Artes y Cultura
Martes 02 octubre de 2018 | Publicado a las 12:39 · Actualizado a las 10:52
#HistoriasDelNo: Una gran y surrealista jornada del No en Valparaíso
Publicado por: Ezio Mosciatti
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La campa√Īa del NO iba prendiendo muy lento, tanto por las fundadas dudas sobre las posibilidades de fraude ‚Äďy un eventual no reconocimiento de una derrota por parte de la dictadura-, como por un escenario donde los partidos opositores no se manifestaban tan claramente alineados -en su mayor√≠a- con la ‚Äúestrategia electoral‚ÄĚ. Por cierto, tambi√©n por el miedo, tan internalizado despu√©s de tantos a√Īos de represi√≥n, de ‚Äúsapos‚ÄĚ, tel√©fonos intervenidos, autos de vidrios oscuros y un largo etc√©tera.

El acoso de Carabineros a los voluntarios del NO, sobre todo aquellos que inscrib√≠an militantes en los partidos para tener apoderados de mesa el d√≠a del Plebiscito. Los veh√≠culos sin patente que surg√≠an en las actividades opositoras. Las provocaciones y golpizas por parte de civiles ‚Äúcon pelito corto‚ÄĚ. Son cosas de las que fui testigo. Im√°genes que paralizaban a muchos.

El Comit√© de Izquierda por Elecciones Libres (CIEL), liderado por Ricardo Lagos Escobar y cuyo prop√≥sito era agrupar a diversos grupos de izquierda convencidos que el √ļnico o el m√°s pragm√°tico camino para derrotar a Pinochet era el plebiscito, comenz√≥ una precaria y voluntariosa campa√Īa llamando a la gente de su sector a inscribirse en los registros electorales para participar del Plebiscito de 1988.

De sus primeras actividades fue una gran jornada en Valparaíso. Para ello convocaron previamente en Santiago a los voluntarios a reunirse en la sede del CIEL (en el barrio Bellavista, frente al cerro San Cristóbal). Un sábado, muy temprano, en un día nublado y frío. En algunos buses partimos al puerto.

Luego de casi dos horas de viaje (la carretera no era tan expedita como ahora), llegamos a un plano del puerto -m√°s nublado pero menos fr√≠o que en Santiago- plagado de Fuerzas Especiales de Carabineros, buses policiales, ‚Äúg√ľanacos‚ÄĚ, ‚Äúzorrillos‚ÄĚ, el carro lanza agua apodado ir√≥nicamente ‚ÄúHu√°scar‚ÄĚ y decenas de piquetes de ‚Äútortugas ninjas‚ÄĚ. La tensi√≥n y el miedo provocaban falta de aire.

Tambi√©n hab√≠a un buen grupo de porte√Īos por el NO.

Hubo muchas conversaciones con fotocopias del Diario Oficial y de la autorización de la actividad. A varios nos habían entregado unas carpetas (bastante rudimentarias) con algunas de esas fotocopias. Empezamos a repartir volantes. Al principio la gente se escabullía como si fuéramos vendedores o estuviéramos reclutando donantes para una ONG. La gente estaba temerosa.

Poco a poco fuimos ganando la confianza. Empezamos a conversar, a discutir, a convencer, a entusiasmar. Al punto que pasado algo más de 30 o 45 minutos se empezó a sentir un ambiente distendido, alegre, con decenas de personas que se acercaban a pedir material, que se ofrecían para colaborar, sumarse en ese momento, o para difundir en sus barrios con los vecinos.

Ese d√≠a no s√≥lo hubo gente cercana a los partidos del CIEL. Se sumaron j√≥venes democratacristianos (el partido oficialmente no hab√≠a querido adherir, sospecho que temerosos de lo que pudiera pasar) y ‚Äúviejos‚ÄĚ militantes comunistas, que nos aclararon que ven√≠an a t√≠tulo personal -aunque sumaban decenas-, ya que el partido no estaba a favor de participar en el Plebiscito. En forma paralela, j√≥venes del PC hac√≠an campa√Īa contra el plebiscito.

El aire de fiesta fue creciendo y las Fuerzas Especiales de Carabineros hab√≠an desaparecido. Terminada la jornada matinal y luego de comer algo ligero y ‚Äúa la r√°pida‚ÄĚ, se arm√≥ un verdadero carnaval que fue recorriendo los cerros.

Un grupo, una comparsa liderada por tres, cuatro o cinco m√ļsicos como m√°ximo, iba con vientos y percusi√≥n tocando un estribillo pegajoso (parapap√°aa pap√°a papapa, parapap√°aa pap√° papapa, parap√° pap√°aa papapa) que cantamos hasta quedar af√≥nicos:

‚ÄúQue se vaya, que se vaya, que se vaya y no vuelva‚ÄĚ, se escuchaba en los cerros y quebradas de Valpara√≠so, como un aire fresco que no se deten√≠a ni por el miedo ni por los grises. Una comparsa que se iba renovando de cerro en cerro, con una algarab√≠a imparable de ni√Īos felices y adultos liberados de tanta opresi√≥n.

Instalación en poste, Valparaíso, EM (c)
Instalación en poste, Valparaíso, EM (c)

En un momento me quedé atrás, dedicado con unos amigos -Paola Cantergiani y Andrés Ramaciotti- a una instalación de arte en un poste eléctrico.

Paola Cantergiani, EM (c)
Paola Cantergiani, EM (c)

De esa jornada, mi √ļltimo recuerdo es la sensaci√≥n de cuando subimos al bus para retornar desde Valpara√≠so: Volvimos con la certeza de haber vivido algo inolvidable y, en la memoria, una musiquilla que no me abandonar√≠a nunca. Por eso, cada vez que he vuelto al puerto, no s√≥lo la escucho. Tambi√©n la veo recorriendo sus cerros. Como el aire fresco, como ni√Īos felices y adultos liberados‚Ķ

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