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Viernes 05 octubre de 2018 | Publicado a las 10:09
Y sí, llegó la alegría
Publicado por: Christian Leal
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Se ha convertido en una frase frecuente, en boca de ciudadanos y humoristas, decir que nos enga√Īaron, que “la alegr√≠a nunca lleg√≥“, sobre la campa√Īa que hace 30 a√Īos nos devolvi√≥ la Democracia.

No lo creo así.

Si tu definici√≥n de “alegr√≠a” es la que ten√≠a Pinochet (todos los chilenos tendremos casa propia, auto y TV a color), probablemente no haya llegado. Es m√°s, quiz√° nunca llegue. En gran parte, las posesiones que tengas depender√°n de tus decisiones y el esfuerzo que pongas en la vida. S√≠, siempre hay factores externos, desde gente insidiosa hasta pol√≠ticos corruptos, y es nuestro deber como ciudadanos actuar para cambiarlo con acciones tan simples como votar informada y responsablemente.

La “alegr√≠a” nunca se trat√≥ de darnos las cosas en bandeja. Ni siquiera de franquearnos las dificultades futuras. Se trat√≥ de darnos las condiciones para resolverlas.

Porque la verdadera alegría, es poder expresarnos libremente. Criticar al gobierno (y tener una oposición a la cual criticar también). Tener a alcance las riendas sobre las situaciones que nos afectan. Poder marchar, con razón o sin ella. Tener en nuestras manos las decisiones que afectarán a nuestros hijos, y no vernos obligados a dejarlas a cargo de un grupo de iluminados que creen saber mejor que nosotros lo que nos conviene.

Y sobre todo, la alegría de poder hacer todo esto, sin el temor de que una noche llegue a tu casa una camioneta con soldados que despierten al vecindario, para llevarte a punta de fusiles entre los gritos de tu familia a un destino desconocido, del que quizá nunca regreses.

Si no fue alegría lo que llegó un 5 de octubre de 1988, entonces no sé cómo describirla.

Christian F. Leal Reyes
Periodista

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