Tecnología
Lunes 05 noviembre de 2018 | Publicado a las 10:45
Rocket Lab intentar√° poner seis peque√Īos sat√©lites en √≥rbita alrededor de la Tierra
Publicado por: Camilo Suazo La información es de: Agence France-Presse
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En pocos d√≠as, un cohete de 17 metros de altura y 1,20 metros de di√°metro creado por la compa√Ī√≠a Rocket Lab intentar√° poner seis peque√Īos sat√©lites en √≥rbita alrededor de la Tierra. Si todo sale bien, el a√Īo pr√≥ximo la firma lanzar√° m√°s de un cohete por mes.

Rocket Lab, fundada en 2006, super√≥ con √©xito en enero una prueba y se prev√© que sea la primera de una nueva generaci√≥n de empresas en declararse operacional en el mercado de los cohetes peque√Īos con este lanzamiento previsto entre el 11 y el 19 de noviembre desde su plataforma privada en la pen√≠nsula Mahia, en Nueva Zelanda, a menos que ocurra un accidente o un aplazamiento como el que ya sufri√≥ en junio.

Como Rocket Lab, en Estados Unidos y en otros lugares, decenas de nuevas empresas espaciales est√°n desarrollando cohetes dise√Īados para lanzar sat√©lites peque√Īos que pesan desde decenas hasta unos pocos centenares de kilos.

Es un nuevo cap√≠tulo de “New Space”, la nueva era de la industria espacial que comenz√≥ hace una d√©cada y se apoya en el esp√≠ritu empresarial privado, sobre todo pujante en Estados Unidos.

rocketlabusa.com
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El cohete de Rocket Lab se llama Electron, con letras blancas escritas sobre el fuselaje negro hecho de materiales compuestos de carbono. Su motor est√° impreso en 3D en California, lo que ayuda a reducir los costos, explica a la agencia de noticias AFP su director financiero, Adam Spice.

Lanzar desde Nueva Zelanda ofrece una ventaja sobre Florida o California: hay pocos aviones.

“Sin tr√°fico a√©reo, tenemos la capacidad de lanzar con m√°s frecuencia que cualquier otra base de lanzamiento del planeta”, dice Spice. La compa√Ī√≠a tiene seis cohetes actualmente en producci√≥n y planea 16 lanzamientos en 2019.

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La promesa de Rocket Lab no es ser m√°s barata sino ofrecer lanzamientos frecuentes para resolver el denso tr√°fico actual.

Hoy en d√≠a, las compa√Ī√≠as que desean poner un peque√Īo sat√©lite en el espacio deben encontrar una plaza secundaria en un cohete de Space X o de Arianespace, que est√°n principalmente reservados a sat√©lites caros y voluminosos.

El Falcon 9 de la compa√Ī√≠a de Space X, propiedad del magnate Elon Musk, tiene 70 metros de largo y puede transportar hasta 23 toneladas al espacio, contra los 150 a 250 kilos que puede cargar Electron.

Los peque√Īos lanzadores desean reducir el per√≠odo de espera a seis meses en lugar de 18 o 24 meses, a veces m√°s, que rigen para los grandes.

Los clientes están dispuestos a pagar caro por este servicio exprés: alrededor de 40.000 dólares (27 millones de pesos chilenos) de Rocket Lab, en comparación con menos de 3.000 (dos millones de pesos) de Space X.

“Los veh√≠culos peque√Īos ofrecen mucha m√°s flexibilidad”, dice Rob Coneybeer, un inversor que apoya a Vector, un competidor de Rocket Lab. Otras compa√Ī√≠as son Virgin Orbit, Stratolaunch y Gilmour, en Australia.

Seg√ļn Chad Anderson, que forma parte de la red de inversores de Space Angels, hay cerca de 180 empresas en el mercado de peque√Īos lanzadores. Pero solo “una docena de ellas realmente tiene el equipamiento. Y todav√≠a menos tienen el financiamiento necesario”, dijo a la AFP.

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“As√≠ que el n√ļmero de compa√Ī√≠as cre√≠bles actualmente es de aproximadamente media docena”, sostiene el inversor.

Del éxito más o menos rápido de esta media docena depende que se materialicen las promesas del New Space.

En 2009, cuando Space X envi√≥ su primer sat√©lite al espacio, hab√≠a una docena de compa√Ī√≠as espaciales privadas, seg√ļn Anderson. Hoy en d√≠a, √©l contabiliza m√°s de 375, que han recibido m√°s de 16.000 millones de d√≥lares de capital.

Las aplicaciones son innumerables, en las telecomunicaciones pero tambi√©n en los servicios de observaci√≥n de la Tierra, seg√ļn los participantes en una conferencia espacial organizada el jueves por The Economist en Nueva York.

Im√°genes m√°s precisas y frecuentes del planeta pueden ser utilizadas por muchos sectores, desde la defensa hasta la agricultura, los seguros y las finanzas, para reparar fugas de gasoductos o contabilizar m√°s r√°pidamente los da√Īos de las inundaciones, entre muchos otros ejemplos.

La firma SpaceKnow ya contabiliza los veh√≠culos en el estacionamiento de Disney World o el n√ļmero de piscinas en Brasil, y observa la actividad de 6.000 f√°bricas en China, datos que sirven de indicadores econ√≥micos para sus clientes en Wall Street.

Para todos estos servicios, se necesitan m√°s sat√©lites y, por lo tanto, lanzadores. Casi diez a√Īos despu√©s del √©xito de SpaceX, las puertas del espacio realmente est√°n empezando a abrirse.

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