Artes y Cultura
Crítica de Cine: "La rueda de las maravillas", los restos del día
Publicado por: Emilio Contreras
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El que deber√≠a ser un acontecimiento f√≠lmico y art√≠stico a nivel mundial (el nuevo estreno de uno de los mayores realizadores vivos de la actualidad, junto al franc√©s Jean-Luc Godard), se ve empa√Īado por las acusaciones de presunto abuso sexual sostenidas en su contra. As√≠, en este cr√©dito, vuelven a observarse los atributos creativos y caracter√≠sticos del √ļltimo Woody Allen: desarrollos argumentales notables, absurdos e inesperados, la pulcritud de una fotograf√≠a en coordinaci√≥n con los movimientos de una c√°mara cada vez m√°s audaz, bajo el aliento interpretativo, nuevamente, de un elenco de primera, liderado en esta ocasi√≥n, por Kate Winslet y Justin Timberlake.

Por Enrique Morales Lastra

‚ÄúHacia el fin de la vida, uno tiene que cubrir una especie de programa de dolor, un programa largo como un documento oficial, s√≥lo que es tu programa de dolor. Categor√≠as infinitas. Pero los art√≠culos m√°s duros son los que se refieren al amor. La cuesti√≥n es entonces: ¬Ņpor qu√© persisten? Si el amor destroza y sus estragos se ven por todas partes, ¬Ņpor qu√© no se act√ļa con sensatez y se retira uno pronto? ‚ÄďPor anhelos inmortales ‚Äďdije-. O tal vez porque uno espera un golpe de suerte‚ÄĚ.

Saul Bellow, en “Son m√°s los que mueren de desamor”.

Hasta hace poco tiempo atr√°s, para los grandes actores de habla inglesa era un privilegio filmar junto a Woody Allen (1935), hoy, y luego de resurgir las denuncias por abuso sexual en su contra, por parte de una de sus hijas adoptivas (Dylan Farrow), en hipot√©ticos delitos cometidos cuando √©sta era una menor de edad ‚Äďaunque descartados en primera instancia por una investigaci√≥n judicial de 1992-, se reabre la discusi√≥n en torno a la moralidad y al comportamiento √©tico y legal de un cineasta que ha ganado cuatro premios Oscar y tres Globos de Oro.

De esta manera, ese reconocimiento o galardón simbólico que exhibían ciertos intérpretes estadounidenses y británicos, se ha transformado en descrédito y en causa de arrepentimiento profesional para algunas celebridades han participado de sus largometrajes de ficción, luego del segundo aire obtenido por estas acusaciones.

Ese revuelo medi√°tico, ha eclipsado en cierta medida el estreno internacional de ‚ÄúLa rueda de las maravillas‚ÄĚ (‚ÄúWonder Wheel‚ÄĚ, 2017), la √ļltima entrega anual del autor neoyorkino, una cinta que posee un conjunto de aciertos dram√°ticos y audiovisuales, y cuyo visionado representa un punto de encuentro con las mejores caracter√≠sticas del buen cine: belleza fotogr√°fica (el manejo del factor lum√≠nico durante el transcurso del filme resulta excepcional), una banda sonora de √©poca, agradable de escuchar, y una elaboraci√≥n literaria del argumento plausible y provista de t√≥picos sugestivos y atrayentes est√©ticamente, en cuanto a su referencia docta.

"La rueda de las maravillas".
“La rueda de las maravillas”.

Ojal√° un gran n√ļmero de cineastas de primera l√≠nea estuviera obsesionado con autores literarios de la categor√≠a de Dostoievski, Eugene O’Neill y Tennessee Williams, o con libros como ‚ÄúHamlet y Edipo‚ÄĚ, de Ernest Jones (citados en ‚ÄúLa rueda de las maravillas‚ÄĚ): pues la calidad literaria de sus guiones se elevar√≠a enormemente, y aquel ficticio af√°n divulgativo fomentar√≠a la lectura de esos brillantes cl√°sicos al interior de las audiencias masivas.

As√≠, el significado de los argumentos que se expresan en el desarrollo dram√°tico del presente t√≠tulo, prosiguen en la intenci√≥n de cuestionar conceptos como el azar, el destino, las casualidades, las conclusiones que arrojan los pasos y eventos vivenciados por cualquier biograf√≠a humana, escenificados en el ‚Äúteatro‚ÄĚ preferido del realizador: Nueva York, la costa Atl√°ntica norteamericana durante la d√©cada de 1950 (cuando Allen era un adolescente), en esa ciudad donde las salas de cine (que tienen como convicto al joven Richie), las pizzer√≠as, las playas heladas (Coney Island, al sur de Brooklyn), y lugares prodigiosos, como jardines bot√°nicos escondidos en pleno Greenwich Village, acog√≠an a los amantes proscritos, y a las elucubraciones ambiciosas, desaforadas, de un aspirante a dramaturgo (el papel de Justin Timberlake), en su relaci√≥n con esa actriz frustrada, mesera de restaurante y empecinadamente so√Īadora, que es el rol de Ginny (encarnada por una brillante Kate Winslet).

