Artes y Cultura
Viernes 02 marzo de 2018 | Publicado a las 17:59
Crítica de cine: "El hilo fantasma", los que aman, odian
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El nuevo largometraje de ficci√≥n del realizador norteamericano Paul Thomas Anderson es una obra audiovisual cautivante, que lamentablemente se haya confinada en los m√°rgenes de un drama y de una historia algo ‚Äúpeque√Īa‚ÄĚ para esa c√°mara y actuaciones estelares, las cuales delinean un audaz riesgo art√≠stico y t√©cnico, con el prop√≥sito de relatar los detalles de una vida com√ļn y corriente. El filme cuenta con seis nominaciones a los premios Oscar, incluyendo los disputados galardones destinados a la mejor pel√≠cula y mayor director de la temporada.

Por Enrique Morales Lastra

‚ÄúCon la m√ļsica se relata la historia, con las luces se dice al espectador lo que debe mirar, con el montaje se le impone lo que debe ver. El verdadero actor no necesita estos artificios para convencer al p√ļblico de carne y hueso que se mueve, tose, respira, aplaude, abuchea, vibra. Es el p√ļblico quien hace al actor. En el cine hay una pantalla entre el actor y el p√ļblico.‚ÄĚ
Jean-Michel Guenassia, en La vida so√Īada de Ernesto G.

Paul Thomas Anderson debe ser quiz√°s el autor cinematogr√°fico con mayores ambiciones de la gran industria: sus obras son siempre diferentes, desarrollando factores est√©ticos desconocidos y nuevos, en cada uno de los t√≠tulos que produce, luego de los lapsos de tiempo prudentes y definidos (entre dos y cinco a√Īos), que se toma para ello.

Ahora, por ejemplo, en ‚ÄúEl hilo fantasma‚ÄĚ (‚ÄúPhantom Thread‚ÄĚ, 2017), se condensan una serie de caracter√≠sticas insinuadas en sus trabajos anteriores: movimientos de foco intr√©pidos, rasgos fotogr√°ficos propios de la √©poca en que se encuentra insertada la trama de la pieza, y la constante utilizaci√≥n, a lo largo del producto simb√≥lico, de la una banda sonora docta y orquestada que se escucha en la totalidad de las secuencias que conforman el largometraje.

El hilo fantasma | Cedida
El hilo fantasma | Cedida

Puede ser que la Academia norteamericana se haya sentido subyugada por el innegable talento narrativo y audiovisual de Thomas Anderson (1970), pero lo cierto es que ese bagaje estrat√©gico y tambi√©n t√©cnico, le queda un poco grande a la historia que se propone desgranar: la del ficticio y exitoso dise√Īador de vestuario y sastre ingl√©s Reynolds Woodcock, en los albores de la d√©cada de 1950, situado en la ciudad de Londres y de sus alrededores.

As√≠, y a modo de un James Joyce en su novela ‚ÄúUlises‚ÄĚ (1922), el realizador a√Īade un sentido de √©pica a esa biograf√≠a neur√≥tica y man√≠aca protagonizada por Daniel Day-Lewis, quien tambi√©n compite por el Oscar a mejor actor principal. Dentro de las minucias de esa trayectoria, el director pretende esbozar un verdadero ‚Äútratado‚ÄĚ en relaci√≥n a los v√≠nculos sentimentales y psicol√≥gicos atestiguados entre un hombre y una mujer, despu√©s de que ambos asumen una relaci√≥n de compromiso: el misterio del nacimiento del amor, y la irracionalidad de los patrones intuitivos que impulsan las elecciones de los seres humanos en ese escabroso territorio emocional.

La apuesta resulta un ahondamiento de t√≥picos tratados por Anderson escasamente en cintas suyas previas, tales como ‚ÄúVicio propio‚ÄĚ (2014), descartando la presencia en aquel campo tem√°tico, de uno de sus mejores t√≠tulos, de ‚ÄúEmbriagado de amor‚ÄĚ, con la cual gan√≥ la Palma de Oro de Cannes en 1992, y en donde las claves de la pasi√≥n heterosexual correspond√≠an al centro de la historia; pero ac√°, y salvo la tensi√≥n y el atractivo dram√°tico aportado por la actuaci√≥n de Daniel Day-Lewis, la trama de la obra que analizamos carece de una mayor profundidad en s√≠ misma, y su desarrollo asemeja a la visi√≥n de un mu√Īeco revivido por la destreza de un h√°bil y obsesivo ilusionista: si no fuera por la c√°mara del autor, los d√≠as del modisto Reynolds Woodcock carecer√≠an de otro inter√©s superior al evidenciado en cualquier otra existencia humana dedicada a una labor detallista y minuciosa, apegada en demas√≠a a la representaci√≥n de la figura filial de su madre, y con una personalidad provista de rasgos cercanos a la misantrop√≠a (y misoginia).

