Artes y Cultura
Martes 15 mayo de 2018 | Publicado a las 15:16 · Actualizado a las 22:19
¬ŅPor qu√© los estadounidenses recordar√°n a Tom Wolfe?: Las claves de un autor de culto
Publicado por: Emilio Contreras La información es de: Agence France-Presse
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Inventor del “nuevo periodismo” que se adentr√≥ tard√≠amente en la novela con el √©xito de ventas La hoguera de las vanidades, el escritor Tom Wolfe radiografi√≥ a la sociedad estadounidense con una pluma innovadora y colorida.

Sus ensayos y novelas reflejan su asidua lectura del soci√≥logo alem√°n Max Weber. Seg√ļn Wolfe, “el estatuto de un individuo en la sociedad, su pertenencia a una clase social y cultural, determinan qui√©n es, la manera en que piensa y se comporta, mucho m√°s que su psicolog√≠a personal y su historia √≠ntima”.

Wolfe mismo nunca buscó rebelarse contra su propio medio, la burguesía blanca y conservadora del sur de Estados Unidos.

El periodista dandy

Dandy educado y ultrachic con sus trajes blancos o crema, cuellos almidonados, sombrero fedora y polainas, se jactaba de ser el √ļnico escritor estadounidense que vot√≥ por George W. Bush en 2004.

Casado desde 1978 con Sheila Berger, la directora art√≠stica de la revista Harper’s, y padre de dos hijos, llevaba una vida discreta en Manhattan, lejos de los esc√°ndalos que poblaron sus novelas.

Hijo de un ingeniero agrónomo, Thomas Kennerly Wolfe Jr. nació el 2 de marzo de 1930 en Richmond, Virginia.

Tom Wolfe
Tom Wolfe con George y Laura Bush, cuando recibió la Medalla Nacional de Humanidades | Agencia AFP | Stephen Jaffe

Aceptado en la prestigiosa Universidad de Princeton, eligió no obstante asistir a la Universidad Washington & Lee para permanecer cerca de sus padres, antes de partir a Yale, siguiendo el consejo de sus profesores.

Diplomado en civilizaci√≥n estadounidense, comenz√≥ en el periodismo en Springfield Union, un peri√≥dico de Massachusetts, en 1956. Dos a√Īos m√°s tarde, se uni√≥ a The Washington Post como corresponsal en La Habana, y luego en la capital estadounidense.

Su propio estilo

En 1962, renunció y se mudó a Nueva York para ser periodista freelance. Fue enviado a California por la revista Esquire para hacer un reportaje sobre los fanáticos de los automóviles que rehacen sus coches.

Entusiasmado por el tema, sufri√≥ el “s√≠ndrome de la p√°gina en blanco” cuando deb√≠a escribir su nota. El jefe de redacci√≥n de Esquire le pidi√≥ entonces que describiese en una carta lo que vio para utilizar la materia prima.

Liberado de su angustia, escribi√≥ 49 p√°ginas… y encontr√≥ su estilo.

Bajo su pluma, el reportaje acab√≥ convirti√©ndose en una novela corta, El coqueto aerodin√°mico rocanrol color caramelo de ron (“The Kandy-Kolored Tangerine-Flake Streamline Baby”, 1965): hay una presentaci√≥n de los personajes, se multiplican los puntos de vista, hay pedazos de di√°logos intercalados entre las descripciones, onomatopeyas y muchos signos de exclamaci√≥n.

Su carrera estaba lanzada. Unos 18 meses m√°s tarde, se torn√≥ la figura central del “nuevo periodismo”, un h√≠brido bajo el cual se ubicaban m√°s o menos a su agrado Hunter S. Thompson, Norman Mailer y Truman Capote.

Para medios como Rolling Stone o el New York Herald Tribune, Wolfe escribió crónicas corrosivas sobre la cultura pop estadounidense, tratando temas que aparentemente no eran de mucha actualidad: el mercado del arte o el LSD.

Tom Wolfe
La firma de Tom Wolfe | Agencia AFP | Lluis Gene

Sin embargo, sin pretender la menor objetividad, palpaba antes que muchos otros las grandes tendencias sociol√≥gicas a√ļn subterr√°neas en el pa√≠s, como la ola hippie o el individualismo creciente de la d√©cada de 1980.

M√°s all√° del estilo, su trabajo se apoy√≥ siempre en una meticulosa investigaci√≥n y horas de entrevistas. Para Elegidos para la gloria, traducido tambi√©n como Lo que hay que tener (1979), su ensayo sobre los pioneros de la conquista espacial, pas√≥ nueve a√Īos recorriendo Estados Unidos.

El texto fue convertido en un éxito de Hollywood con Sam Shepard como protagonista e hizo saltar a la fama al piloto de tests de la Fuerza Aérea, Chuck Yeager, el primer hombre en romper la barrera del sonido.

Cuando a los 57 a√Īos decidi√≥ lanzarse a la ficci√≥n, conserv√≥ intactos sus m√©todos de investigaci√≥n.

Su primera novela, La hoguera de las vanidades (1987), es un retrato hiperrealista y mordaz de la Nueva York de los ochenta: el protagonista, un joven y codicioso banquero de Wall Street que parece tener todo, atropella con su lujoso coche a un afroestadounidense en el Bronx, se escapa y su mundo comienza a derrumbarse.

La novela se tornó en un éxito de ventas mundial. Solo los derechos de adaptación al cine le reportaron cinco millones de dólares (más de 3.162 millones de pesos), y fue llevada a la pantalla grande con Tom Hanks como protagonista.

Admirador de Zola

Tensiones raciales en el sur (“Todo un hombre”, 1998), la vacuidad del sistema universitario (“Soy Charlotte Simmons”, 2004), inmigraci√≥n (“Bloody Miami”, 2013): el cr√≠tico de las costumbres estadounidenses se sirvi√≥ de todo como materia prima.

Su estilo desorganizado le valió críticas acerbas de sus contemporáneos, sobre todo de Norman Mailer y John Updike.

Wolfe no escond√≠a su admiraci√≥n por la novela realista francesa, en particular por Emile Zola debido a su “acercamiento period√≠stico del tema y de su integridad”.

En 2016, a sus 85 a√Īos, mostraba que no hab√≠a perdido rapidez mental con una nueva obra, El reino del lenguaje, un ensayo que celebra la importancia del lenguaje en las realizaciones humanas.

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