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Manos al Fuego: gracias Chilevisión por mostrarnos que siempre se puede humillar un poco más
Publicado por: Marcial Parraguez
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Mientras la resaca de la Copa América terminaba en la televisión abierta con otro de los tantos y repetidos reportajes de cómo sobrevivir al triunfo de la selección, los y las chilenas se preparaban para seguir con la programación nacional. De vuelta a la pantalla el cuestionado show de Chilevisión, Manos al Fuego, se preparaba para comenzar a mostrarle al país cómo fallan los contratos de fidelidad en las parejas.

El programa se basa pr√°cticamente en parejas que se someten a pruebas sin saberlo para demostrar si son o no “fieles”. Son cinco las pruebas que deben seguir para demostrar su nivel de fidelidad, entre ellas est√° la del n√ļmero de tel√©fono, la de concretar una cita para salir a bailar o a comer, entre otras.

Los convencionales modelos del gusto popular, con aquellos cuerpos que desbordan de la t√≠pica sensualidad que busca el com√ļn denominador, estar√≠an encargados de poner a prueba a las parejas que enviaban sus peticiones para hacerse caer.

Pero esta vez una modelo transg√©nero se sumar√≠a a las filas de las mujeres encargadas de seducir a los concursantes. A primera vista no tiene nada de “malo”, de hecho es un gesto que de alguna manera llama a la inclusi√≥n de las personas trans a trav√©s del programa de la estaci√≥n privada.

Las personas trans que siempre habían sido llevadas a la televisión como víctimas que nadie comprendía y que tampoco nadie quería ayudar, en la periferia de las preocupaciones del Estado y de los gobiernos, ahora también se normalizaban en programas que prostituían a los pololos a cambio de dinero, de un poco de fama mezclada con odio, lágrimas y sufrimiento, lo que al mismo tiempo parece ser la forma perfecta para un show con alto rating.

En Chilevisión lo saben y por eso mismo al parecer no dudaron en incluir a una persona trans. Sin embargo los motivos no apuntaban a la inclusión o a superar la brecha de desigualdades, que como bien sabemos, en Chile son un típico recurrente para las organizaciones que luchan por heteronormar a las personas que no son heterosexuales.

Para el canal las personas transexuales son un castigo, es lo peor que le podr√≠a pasar a un hombre, la peor ca√≠da, el error fatal. Para los encargados del programa hacer caer a un hombre con una persona trans es avergonzarlo, es humillarlo, es hacerle parecer un tonto, es poner en duda la calidad de “hombre” de los “infieles” que enga√Īados por sus parejas se ponen a coquetear con mujeres transexuales.

Chilevisión

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La mujer transexual como humillaci√≥n al hombre heterosexual, del macho recio, de aquel que socialmente debe “sab√©rselas todas”, poder coquetear con cuanta mujer se le cruza, aprovechar todas las oportunidades, y si no lo hace es un “maric√≥n”, un poco hombre, un “afeminado”, y para la sociedad ser femenino o ser mujer, directamente, est√° mal, es horrible, es caer en la escala social.

Bajo estos patrones de “rey de jungla de cemento”, para los hombres caer en el estereotipo femenino llega a desestabilizar el d√≠a com√ļn. Ya lo vimos en el programa, cuando el participante se entera que esta mujer “no era una mujer con vagina biol√≥gica”, sali√≥ pr√°cticamente corriendo avergonzado.

Chilevisi√≥n y su programa Manos al Fuego “denigra” a los hombres heterosexuales-heteronormados con estereotipos violentos. Usa la imagen de mujeres trans para hacerles parecer algo menos de lo que son.

¬ŅHasta d√≥nde lleg√≥ el sensacionalismo? ¬ŅHasta cu√°ndo los programas de televisi√≥n continuar√°n forzando el rating con puestas en escena que ofenden no s√≥lo a la mujer sino que a todos aquellos quienes no se consideran hombres?

El programa instrumentaliza y objetiviza el cuerpo de la mujer trans para usarla como venganza ante el infiel.

¬Ņ√Čsta es la manera en la que quer√≠amos darle espacio a las personas trans? ¬ŅEs as√≠ como la lucha trans esperaba salir victoriosa?

¬ŅTienen culpa las propias organizaciones que defienden las minor√≠as sexuales?