Los colores y las luces de la fotograf√≠a reproducen en su composici√≥n la est√©tica visual de un filme producido originalmente en la d√©cada de 1950, y esa decisi√≥n art√≠stica y t√©cnica, sumadas a la presencia de escogidas composiciones del canon docto, a√Īadidas a la interpretaci√≥n de Day-Lewis (cabal, notable, prodigiosa, aunque siendo una reiteraci√≥n de su √ļnico registro gestual), hacen que la trama y la apreciaci√≥n de ‚ÄúEl hilo fantasma‚ÄĚ podr√≠an merecer el juicio y el calificativo de estar frente ‚Äďlas audiencias contempor√°neas- a una obra mayor de la cinematograf√≠a actual y presente. Lamentablemente, esa definici√≥n carece de fundamentos y de apego a una verdad simb√≥lica y creativa incuestionables.

‚ÄúEl hilo fantasma‚ÄĚ parece ser un largometraje de ficci√≥n excepcional nada m√°s debido a que su director responsable fue Paul Thomas Anderson, y en efecto es la ret√≥rica cinematogr√°fica del autor la cual enaltece una historia literaria, sino sombr√≠a y rutinaria, s√≥lo mediocre en su gestaci√≥n y resoluci√≥n argumentales. Mucho realizador y bastante convicci√≥n audiovisual para un gui√≥n y libreto s√≥lo del ‚Äúmont√≥n‚ÄĚ (escrito por el mismo cineasta). Esa es la realidad, y negarla ser√≠a caer en una miop√≠a y falta de ecuanimidad cr√≠tica elementales.

El hilo fantasma | Cedida
El hilo fantasma | Cedida

Pel√≠cula de √©poca, la ambientaci√≥n y el dise√Īo de vestuario son otros de los aspectos destacados en la forja de este t√≠tulo, que pretende resaltar los c√≥digos de una soledad masculina impotente ante la complejidad de las decisiones propias de la esfera afectiva y rom√°ntica, pero, insistimos, con nudos dram√°ticos que se desenvuelven en una calidad narrativa mediana y a veces llamativamente gratuitos y escasamente profundizados.

Esa ret√≥rica de la costumbre que intenta plantear audiovisualmente Thomas Anderson, deviene de esa manera en un g√©nero apolog√©tico en torno a la verificaci√≥n sensitiva e intelectual de la vocalizaci√≥n de las palabras (liderada por Day-Lewis), de las emociones cotidianas, de los m√≠nimos gestos, de las omisiones, en el ahondamiento acerca del diagn√≥stico en la ‚Äúposesi√≥n del otro‚ÄĚ como pareja, en un elaborado discurso cinematogr√°fico sobre el enigma y la aut√©ntica naturaleza del amor, descrita por los ojos de un soltero ma√Īoso y rabioso, que bordea los 50 a√Īos, y el cual teme compulsivamente quedarse solo y esc√©pticamente abrumado para la eternidad.

La excelencia del montaje ‚Äďque enlaza cuadros de arriesgados giros que incluso podr√≠an romper el eje de la cardinalidad dieg√©tica, en planos-secuencias que nunca alcanzan a serlo- reviste la ‚Äúpeque√Īez‚ÄĚ del drama, bajo los c√≥digos de una superproducci√≥n f√≠lmica, y ese empecinamiento no obstante, jam√°s logra el objetivo de revestir a esta historia de ese hilo que busca desentra√Īar y penetrar, en las significancias y conceptos propios de las colosales abstracciones espirituales que pretende descifrar (al modo de una novela de Henry James), en un lenguaje actoral, dram√°tico y cin√©tico ampliamente satisfactorios. La m√ļsica es la voz en off que verbaliza esta historia, as√≠ como suced√≠a en los comienzos de la industria y del g√©nero ‚Äúmudo‚ÄĚ: pistas cl√°sicas de renombrados compositores que Jonny Greenwood (quien tambi√©n lucha por un Oscar gracias a su desempe√Īo en esta obra), inserta junto a una que otra de sus creaciones personales.

Es cierto, quedan las actuaciones de Day-Lewis (un gran int√©rprete, pero sobrevalorado, creemos, por esa aura de ocultaci√≥n y de exquisitez con la cual ha parido a los personajes pertenecientes a su misma vida, de hecho, esta ser√≠a su √ļltima incursi√≥n cinematogr√°fica), la participaci√≥n de la brit√°nica Lesley Manville (candidata al Oscar a mejor actriz de reparto), y el talento art√≠stico sobrenatural de Paul Thomas Anderson, hacen que las dos horas de ‚ÄúEl hilo fantasma‚ÄĚ se vislumbren en lo incorp√≥reo de una ilusi√≥n, que jam√°s alcanza a corporizarse en una historia dram√°tica ‚Äúde verdad‚ÄĚ.

A continuaci√≥n, puedes revisar la sinopsis de “El hilo fantasma”.

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