Artes y Cultura
Domingo 07 julio de 2019 | Publicado a las 09:21 · Actualizado a las 10:09
Definir qué es Patrimonio Cultural no debiera ser un acto burocrático
visitas

El proceso para definir qué Patrimonio se protege debiera ser un proceso ciudadano, porque, en esencia, son las comunidades -sus identidades, memorias, espíritus- las que se resguardan, se cuidan, se protege.

La propuesta de Ley de Patrimonio que ingres√≥ hace dos semanas el gobierno al Parlamento transforma la decisi√≥n de definir qu√© se protege b√°sicamente en manos de funcionarios p√ļblicos que har√°n del los procesos muchas veces un acto burocr√°tico, lejos del sentido profundo del Patrimonio, independiente del signo del gobierno de turno.

El Consejo Nacional de Patrimonio Cultural tendr√° 10 funcionarios p√ļblicos elegidos por el Presidente y 7 representantes de la civilidad elegidos por el Presidente a partir de ternas presentadas 6 casos por las organizaciones y la otra por un funcionario p√ļblico.

En el caso de los Consejos Regionales de Patrimonio Cultural, 8 ser√°n funcionarios p√ļblicos elegidos por el Presidente y los otros cuatro elegidos por el Delegado Presidencial a partir de ternas presentadas por organizaciones.

El Patrimonio Cultural es, en síntesis, lo que quiere preservar una comunidad (una ciudad, región, el país, el mundo) porque lo considera importante para su memoria, su identidad.

Qué es Patrimonio Cultural es una pregunta -en muchos casos, en especial en los límites- compleja que lleva a muchas otras, como es definir los elementos que realmente definen a esa comunidad. Las características propias que se deben conservar, que le son esenciales.

El ejercicio de ‚Äúbajar‚ÄĚ las definiciones que la UNESCO tiene en este tema obliga a seleccionar, optar, tener una mirada -rica, compleja y viva- tanto del pasado como del futuro que, al mismo tiempo, logre interpretar a los grupos que se quiere proteger. Porque, en definitiva, lo que se protege, m√°s que los bienes culturales, son las personas para las cuales ese Patrimonio Cultural tiene sentido.

Siguiendo este razonamiento, resulta del todo central saber elegir a las personas que ser√°n las encargadas de determinar qu√© es Patrimonio Cultural (protegido) y qu√© no. Esas personas no s√≥lo deben ser representativas de sectores, aspectos o conocimientos importantes, sino que deben tener la sensibilidad para representar o empatizar con esa diversidad de ‚Äúcomunidades‚ÄĚ que constituyen una comunidad.

Deben ser personas con sabiduría, porque no es el conocimiento el elemento central, ya que éste puede ser consultado o adquirido. Es sabiduría para captar la esencia de las comunidades (o de alguna de sus características) y entender cómo un determinado bien la puede preservar, o reforzar esa identidad.

¬ŅC√≥mo un grupo de funcionarios p√ļblicos, sin dedicaci√≥n exclusiva, puede cumplir bien la tarea de definir lo que es Patrimonio Cultural?

Lo puede hacer con buena voluntad, con sus conocimientos. Pero lo hará en medio de otras tareas y, en especial, supeditado a las órdenes que reciban de sus superiores, o haciendo primar criterios político-partidistas cuando estén en esos cargos por esos motivos.

Y ser√° deficiente porque es muy dif√≠cil sacarse el rol de ‚Äúfuncionario p√ļblico‚ÄĚ para asumir otro de ‚Äúciudadano‚ÄĚ, con empat√≠a con las comunidades.

El proyecto de Ley de Patrimonio Cultural es un retroceso a la Ley de Monumentos Nacionales (Ley 17.288) en cuanto a la composici√≥n del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y de los Consejos Regionales de Patrimonio Cultural (reconociendo un avance el crear estos √ļltimos para descentralizar), creando entes con absoluta mayor√≠a de funcionarios p√ļblicos, dej√°ndolos a merced de los gobiernos de turno.

La Ley de Patrimonio Cultural ingresado al Parlamento para su tramitación es, en este punto, un desatino y un peligro mayor. Porque sabemos que los gobiernos le dan la espalda a las comunidades, pero nunca (o rara vez) a las grandes empresas, a las inmobiliarias.

La composici√≥n del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y de los Consejos Regionales de Patrimonio Cultural son una forma de limitar a las comunidades, las √ļnicas que verdaderamente est√°n interesadas y tienen (cierta) autonom√≠a para poder luchar por el patrimonio.

Tendencias Ahora