Tecnología
Barman robots: el futuro de los bares que tiene partidarios y detractores
Publicado por: Francisca Rivas La información es de: Agence France-Presse
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Tipsy despliega lentamente su brazo para buscar un vaso, luego lo repliega para tomar unos trozos de hielo con sus pinzas y dirigirse mec√°nicamente hacia las botellas para seleccionar una.

Este “barman” agita finalmente una mezcladora y vuelca el contenido de su brebaje en un vaso de pl√°stico, sin derramar ni una gota.

Tipsy es un robot “mix√≥logo” que concita la atenci√≥n de los visitantes de un centro comercial de Las Vegas en el que se puede pedir un “dirty martini” – sacudido o mezclado – por computadora.

Luego de los distribuidores de cupcakes o los restaurantes de pizzas automatizadas, los autómatas desembarcan en las barras de los bares.

Monsieur y Tended Bar son aparatos de distribuci√≥n de bebidas a la manera de una m√°quina de caf√©: uno puede seleccionar su caipiri√Īa o su bloody mary en un men√ļ digital y unos segundos despu√©s tiene su bebida.

La idea no se aplica √ļnicamente en Estados Unidos: las start-ups parisinas Realtime Robotics y Kuantom tambi√©n han creado barmen mec√°nicos y las m√°quinas de expedici√≥n de bebidas alcoh√≥licas son comunes en las calles de Tokio.

“Este es el futuro”

En Long Island, este de Estados Unidos, se ha creado una cervecer√≠a, “L.I. Pour House Bar and Grill”, en la que los clientes se sirven y pagan a trav√©s de una terminal inform√°tica.

Su propietario, Anthony Pallino, destaca la necesidad para su empresa de ahorrar dinero en momentos en que el salario mínimo aumentará a 15 dólares la hora en su región.

“All√≠ donde eran necesarios cinco o seis camareros, ahora necesitamos s√≥lo cuatro”, dice Pallino.

Algunos clientes lo respaldan. “Los robots y la automatizaci√≥n son m√°s r√°pidos y pr√°cticos. (…) Incluso uno puede agregar extras en la m√°quina, lo que la hace realmente atractiva”, dice John Woodall, turista originario de Tennessee (sur) que espera que Tipsy le prepare el trago que solicit√≥.

“Este es el futuro”, afirma Mauricio Letona, habitante de Las Vegas.

Bastante m√°s cr√≠tico, Antoine Ferrari, un turista franc√©s, estima que “ir a beber algo cuando hay alguien detr√°s del mostrador es bastante m√°s simp√°tico” que toparse con una m√°quina, aun si admite que con Tipsy lo que se busca es “re√≠r y colocarse en una dimensi√≥n un poco futurista”.

El italiano Rino Armeni, presidente de la empresa Robotic Innovations y propietario del bar en que Tipsy “trabaja”, reconoce que su aut√≥mata es antes que nada “una atracci√≥n”.

“La primera cosa que les dije a mis empleados cuando abrimos fue: estos robots est√°n para distraer, pero la gente volver√° s√≥lo por ustedes. No quiero perder el lado humano”.

Los expertos admiten que numerosos puestos de trabajo que desaparecerán como consecuencia de esta automatización no serán remplazados, pero hay pocas posibilidades de que los mixólogos desaparezcan.

“Vea todo lo que hace un barman: discute con los clientes, decide cu√°ndo alguien ya no debe beber m√°s, cuida que no roben las botellas, cobra, entrega los vueltos, reaprovisiona el comercio”, levanta los vasos, los lava, llama a la seguridad en caso de peleas…, enumera Michael Dyer, profesor em√©rito de inform√°tica de la universidad UCLA.

Los androides no son capaces de hacer nada de eso, agrega, y apunta que la elecci√≥n de un aut√≥mata responde fundamentalmente a un an√°lisis de costos-beneficios: “Si una m√°quina vale 100.000 d√≥lares y hace una sola tarea, mientras un barman humano cuesta 30.000 d√≥lares por a√Īo y realiza muchas, la primera no va a poder remplazar al segundo”.

Richard Korf, otro profesor de la UCLA, cree que también se está todavía muy lejos del cocinero biónico.

“Un chef emplea muchos ingredientes, t√©cnicas, herramientas para cortar, batir, mezclar… Ser√≠a muy dif√≠cil” automatizarlo, dice.

Alguien que escuche

“El otro tema es si realmente tenemos ganas de algo as√≠. Gran parte del placer de ir a un bar es hablar con los camareros y las camareras, a menudo son seductores y uno puede contarles sus problemas”, observa Korf.

La robotización funciona en aquellos lugares en que la interacción social no es lo que se busca: las ferias profesionales, las salas de conciertos, etc.

“Hay sitios en los que un robot puede mejorar la calidad del servicio”, se√Īala Pamela Rutledge, experta en psicolog√≠a de los medios de comunicaci√≥n.

Un ejemplo sería un bar repleto y ruidoso en el que para pedir un trago, a un precio excesivo y servido por un barman altanero, uno deba esperar media hora y pelearse o pecharse con los demás clientes.

Pero en un bar de barrio, “ser reconocido por el barman crea una suerte de conexi√≥n social que hace que uno sienta que pertenece a una comunidad”, concluye.

URL CORTA: http://rbb.cl/huuf
Tendencias Ahora