Opinión
La cachorra que tuvo que morir
Publicado por: Tu Voz
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A propósito del caso de rabia confirmado este viernes 8 de mayo en Lorenzo Arenas, Concepción, quisiera contar los sucesos desde otra perspectiva. Desde la visión de quienes vivieron este proceso.

Era el domingo 19 del mes pasado. Era una noche fría, claro que nunca nos pudimos imaginar lo difícil que podría llegar a ser, ni las consecuencias de ella. Veíamos como todos los domingos de ese mes la serie de moda, cuando sentimos los quejidos de la cachorra ahí afuera.

Hace unas semanas ya hab√≠amos recogido a otra perra beb√© que fue abandonada en el sector donde vivimos. La atendimos, la cubrimos del frio, le dimos agua y comida y obviamente le hicimos cari√Īo. ¬ŅC√≥mo no hacerlo? ¬ŅC√≥mo ser nosotros tambi√©n responsables del triste destino del animal?

Así la encontramos | Vicente Riffo

Así la encontramos | Vicente Riffo

Quedó en el antejardín de la casa de la familia R.A., quienes le brindaron atención y protección. Sin embargo se quejaba. Tenía una herida.

El veredicto del veterinario no fue para nada bueno. A la peque√Īa no le quedaba m√°s esperanza que el descanso: los s√≠ntomas no evidenciaban nada claro y se barajaban posibilidades. La autopsia dar√≠a el resultado y las respuestas finales.

La pregunta a realizarse es la siguiente: ¬Ņacaso un cachorro deber√≠a pasar por todo lo que pas√≥ ella? Considero que no. ¬ŅQu√© opini√≥n nos merecer√≠a que a un beb√© humano le suceda lo mismo? Pienso que existen dos posibilidades de la llegada de este animal al sector: o la botaron en el humedal o bien es parte de la cadena interminable de reproducci√≥n de perros callejeros que no han sido esterilizados, lo que igualmente apunta al fondo de esta problem√°tica: el abandono animal.

Si existiesen mejores medidas (como por ejemplo mayor control y fiscalizaci√≥n de la tenencia responsable) por parte del municipio, si existiese una concepci√≥n generalizada de respeto hacia el animal, si tan solo por el hecho de ser humanos no nos consider√°semos superiores y con facultad de poder sobre otros ‚Äďen este caso, de poder abandonar perros- quiz√°s hoy quienes estuvimos involucrados en este caso no estar√≠amos vacun√°ndonos contra la rabia ni se deber√≠a realizar un operativo para los animales del sector. No estar√≠amos expuestos nosotros ni los animales ante este virus.

Después me acuerdo que estamos en Chile y me olvido de todo el discurso de situaciones hipotéticas que he tratado de exponer. Me acuerdo de que probablemente este discurso llegue de momento a personas y luego se olvide.
Despu√©s me acuerdo que la √ļnica esperanza de algunos es que por las noches les dejemos comida para que puedan capear el fr√≠o.

Despu√©s me acuerdo que as√≠ como tuvo que morir la peque√Īa, han muerto muchos m√°s, que probablemente ni siquiera han logrado toparse con quien se compadezca y les pueda brindar algo de ayuda.

De todas maneras a√ļn guardo la esperanza de poder lograr aunque sea un peque√Īo mensaje: no boten m√°s perros en Laguna Redonda ni en ninguna otra parte. No es justo que tan s√≥lo algunos debamos cargar el peso de la miseria de otros en nuestros adentros.

No quiero que existan m√°s antejardines que evidencien la miseria humana.

Vicente Riffo
Estudiante de Historia y Geografía en la Universidad de Concepción

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