De alguna manera las organizaciones LGBTI han servido para este capítulo, han sido cómplices de la tortura trans que expuso este martes Chilevisión.

¬ŅC√≥mo? F√°cil. Las organizaciones que deber√≠an velar por la no-discriminaci√≥n han puesto un grano de arena bastante importante en este tema en especifico.

¬ŅHan participado, ustedes, en marchas por la diversidad sexual o en las chilenas “gay parade”? No es dif√≠cil ver a lo lejos camiones llenos de bailarinas y talentosas cantantes o modelos transexuales, que est√°n ah√≠ s√≥lo para eso, para modelar, para cantar o bailar, en conclusi√≥n: para hacer show. Son hombres gay quienes llevan las discusiones con las autoridades, son hombres gay quienes ponen en la palestra noticiosa casos de discriminaci√≥n, ni siquiera son mujeres, lesbianas, quienes alzan su voz, y si la alzan siempre ser√°n opacadas por estos hombres, quienes la mayor√≠a de las veces no se cuestionan estas problem√°ticas dentro de las organizaciones.

Para el hombre est√° bien ser siempre el primero, no problematizar los privilegios que socialmente tienen, incluso aquellos que “a pesar de ser gay” disfrutan. Y son estos l√≠deres de movimientos quienes llaman a las trans, a las travestis, a las mujeres para un show, para que se muestren, para hacer m√°s llamativas las marchas, los puntos de prensa, los espect√°culos.

Y as√≠ es como finaliza el primer espect√°culo de la televisi√≥n chilena donde una mujer trans se incluye dentro de un programa est√°ndar de la televisi√≥n, un show promedio, un “Kike Morand√©” de concursos y enga√Īos, otra de las apuestas que la televisi√≥n nacional chilena tiene para culturizar a la poblaci√≥n heterosexual que disfruta viendo c√≥mo los dem√°s caen, se hunden, y se humillan una y otra vez.

Como si esto no fuera suficiente, como si ya no bastara con poner a mujeres y hombres s√≥lo como cuerpos seductores en pantalla, tambi√©n la “sabrosa” televisi√≥n nos ofrece un agregado de ofensas con personas transexuales, que ni siquiera son tratadas como personas.

Durante el desarrollo del show, el periodista encargado de conducir el espacio repet√≠a una y otra vez que Priscila habr√≠a nacido con cuerpo de hombre, que quiz√° a√ļn contaba con genitales masculinos, que el posible infiel -en ese entonces- pod√≠a llevarse una “sorpresita”, que no moviera mucho su mano porque quiz√° iba a encontrar otra cosa que no era algo com√ļn. Como si estos comentarios llenos de violencia no fueran suficiente, el conductor no paraba de referirse a Priscila como “Luis”, su nombre legal, aquel que por a√Īos las personas trans tratan de cambiarse.

¬ŅO acaso creen que las personas trans no pasan a√Īos y a√Īos de tratamientos m√©dicos, psiqui√°tricos y legales, inyect√°ndose hormonas, pasando por el bistur√≠, acudiendo a especialistas de la salud mental que respalden su transici√≥n de g√©nero, terminando en despachos de abogados para poder iniciar los tr√°mites de un cambio de nombre? Y todo esto para que un ignorante conductor de televisi√≥n le termine llamando por ese nombre que con sufrimiento ha esperado dejar atr√°s de una buena vez.

La violencia ejercida por este programa no ha sido más o menos que la ejercida en otros programas nacionales. Muchos ni se habrán dado cuenta, ni habrán notado que alguien aquí salió lastimado, y todo gracias a la naturalización de los actos violentos que no sólo ha tenido la televisión, ya que ésta no es más que un reflejo de lo que es la sociedad, sino que también la que ejerce el Estado.

El televidente promedio quizás está contento, en la televisión aprueban la violencia que él realiza todos los días apenas ve a una mujer trans o a una travesti.

Gracias Chilevisi√≥n, gracias Manos al Fuego, gracias televisi√≥n abierta por demostrarnos que siempre falta un poco de humillaci√≥n, violencia, insultos, malos tratos y verg√ľenza que mostrar. Gracias por culturizarnos de esta manera, gracias por nunca dejar de sorprendernos con sus formatos de show tan repulsivos.

Marcial Parraguez
Estudiante de Periodismo de la Universidad de Concepción

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