Artes y Cultura
Domingo 05 agosto de 2018 | Publicado a las 09:39 · Actualizado a las 10:27
Emma Malig: chilena es la primera artista en exponer en el Santuario Koryu de Japón
Publicado por: Ezio Mosciatti
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En un peque√Īo templo (de menos de 40 m2) en el Noroeste de Jap√≥n, la comunidad local ha permitido por primera vez, en 300 a√Īos, exhibir arte. Es un templo en medio de un bosque, en una localidad que, en invierno, puede llegar a tener 3 metros de nieve y, en verano, temperaturas de 35¬į. Est√° ubicado en la regi√≥n de “Los Alpes Japoneses”, una zona de gran belleza y de altas monta√Īas donde sol√≠an refugiarse los samurais en invierno (de noviembre a marzo).

Emma Malig (c)
Emma Malig (c)

Y la elegida para ese privilegio, fue la artista chilena Emma Malig (Santiago, 1960), artista que estudi√≥ en Par√≠s y Berl√≠n adem√°s de hacer una residencia en Tokio. Hace a√Īos vive en Francia.

‚ÄúEn las monta√Īas del noroeste de Jap√≥n, por primera vez, los habitantes de esta regi√≥n han aceptado exponer una obra de arte en el Santuario de Koryu (Santuario Shinto, Dios de la Naturaleza). Vaciaron el templo y dejaron este lugar m√°gico de m√°s de 300 a√Īos a mi disposici√≥n”, dice Emma Malig.

Emma Malig, que expuso el a√Īo pasado en el MAVI (Santiago), est√° participando en The Echigo-Tsumari Art Triennale, un importante evento al que llegan pocos artistas latinoamericanos.

En ese marco, ha realizado la instalaci√≥n Atlas-Lamenti, dise√Īada espec√≠ficamente para el sitio del Santuario de Koryu en el distrito de Nakajyo, al Noreste de Japon.

La obra Atlas-Lamenti y el lugar, el Santuario de Koryu, dialogan, se complementan, resuenan en una comunión sutil de símbolos, de poesía, para provocar una emoción profunda que la artista ha logrado al crear -con profundo respeto por el paisaje y el templo- una obra acorde con el espíritu que vive ahí.

Atlas-Lamenti son cinco esferas en movimiento que, en su rotaci√≥n infinita, evocan el viaje de los migrantes, el paso de los oc√©anos, la fragilidad de sus sue√Īos. Una cartografia de los sin nombre, sin puerto… Una invitaci√≥n a pensar -sentir, evocar- en la tragedia de tantos naufragios, errancias y migraciones forzadas.

Emma Malig (c)
Emma Malig (c)

Las esferas est√°n hechas con fragmentos de metal, papeles, telas te√Īidas, palabras bordadas o grabadas. S√≥lo una luz al medio de las esferas va generando sombras fr√°giles que aparecen y desaparecen en la obra, en los muros, en el techo y suelo del templo, acompa√Īadas, sombras y rotaci√≥n por un un ligero y misterioso sonido.

En medio del bosque, en un peque√Īo santuario de una peque√Īa comunidad, rotan y dan luz diversos mundos invitando a la meditaci√≥n, la reflexi√≥n y la comuni√≥n, en una amalgama de arte y espiritualidad que, por desgracia, s√≥lo podemos ver a trav√©s de estas im√°genes.

Más información del proyecto, aquí.

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