Artes y Cultura
Jueves 02 mayo de 2019 | Publicado a las 14:54
Crítica de Teatro: "Hipodérmica: la otra historia", una inyección de verdad
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‚ÄúDos culturas no pueden vivir en una misma naci√≥n‚ÄĚ: as√≠ de tajante y definitiva es la afirmaci√≥n que esta obra subraya cuando tres personas son convocadas por el Estado chileno para (re) escribir la ‚Äúverdad hist√≥rica‚ÄĚ sobre el pueblo mapuche.

Leopoldo Pulgar Ibarra

Posición negacionista que en boca de un historiador profesional implica desconocer el valor del pueblo originario en nuestro país, e incluso su existencia.

Una propuesta que se sustenta en una paradoja pues, a través de frases de ese tipo, el dramaturgo Nicolás Cancino-Said dibuja el punto de vista que enriquece y dinamiza este montaje.

En realidad, lo que dice el historiador alude a una visi√≥n semi escondida en la sociedad chilena que la obra subraya y refuta, ya que implica someterse a la cultura predominante como √ļnica forma de subsistencia.

A través de esta dialéctica se cuestiona una historia oficial que, a través del sistema educativo, todavía se siguen inyectando ciertos contenidos despreciativos hacia lo mapuche, bajo la piel cultural de los chilenos.

‚ÄúHipod√©rmica‚Ķ‚ÄĚ es una obra de Valpara√≠so de la cia. El Astillero Teatro, que dirige Gabriel Contreras, y de Teatro V Producciones.

Pie forzado

A mediados de los 90 el autor sit√ļa este relato esc√©nico, sugiriendo un per√≠odo durante el cual los chilenos todav√≠a ten√≠an expectativas, luego del retorno a la democracia.

Tal vez por eso resalta con mayor fuerza y confusi√≥n que sea el Estado el organismo que en la obra solicite evacuar una ‚Äúverdad arqueol√≥gica‚ÄĚ que ignore la lucha mapuche por recuperar la tierra y la autodeterminaci√≥n.

El autor propone también un pie forzado que activa el accionar del elenco: que la supuesta verdad sea lograda por unanimidad.

Y ocurre lo contrario: cuando el historiador y los dos profesores del ramo discuten la historia oficial, ésta asoma como una inyección de prejuicios, distorsiones y falsedades que se inocula hipodérmicamente.

Por eso uno de ellos contrapone una dura resistencia al análisis sobre pasado y presente, actitud que también abarca la cosmovisión mapuche.

El espectador, en tanto, se conecta con un espacio escenogr√°fico (dise√Īo de los actores Diego Guzm√°n y Diego Rivera) que alude al menos a dos √°mbitos culturales: una mesa huinca de conversaci√≥n que se trizar√° con cierta violencia y, a sus espaldas, una ruca construida con ca√Īas que parecen sugerir un laberinto como camino en un dif√≠cil proceso de desarrollo.

Hipodérmica, foto de Moisés Olguín (c)
Hipodérmica, foto de Moisés Olguín (c)

Todo esto ayuda a introducir una aguda crítica a la estructura estatal y social que busca domesticar al pueblo indígena e incluirlo como parte sumergida y anónima en la sociedad chilena.

Alternativa que se plantea como consecuencia de la ‚Äúpacificaci√≥n‚ÄĚ ejercida por el Estado (guerra inconclusa) y sometimiento a una cultura mayoritaria, desconociendo y/o renunciando a las particularidades como pueblo y naci√≥n.

A través de este relato que se mueve entre realidad y ficción, el montaje dota de un ambiente penumbroso las discusiones históricas actuales y pretéritas, utilizando también símbolos que resuenan en la actualidad.

Racismo, clasismo, manipulación de los medios, textos escolares con veneno ideológico y, en especial, la pasividad cómplice de la ciudadanía.

Hipodérmica, foto de Darío Vargas (c)
Hipodérmica, foto de Darío Vargas (c)

Hipodérmica: la otra historia

Dramaturgia: Nicol√°s Cancino-Said
Dirección: Gabriel Contreras
Compa√Ī√≠a El Astillero Teatro
Gam
Alameda 227.
Miércoles a sábado, 21.00 horas (menos 1 de mayo).
Entrada general $ 5.000; estudiantes y tercera edad $ 3.000. Hasta 4 de mayo.

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