Artes y Cultura
Martes 30 julio de 2019 | Publicado a las 11:17 · Actualizado a las 10:28
Representaci√≥n triestamental en las universidades chilenas: ¬Ņun horizonte posible?
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Recientemente, en junio del 2015, fue derogado un decreto heredado de la dictadura que impedía la participación de estudiantes y trabajadores de la educación superior en instancias de consulta relevantes al interior de las universidades.

La Ley Org√°nica Constitucional de Ense√Īanza N¬į18.962 (LOCE) -aprobada en el √ļltimo d√≠a del r√©gimen de Pinochet- restring√≠a aspectos vitales de la intervenci√≥n del Ejecutivo en la gesti√≥n educativa, beneficiando a un naciente mercado de la ense√Īanza y se√Īalaba la exclusi√≥n de participaci√≥n con derecho a voto de estudiantes y funcionarios en la elecci√≥n de autoridades y otros destinos acad√©micos.

El sociólogo e investigador en política educacional de la Universidad de Chile, Víctor Orellana, es autor, junto a Cristian Bellei, del libro What does education privatization mean? Conceptual discussion and empirical review of Latin American cases. Atento a asuntos de gobernabilidad universitaria, sigue con atención la ejecución de las pocas experiencias de participación triestamental en la educación superior chilena.

A su juicio, el antecedente m√°s importante de este proceso fue la discusi√≥n sobre participaci√≥n estudiantil y co-gobierno de los a√Īos 60 que, aunque avanz√≥ algo m√°s durante la siguiente d√©cada, qued√≥ trunca durante la transici√≥n a la democracia.

‚ÄúEsta participaci√≥n de la comunidad qued√≥ s√ļper restringida, en especial en las instituciones p√ļblicas. Ni hablar de las universidades privadas. De hecho, existe toda una discusi√≥n al final de los 80 donde m√°s bien se decanta por la idea de que quien determina las decisiones en una universidad, es el sostenedor. Es el mismo sistema que se utiliza en la educaci√≥n escolar, pero b√°sicamente ac√° son los propietarios. La radicalidad de esto es que la mayor√≠a de las universidades ni siquiera contemplan participaci√≥n acad√©mica. En estricto rigor, no son los acad√©micos los que controlan ni conducen la universidad. De ah√≠, las grandes contradicciones que suelen darse a veces entre autoridades acad√©micas y las juntas directivas‚ÄĚ, estima el experto.

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Si bien la LOCE fue reemplazada por la Ley General de Educación (LGE) y se modificó la cláusula, asegurando el derecho a asociación en todas las instituciones de educación superior, es una curiosa excepción que sólo una universidad en Chile aplique la triestamentalidad a la hora de ejercer el gobierno universitario. Todo esto durante el primer gobierno de Michelle Bachelet.

Participación y gobernabilidad

El historiador Jos√© Bengoa, autor de La Emergencia Ind√≠gena en Am√©rica Latina recuerda el caso de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano donde cristalizaron las demandas de la Reforma Universitaria de los a√Īos 70 y ya desde mediados de los 90 ‚Äďa espaldas de la LOCE- se realizaban elecciones participativas donde el pleno escog√≠a a sus rectores. √Čl mismo, entre otros.

‚ÄúNosotros simplemente retomamos eso al proponer la elecci√≥n de autoridades, al menos, en lo referido a los directores de escuela. Cada vez que lo hac√≠amos antes del 2015, nos est√°bamos situando literalmente la margen de la ley porque estaba prohibido expresamente‚ÄĚ, se√Īala.

Precisamente por estos d√≠as, el plantel fundado por el Cardenal Ra√ļl Silva Henr√≠quez lleva adelante el proceso de elecci√≥n de su rector 2019-2023, que nuevamente convoca a las urnas a su comunidad universitaria: desde auxiliares de aseo, estudiantes y hasta sus profesores, jefes de carrera y otras autoridades acad√©micas. Recientemente, los mismos estamentos escogieron un nuevo Consejo Superior Universitario, directores y directoras de escuela y la decanatura de su Facultad de Ciencias Sociales.

Sobre esta excepción dentro del circuito de las universidades chilenas, Bengoa reitera que, en la actualidad, algunas universidades cuentan con alternativas para que los estudiantes y funcionarios manifiesten su voz, pero no existen instancias formales de votación para que esa opinión sea vinculante. Así, resuenan instituciones como el senado universitario, consejos asesores, directorios y diferentes ponderaciones para hacer valer votaciones morales en casas de estudios tan centenarias como tradicionalistas a la hora de desarrollar un cogobierno y sus posibilidades.

En tanto, Orellana reconoce esta excepci√≥n en universidades como la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, la Universidad de Valpara√≠so y avances en la Universidad de Chile, que ha expresado cambios en la participaci√≥n gatillados tras 1998. ‚ÄúExcepciones m√°s bien puntuales‚ÄĚ, declara el soci√≥logo. ‚ÄúEn general, en las universidades dominan las juntas directivas y en el caso de las universidades estatales, dominan los acad√©micos, que son quienes principalmente toman las decisiones. Pero al decir acad√©micos, me refiero a quienes lo son oficialmente, ya que existen muchos docentes e investigadores que no est√°n contratados‚ÄĚ, agrega.

Sobre c√≥mo tender a un nivel de participaci√≥n que representa a toda la comunidad universitaria, V√≠ctor Orellana cree que estamos ante un debate que a√ļn no comienza y que necesita aclarar a qui√©n corresponde la fundaci√≥n, la creaci√≥n y desarrollo de un proyecto acad√©mico universitario. ‚Äú¬ŅQu√© estamentos o sujetos son titulares de la deliberaci√≥n sobre una universidad?. ¬ŅReside √©sta en grandes sostenedores como Laureate?, ¬Ņen la comunidad?‚ÄĚ, se pregunta.

M√°s all√° del voto

El sociólogo Milton Vidal, candidato a rector en las elecciones de la UAHC, considera que, si bien es una característica propia de este plantel, la participación por sí sola es una condición necesaria pero no suficiente para garantizar el ejercicio democrático.

‚ÄúEsa participaci√≥n tiene que darse cotidianamente y no hay que quedarse √ļnicamente en la letra. El compromiso se suele ver en las conversaciones internas de estas comunidades. Un buen concepto, en los procesos de acreditaci√≥n, es hablar del Aseguramiento de la Calidad; pero creo que tambi√©n debe serlo considerar el ‚ÄúAseguramiento de la participaci√≥n‚ÄĚ para tener una buena gobernabilidad. Algo muy importante en estos tiempos‚ÄĚ, declara.

Tambi√©n compite en estas elecciones de la rector√≠a en la UAHC el doctor en √Čtica y Democracia, √Ālvaro Ramis. El docente destaca que una universidad participativa, deliberativa y resolutiva depende de los contextos en que se sit√ļan los estamentos que la constituyen.

‚ÄúTodos tenemos un contexto de competencias en el que entendemos las discusiones y en el que estamos llamados a participar. Es en esa participaci√≥n donde se afinan los mecanismos democr√°ticos‚ÄĚ, dice. Agrega que una forma de cuidar ese cogobierno es ‚Äúaumentar las pr√°cticas democr√°ticas para la participaci√≥n y generar incentivos a trav√©s de la representaci√≥n para que cualquier persona pueda sentirse atra√≠da a presentarse a cargos de responsabilidad‚ÄĚ, sostiene.

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