Artes y Cultura
Lunes 22 julio de 2019 | Publicado a las 01:02
Proyecto de Ley de Patrimonio y el rallador de queso de mi abuela
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Hace 23 a√Īos falleci√≥ mi abuela materna. Unos diez a√Īos despu√©s, nuestra madre nos permiti√≥ elegir algo como recuerdo de ella entre decenas de objetos muy diversos que hab√≠an quedado en su casa: dos hermosas vitrinas esquineras vidriadas, una gran mesa de comedor de maderas nobles y un par de gobelinos, eran algunos de ellos.

Después de un largo rato en que recorrí la casa de mi abuela mirando y tocando los diversos objetos, no tuve dudas: el objeto que más valoré fue… un rallador de queso. Un cajón tosco de madera con una hojalata perforada en la parte superior.

Despu√©s de 10 a√Īos, al abrir el caj√≥n sali√≥ un fuerte olor a queso parmesano que me record√≥ de manera v√≠vida a mi abuela. (Hoy, todav√≠a cuando abro ese caj√≥n sale olor a queso, a pesar de que no lo uso.)

Proyecto de Ley de Patrimonio

Si un experto en antig√ľedades, un tasador, un ‚Äúespecialista‚ÄĚ o alg√ļn funcionario p√ļblico hubiese tenido que decidir qu√© conservar entre todas las cosas que hab√≠a para elegir como ‚Äúpatrimonio‚ÄĚ (cultural) que rememorara a mi abuela, de seguro ninguno habr√≠a elegido entre las 10 primeras opciones el rallador de queso (probablemente nunca).

Esta an√©cdota ‚Äďreal- la relato para explicar que el Patrimonio Cultural tambi√©n tiene aspectos afectivos, espirituales y vivenciales que s√≥lo las personas o comunidades directamente involucradas pueden apreciar en su justa profundidad. As√≠ como a m√≠ me pas√≥ con el rallador de queso, a las comunidades le puede pasar con alg√ļn edificio sin ning√ļn valor ‚Äúhist√≥rico‚ÄĚ o ‚Äúarquitect√≥nico‚ÄĚ, con un √°rbol o con un banco que, a ojos ajenos, pueden parecer iguales a otros, por mencionar ejemplos.

Cuando el Patrimonio Cultural queda exclusivamente en manos de ‚Äúespecialistas‚ÄĚ y de funcionarios p√ļblicos (con todas las buenas intenciones que tengan), se pierde uno de los aspectos m√°s importantes: el espiritual, afectivo, el vivencial, los factores que hacen que las personas directamente vinculadas a √©l lo valoren y est√©n conectadas √≠ntimamente a ese patrimonio.

Cuando en las decisiones sobre qu√© es o no Patrimonio Cultural quedan fuera los factores explican por qu√© √©ste tiene un valor mucho m√°s all√° que el que puede asignarle un ‚Äútasador‚ÄĚ, se pierde lo que hace que, incluso el Patrimonio Material, tenga un valor inmaterial que lo engrandece, por qu√© para algunos es invaluable.

Acepto que esto (que algo sea invaluable, que no tenga precio), en un sistema materialista, muchos no lo entiendan (y otros tantos no lo quieren entender).

El Proyecto de Ley de Patrimonio ingresado por el Gobierno al Parlamento dejar√≠a las decisiones tanto a nivel regional como a nivel nacional en manos de una amplia mayor√≠a de funcionarios p√ļblicos de confianza del gobierno de turno y de algunos representantes del mundo “ciudadano” que representan profesiones o especialidades, y que son elegidos por el Presidente de la Rep√ļblica (Nacional) o el Delegado Presidencial (a nivel regional) a partir de ternas propuestas por esos sectores. Esto pasa incluso con las dos excepciones: el representante de las comunidades vinculadas al Patrimonio y a un cultor de Patrimonio Inmaterial (2 de un universo de 17).

El Proyecto de Ley de Patrimonio, de aprobarse como se presentó, significaría un gran retroceso en el sentido profundo y actual que tiene el Patrimonio Cultural, esto es hacer que sean las propias comunidades involucradas las que sean partícipes en su valoración y gestión. Es decir, tiende a darle más protagonismo.

Con todo, sigo feliz con mi rallador de queso y, tengo claro que, cuando se haya desvanecido su olor, ya estaré en condiciones de usarlo para dejarlo de herencia a mis hijos.

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