di√°metro, explic√≥ recientemente a la AFP Guy Perrin, astr√≥nomo del Observatorio de Par√≠s-PSL.

Seg√ļn la ley de la relatividad general publicada en 1915 por Albert Einstein, que permite explicar su funcionamiento, la atracci√≥n gravitacional de estos “monstruos” c√≥smicos es tal que no se les escapa nada: ni la materia, ni la luz, sea cual sea su longitud de onda.

Por lo tanto, no se pueden observar directamente. Adem√°s, la fuerza de gravedad que emana del agujero negro es tan fenomenal que no se ha logrado recrear en laboratorio.

Pero sabemos que existen de dos tipos:

Los agujeros negros estelares, que se forman al final del ciclo de vida de una estrella y que son extremadamente peque√Īos: tratar de observar los m√°s cercanos equivaldr√≠a a buscar distinguir una c√©lula humana en la luna.

Los segundos, los agujeros negros supermasivos, se hallan en el centro de las galaxias y su masa está comprendida entre un millón y miles de millones de veces la del sol.

Los agujeros negros empezaron a crearse muy temprano en el universo, junto a las galaxias, por lo que “engordan” desde hace 10.000 millones de a√Īos. Pero su formaci√≥n sigue siendo un misterio.

Los dos agujeros negros estudiados por el proyecto Telescopio del Horizonte de Sucesos (o Event Horizon Telescope, EHT, en ingl√©s), que el mi√©rcoles anunciar√° un “resultado in√©dito” acerca de estos objetos, son dos supermasivos.

Uno, Sagittarius A*, se halla en el centro de la V√≠a L√°ctea, a 26.000 a√Īos luz de la Tierra. Su masa equivale a 4,1 millones de veces la del sol. Su radio mide una d√©cima parte de la distancia entre la Tierra y el sol.

El otro es uno de los agujeros negros m√°s masivos de los que se conocen, con una masa 6.000 millones de veces superior a la del sol y 1.500 a la de Sgr A*. Est√° situado a 50 millones de a√Īos luz de la Tierra, en el centro de la galaxia M87.

Bajo el efecto de la enorme atracci√≥n gravitacional, las estrellas m√°s cercanas a estos “monstruos” son achatadas, estiradas y dislocadas y su gas se calienta a temperaturas extremas.

Gas y trozos de estrellas giran en espiral alrededor del agujero negro – el denominado disco de acrecimiento – para acabar penetrando, generando un haz brillante ultravioleta.

“Cuando un agujero negro empieza a aspirar la masa, esta √ļltima se calienta enormemente, brilla y emite luz”, explica Paul McNamara, responsable cient√≠fico en la Agencia Espacial Europea del LISA Pathfinder, un futuro observatorio espacial.

A falta de poder observar un agujero negro, los astrónomos tratan de ver la zona de no retorno, el límite a partir del cual lo que sucede es inaccesible; en definitiva, el contorno del monstruo.

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