Artes y Cultura
Sábado 08 diciembre de 2018 | Publicado a las 11:53 · Actualizado a las 11:54
El Mercado y nuevas tecnologías arrasan con la cultura
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Los Derechos Humanos, la protecci√≥n de la Infancia (y los Derechos del Ni√Īo), entre otros, son grandes logros culturales que, cre√≠amos, eran conquistas definitivas de la Humanidad. Hoy el Mercado y nuevas tecnolog√≠as las cuestionan o, abiertamente, las vulneran.

Si la cultura ha sido una construcci√≥n lenta en la que han confluido factores del entorno (clima, geograf√≠a, el medioambiente), medios de subsistencia y procesos productivos, sistema de creencias y de relacionarse, todo ello hoy es aceleradamente arrasado por el ‚ÄúMercado‚ÄĚ y nuevas tecnolog√≠as.

Algunos ejemplos: en Estados Unidos eligieron a Donald Trump presidente, y la bolsa y empresas estuvieron euf√≥ricas, a pesar de que en sus discursos, entre otras afirmaciones, desconoci√≥ el ‚Äúcalentamiento global‚ÄĚ y los graves problemas medioambientales. En otras palabras, el ‚Äúmercado‚ÄĚ es indiferente con el cuidado del medioambiente pero tambi√©n con una racionalidad b√°sica que incorpore variables que vayan m√°s all√° de la rentabilidad, del dinero. En Brasil pas√≥ algo similar con el triunfo de Jair Bolsonaro, alguien que no s√≥lo duda del calentamiento global (uno de sus futuros ministro afirm√≥ que era una invenci√≥n y parte de un complot ‚Äúmarxista‚ÄĚ), ha hecho diversas declaraciones abiertamente racistas, donde afirma que se debiera haber asesinado a decenas de miles de compatriotas, etc. En este caso, el ‚Äúmercado‚ÄĚ parece insensible con los Derechos Humanos (recordemos que este 10 de diciembre la Declaraci√≥n Universal de Derechos Humanos cumple 70 a√Īos), un acuerdo al que se lleg√≥ luego de las dos Guerras Mundiales, con decenas de millones de muertos.

La lista a la que podemos recurrir es interminable. Para poner un caso ‚Äútransversal‚ÄĚ, baste decir que China (RPC, Rep√ļblica Popular China) es una dictadura (algo que pocos niegan), pero las democracias del mundo prefieren omitir el punto, para no afectar sus econom√≠as (evitando as√≠ represalias econ√≥micas de China). Es decir, es mejor omitir, hacer ‚ÄĚla vista gorda‚ÄĚ respecto a los acuerdos internacionales y las propias creencias, para no afectar el bolsillo.

Por otro lado, la concentraci√≥n econ√≥mica en empresas y un grupo reducid√≠simo de personas es brutal, como nunca antes en la historia de la humanidad. Y esta concentraci√≥n de poder ha llevado que, cuando gobiernos toman decisiones que ‚Äúno le gustan al mercado‚ÄĚ (es decir, cuando benefician directamente a esas grandes empresas y grupos de personas que concentran el poder econ√≥mico), simplemente emigran con sus capitales a pa√≠ses m√°s permisivos. O llegan a hacer competencia entre pa√≠ses para que les den las mejores condiciones a sus negocios que, por supuesto, no le dan a los dem√°s.

En otras palabras, el ‚Äúmercado‚ÄĚ y las grandes transnacionales manejan a los gobiernos locales (salvo, todav√≠a, las grandes potencias) sin importarles ni la democracia, los Derechos Humanos o el Medioambiente. Menos la ‚Äúlibre competencia‚ÄĚ.

As√≠, todas esas construcciones culturales (democracia, Derechos Humanos, etc.) simplemente son borrados, en los hechos, por el ‚Äúmercado‚ÄĚ.

La lista puede ser larga… otro ejemplo. Los pa√≠ses m√°s ‚Äúdesarrollados‚ÄĚ hab√≠an logrado avanzar en generar ambientes protegidos para un mejor crecimiento y desarrollo de sus ni√Īos, controlando los contenidos a los que estaban expuestos, entre otros puntos. Con la publicidad (que de acuerdo a los expertos es nociva para los ni√Īos, existiendo s√≥lo discrepancias sobre la edad en que ya pueden verla) y con el acceso a internet y redes, ese avance, en la pr√°ctica, se ha borrado. Hoy, es muy probable, que no sea ni la familia ni la escuela quienes m√°s inciden en la formaci√≥n de los ni√Īos…

Ropa interior infantil, EM (c)
Ropa interior infantil, EM (c)

Hace unos decenios, un fabricante nacional de pisco solicit√≥ expresamente dirigir una campa√Īa a menores de 15 a√Īos (aunque est√° prohibido venderle a menores de 18 a√Īos). Sobran ejemplos de publicidad donde promueven alimentos que no son sanos (no son, entonces, sorprendente los niveles de obesidad infantil). Y la moda colabora, muchas veces, en sentido negativo: por ejemplo sexualizando prendas interiores para ni√Īos (4 a 10 a√Īos) con dise√Īos destacados en la parte delantera en los ni√Īos y trasera en las de mujeres. Pero est√° tan normalizado, que las personas, aparentemente, no se dan cuenta.

El largo camino del desarrollo cultural de la humanidad que tuvo un hito al acordarse la ley del ‚Äúojo por ojo, diente por diente‚ÄĚ (es decir, que la pena no pod√≠a ser superior al da√Īo), para pasar a los ideales de la Revoluci√≥n Francesa y llegar a la democracia y los Derechos Humanos, est√° siendo borrado por un individualismo brutal (una forma eficiente de evitar el poder ciudadano), donde las verdades vienen dadas por el mercado y las ciencias, con tecnolog√≠as desbocadas, en las que no hay control alguno, donde no existe √©tica de por medio sino s√≥lo una carrera por llegar antes… no importa d√≥nde, solo importa llegar primero porque eso permitir√≠a el control total.

Se puede argumentar que estos cambios son parte del desarrollo, de la evolución. Pero su rapidez evita procesos colectivos, reflexivos, que permitan asimilarlos, Pero más complejo es el nivel de manipulación que tanto el Mercado con los grandes capitales como las tecnologías están ejerciendo sin control (ni ético, ni político).

Mercado, tecnolog√≠as, acceso a contenidos de dudosa calidad y veracidad, individualismo, falta de un marco √©tico, son todos factores que, combinados con altos niveles de ‚Äúatontamiento‚ÄĚ producto de la exposici√≥n a niveles crecientes de sobre est√≠mulos, hacen que las construcciones culturales, y los avances logrados en estos √°mbitos, se est√©n esfumando.

Pero esta carrera es sólo para muy pocos, sólo para los ganadores. En el intertanto, los celulares, las redes sociales, nos han ido anestesiando, desconectando, han ido secando nuestras relaciones, nuestras raíces, esas que requieren cuidado y un tiempo, un ritmo que no calza con este caballo desbocado que ya no está aquí.

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