Artes y Cultura
Miércoles 06 junio de 2018 | Publicado a las 13:34
Aldo Marín Piñones: restos exhumados y puestos en la fosa común del Cementerio de Turín
Publicado por: Ezio Mosciatti
¿Encontraste algún error? Avísanos visitas

“Aldo Marín, carne de cañon”, de Juan Cristóbal Guarello, es un libro de investigación sobre un chileno desconocido, casi anónimo, idealista y voluntarioso, víctima, en gran medida, de las grandes disputas políticas y de poder a nivel mundial. De esa “Guerra Fría” que para muchos fue ardiente, violenta y donde hubo muchísimas víctimas, la gran mayoría simples peones de las grandes potencias.

>“Hoy puedo ver a todos los grandes políticos vivos y Aldo, carne de cañón, muerto” (pp 285), afirma Joel, su hermano menor, en el libro.

Aldo Marín Piñones, un niño pobre perteneciente a una familia de mineros de Vallenar que se han hecho evangélicos, es el rebelde de la familia. Le gusta ser libre, hacer pequeños trabajos y ayudar a los que son más pobres que él. Se entusiasma con la campaña de Allende (sin entender nada de política) y, luego de su triunfo electoral, es llevado por su hermano mayor a Santiago, donde con el apoyo de un dirigente socialista entra a trabajar al Cementerio General.

Él y su hermano Juvencio (que luego se transformará en pastor) se casan con dos hermanas (Magaly y Eugenia Morales Campos), también evangélicas. Aldo lleva una doble vida: es un buen hombre de familia y evangélico practicante y, al mismo tiempo, un socialista que ha ido acercándose a las posturas más radicales, las del Regional Santiago del PS.

“…él era mi todo, mi héroe, era el mejor, era bueno y amaba mucho a su hijo” (pp 284), sostiene Eugenia Morales, 40 años después, de su esposo evangélico ejemplar.

Producido el Golpe de Estado, Aldo Marín se refugia en la embajada de México, país al que parte en exilio. En el intertanto nace su hijo, Aldo Marín Morales, al que apenas conoce.

Se va a Cuba, ya que en México no logra trabajo por no ser un obrero calificado. En la isla obtiene formación militar, pero el PS, a través de Carlos Altamirano, les comunica que no están por la vía armada para derrotar a la dictadura encabezada por el general Pinochet. Se queda sin perspectivas, renuncia a su militancia. Logra viajar a Italia, donde se vincula a grupos anarquistas para morir al intentar hacer un atentado, seguramente contra el diario La Stampa, el 5 de octubre de 1977, cuando tenía 24 años.

Juan Cristóbal Guarello escribe un libro de investigación, hace un relato que, siendo distante, es desgarrador. A través de la historia de Aldo Marín Piñones, Guarello muestra un fragmento intenso y caótico de la historia de Chile, de Latinoamérica y de Italia, donde muchos idealistas finalmente fueron simples peones de los grandes poderes en pugna, de sus grandes dirigentes como de aquellos intermedios.

En esta historia llena de vitalidad y adrenalina, entrecruzada por las historias de decenas (cientos y miles) de soñadores, delatores, conversos y disociados, tiene de fondo personas que se mantienen al margen, que se dedican a sus cosas, a sus iglesias, sus trabajos… y los grandes poderes que los manipulan, como los servicios secretos italianos, detrás de los cuales está la CIA y tantos más.

Guarello trata de ser imparcial, de mirar desde fuera. Y en buena medida lo logra, dando voz a gran cantidad de personas que, a lo largo de la vida de Aldo Marín Piñones, fueron partícipes de esta dura historia. Guarello, sin embargo, trasluce simpatía por Aldo Marín Piñones, hace esfuerzos por entenderlo y, hasta cierto punto, reivindicarlo.

“MARIN PIÑONES fue enterrado en el cementerio Torino Sud-campo 19, caja 91, foso 2166. Según lo previsto por la normativa de cementerios comunales, el 5 de noviembre de 2001 los restos fueron exhumados y puestos en la fosa común en el mismo cementerio.”, afirma Salvatore Ferrara, capitán de la Policía de Turín en una carta a Guarello. Síntesis, al parecer, de cómo terminaron los deseos profundos de solidaridad, de sueños y de lucha de muchos que, desde distintas trincheras, terminaron así, manipulados y olvidados.

Juan Cristóbal Guarello, con Aldo Marín carne de cañón, hace un gran ejercicio de memoria, de reconciliación, de justicia con la historia y con varias de las personas involucradas, no sólo con su “protagonista”. Lo hace, como aclara al inicio del libro, buscando escribir sobre su padre (que salvó a varias personas de ser asesinadas después del Golpe de Estado de 1973), desde un espíritu humanista, cristiano tal vez.

Aldo Marín, carne de cañón, de Juan Cristóbal Guarello, es un gran libro que abre varias preguntas sobre nuestro pasado reciente (por ejemplo, sobre quiénes financiaban los distintos grupos armados en Italia) como sobre el ahora.

Aldo Marín, carne de cañón

Juan Cristóbal Guarello
Debate
Penguin Random House Grupo Editorial
Santiago de Chile, mayo de 2018

Tendencias Ahora