"La rueda de las maravillas".
“La rueda de las maravillas”.

La irracionalidad que guían muchas decisiones personales, los celos amorosos, las venganzas, el vacío, el absurdo, la incomprensión, la muerte, las decisiones abruptas y los finales sin sentido, las confesiones honestas que esperan una respuesta o ser atesoradas y acogidas por un alguien desconocido son temas que frecuentan los diálogos y los pensamientos de los rostros que dan movimiento a las imágenes y secuencias cinematográficas.

Como en esa conversaci√≥n luego del primer encuentro entre Mickey (Justin Timberlake) y Ginny (Kate Winslet), y el contraluz del atardecer ti√Īe el cabello pelirrojo de la actriz y alumbra y refleja sus preocupaciones, sus deseos, la culpa y la sed de amor que invade a su cuerpo todav√≠a sensual, pero que ya comienza a marchitarse, oculta junto a su c√≥mplice debajo de un muelle, acostados y sentados sobre la arena de Coney Island.

Y la cámara en breves desplazamientos recorre el lugar, forja una realidad nueva, y entonces fija su lente en la gestualidad y exuberante capacidad interpretativa de Winslet, en un fotograma que fundamenta su estética compositiva y espacial en las técnicas pictóricas y representativas del llamado Grupo de los Ocho y de la Escuela Ashcan.

"La rueda de las maravillas".
“La rueda de las maravillas”.

Porque ese plano que ilumina a la protagonista del largometraje recostada encima de su cama, hojeando una revista de espectáculos, mientras la rueda del parque de diversiones gira en el fondo, encuadrada por la ventana de la habitación (que es donde trabaja su esposo en la trama, Humpty, el actor Jim Belushi), también bebe, sin duda, de las pulsiones creativas que inspiraron la obra plástica y visual de Edward Hopper.

Exhibir la soledad esencial de cada uno de los integrantes del elenco estelar, parece centrar otra de las finalidades art√≠sticas de Woody Allen en esta ocasi√≥n: un ni√Īo desorientado, triste y pir√≥mano (Richie, abordado por Jack Gore), que suele meterse a las salas de cine para escapar de una cotidianidad familiar y de un colegio que le atormentan; el personaje de Carolina (la actriz inglesa Juno Temple), quien se topa s√ļbitamente con Mickey a la salida de un bi√≥grafo que proyecta en cartelera ‚ÄúWinchester 73‚ÄĚ (1950), de Anthony Mann, y protagonizada por James Stewart, cuando intenta reconstruir su itinerario vital, luego de abandonar a su marido g√°nster y huir de los mafiosos que la persiguen a fin de eliminarla, de silenciarla.

"La rueda de las maravillas".
“La rueda de las maravillas”.

‚ÄúLa rueda de las maravillas‚ÄĚ continua una visi√≥n nost√°lgica y melanc√≥lica de la existencia, desoladora, que se ha vuelto un t√≥pico usual en esta √ļltima etapa del director: b√°stenos mencionar piezas como ‚ÄúEl sue√Īo de Casandra‚ÄĚ (2007), ‚ÄúVicky Cristina Barcelona‚ÄĚ (2008), ‚ÄúConocer√°s al hombre de tus sue√Īos‚ÄĚ (2010), ‚ÄúBlue Jasmine‚ÄĚ (2013), y la reciente ‚ÄúCaf√© Society‚ÄĚ (2016), con el prop√≥sito de asentir una b√ļsqueda creativa importante para el autor dentro de sus prop√≥sitos art√≠sticos y autorales propios.

Es una l√°stima y una pena que hechos ajenos a su labor profesional alejen la atenci√≥n de las audiencias al valor inmenso que representa el cine de Allen, que a medida que se aproxima a su final (ya tiene 82 a√Īos), produce un filme por temporada, y en un per√≠odo (m√°s encima) en que su c√°mara se desplaza con una soltura, libertad, y audacia f√≠lmica in√©ditas, en una proeza audiovisual que combina una direcci√≥n de arte perfecta, guiones siempre profundos, reflexivos, interrogadores, con la gravedad intelectual de un Ingmar Bergman (un referente para el realizador), pero vestidos en la expresi√≥n ir√≥nica, divertida, esperp√©ntica y encantadora, que son el sello de la imprescindible trayectoria filmogr√°fica del autor estadounidense.

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