Artes y Cultura
El triste presente del telef√©rico que hace tres a√Īos era s√≠mbolo de optimismo para Brasil
Publicado por: Emilio Contreras La información es de: Agence France-Presse
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El teleférico construido sobre una de las favelas más violentas de Rio de Janeiro como símbolo de esperanza está ahora inactivo, en una ciudad en la que su reciente gloria olímpica parece más lejana que nunca.

La forma de sus g√≥ndolas fueron alabadas en todo el mundo cuando comenzaron a surcar en 2011 el cielo del Complexo do Alemao, lugar de diversas bandas criminales. Mientras se preparaba el camino hacia el Mundial de F√ļtbol de 2014 y los Juegos Ol√≠mpicos de 2016, la red de cables y seis terminales del telef√©rico pretend√≠a mostrar que Alemao era algo m√°s que luchas entre bandas de narcotraficantes y la polic√≠a.

Pero hoy, las instalaciones est√°n cerradas y los disparos de armas de fuego cada vez se oyen m√°s.

Un muchacho corre dentro de una estación del sistema teleférico que ya está fuera de funcionamiento | Agencia AFP | Yasuyoshi Chiba
Un muchacho corre dentro de una estación del sistema teleférico que ya está fuera de funcionamiento | Agencia AFP | Yasuyoshi Chiba

Un perro callejero deambula alrededor de una de las terminales abandonadas, Alemao, situada junto a una comisar√≠a de polic√≠a cuyos muros muestran numerosos impactos de bala. Una escena com√ļn en toda la red desde su cierre, en septiembre pasado, solo unas semanas despu√©s de que terminaran los Juegos.

La clausura se atribuy√≥ a da√Īos inesperados que requer√≠an importantes labores de mantenimiento. Pero los funcionarios a√ļn no especificaron cu√°ndo se llevar√°n a cabo las reparaciones, m√°s all√° de se√Īalar que ser√≠a “en la segunda mitad” del a√Īo.

Dos ni√Īos toman una clase de m√ļsica gratuita dentro de una estaci√≥n del inactivo sistema de telef√©rico | Agencia AFP | Yasuyoshi Chiba
Dos ni√Īos toman una clase de m√ļsica gratuita dentro de una estaci√≥n del inactivo sistema de telef√©rico | Agencia AFP | Yasuyoshi Chiba

Y los habitantes se muestran esc√©pticos en un momento en que el estado de Rio est√° cerca de la bancarrota, el crimen aumenta y los salarios son abonados con retraso. “No creo que [se reactive], no con la crisis”, dice Sonia Paulo, una trabajadora dom√©stica de 34 a√Īos.

El √ļnico atractivo que queda del telef√©rico es la extraordinaria vista que se aprecia desde sus seis terminales, que conectan la cumbre de una colina con la siguiente a lo largo de esta enorme barriada de clase trabajadora.

Pero mejor no subir a las terminales para disfrutar de estas vistas, advierte el teniente Leonardo Violante, quien gestiona la estaci√≥n de polic√≠a. “Los bandidos te ver√°n y te disparar√°n“, advirti√≥.

Un cambio para Alemao

Cuando este teleférico abrió, hubo quien criticó su precio (210 millones de reales, 64 millones de dólares al cambio actual), considerando que era mejor dedicar ese dinero al sistema de aguas residuales, las escuelas y otros servicios básicos para el empobrecido barrio.

El teleférico sobre la favela de Alemao, en Río de Janeiro |  Agencia AFP | Yasuyoshi Chiba
El teleférico sobre la favela de Alemao, en Río de Janeiro | Agencia AFP | Yasuyoshi Chiba

Pero la red, de 3,5 km, se convirtió en uno de los principales atractivos turísticos de Rio. También fue muy usado por los residentes de la favela, que evitaban así las tortuosas y empinadas calles de Alemao. Unas 9.000 personas lo usaban diariamente.

“Nos cambi√≥ muchas cosas”, dice Bruna Teodoro, de 26 a√Īos, quien trabajaba en un mercado pero ahora est√° desempleada, como el 13% de la poblaci√≥n activa en Brasil. Sus trayectos diarios hasta su hogar pasaron de durar una media hora a cinco minutos. “Lo extra√Īamos mucho”, dijo.

El teleférico no solo era un transporte: cada terminal se convirtió en un concurrido punto que ofrecía servicios médicos, postales, sociales y hasta una biblioteca.

Balas perdidas

El funicular también estaba muy integrado con el sistema local de policía, las Unidades de Pacificación de Policía (UPP).

En lugar de combatir a las bandas narcotraficantes con operaciones esporádicas y de gran envergadura, los agentes patrullaban desde dentro de la comunidad, ganándose la confianza de los habitantes y desplazando a los traficantes. Uniendo eso a la red de teleférico, la favela cambiaría para siempre. Al menos, ese era el plan.

Así operaba el teleférico sobre la favela de Alemao, en Río de Janeiro |  Agencia AFP | Yasuyoshi Chiba
Así operaba el teleférico sobre la favela de Alemao, en Río de Janeiro | Agencia AFP | Yasuyoshi Chiba

“El objetivo del proyecto era ocupar el espacio de los traficantes”, dice Violante, de 28 a√Īos, a las puertas de su UPP. “Justo aqu√≠ arriba es donde los traficantes sol√≠an ejecutar a la gente”, se√Īal√≥. Pero ahora son los agentes de las UPP, fuertemente armados, y no los g√°ngsters, los que quedaron marginados.

Los policías no salen sin sus armas y no se atreven ni a dar unos pocos pasos en solitario. Incluso así, es muy probable que se vean en medio de una balacera. Rociar el concurrido barrio con balas difícilmente los ayuda a hacer amigos.

“Tuvimos que reducir mucho las patrullas por el problema de las balas perdidas”, dice el teniente. “La idea era trabajar con la comunidad, pero para poder hablar con los residentes tenemos que meternos en tiroteos. Es un poco m√°s dif√≠cil de lo que pens√°bamos”, reflexiona.

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