Opinión
Revista uruguaya Brecha llama a Andr√≥nico Luksic “El gran titiritero de Chile”
Publicado por: Tu Voz
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Presidente del Banco de Chile, fue el hombre clave en el otorgamiento de un préstamo de más de 10 millones de dólares al hijo de la presidenta Bachelet y su esposa. Luksic es cabeza de un grupo familiar que aparece en la lista de las cien mayores fortunas del mundo elaborada por la revista Forbes. Aquí un retrato de Andrónico Luksic Craig.

Por la barba frondosa pero bien recortada y el pelo negro entrecano podr√≠a representar a un sult√°n turco, como el que en estos d√≠as est√° al centro del √©xito de la telenovela que apasiona a los chilenos. Su cabeza tiene algo de toruno, con unos ojos que denotan decisi√≥n y fuerza de car√°cter; el cuerpo macizo, casi regordete, parece desmentir que, adem√°s de integrar como oficial la reserva del Ej√©rcito, es un muy buen monta√Īista, conquistador de varias de las cumbres m√°s altas del mundo.

El caso Caval ‚Äďpor el nombre de la empresa de Sebasti√°n D√°valos Bachelet y Natalia Compagnon‚Äď no s√≥lo es uno de los varios procesos judiciales que en los √ļltimos meses han dejado al descubierto la telara√Īa que envuelve a la pol√≠tica con los negocios en este pa√≠s, sino que plantea la posibilidad de que el verdadero poder est√© en las manos de un hombre que no necesita hacer pol√≠tica, porque hace a los pol√≠ticos. En tanto que el matrimonio D√°valos-Compagnon ha pasado largas horas ante los jueces, defendi√©ndose como puede de las acusaciones de tr√°fico de influencias, y la presidenta trata de recuperar con angustiosas disculpas p√ļblicas la cantidad de puntos de confianza y popularidad perdidos, Andr√≥nico Luksic no da entrevistas a los medios, no es citado por los jueces y una comisi√≥n investigadora del Congreso apenas comienza a considerar la posibilidad de invitarlo a declarar, subrayando que no est√° obligado a concurrir. Sin embargo, algunos de los testimonios que recopil√≥ la justicia, as√≠ como las circunstancias en que se aprob√≥ el pr√©stamo, ponen por lo menos dudas razonables respecto del papel de Luksic en el caso.

Aparentemente, fue √©l quien solicit√≥, por intermedio de sus secretarias ‚Äďlas que s√≠ ya fueron llamadas a declarar‚Äď, que el hijo de Bachelet acompa√Īara a su esposa a una reuni√≥n para tratar el asunto, pese a que Natalia Compagnon era la cabeza de Caval. Por otra parte, dijo inicialmente que hab√≠a tenido un solo encuentro con la pareja, pero hace unos d√≠as debi√≥ admitir varios contactos de negocios con la esposa de D√°valos. Es sugestivo adem√°s que la aprobaci√≥n del pr√©stamo, cuyo tr√°mite hab√≠a comenzado cuando Bachelet era candidata presidencial, le fue comunicada a Caval al d√≠a siguiente de que las urnas dieron a la madre de D√°valos un segundo mandato.

EL IMPERIO LUKSIC. Cuando uno toma un agua mineral Nativa en Uruguay, o una cerveza Schneider en Argentina, est√° contribuyendo a aumentar una fortuna que surgi√≥ de lo que algunos en Chile llaman ‚Äúpiller√≠a‚ÄĚ o viveza, pero que bajo otra √≥ptica podr√≠a haber sido una estafa. El imperio econ√≥mico de la familia Luksic abarca desde minas de cobre hasta complejos tur√≠sticos europeos, pasando por una de las empresas navieras m√°s importantes de Am√©rica y la multinacional de las bebidas Cervecer√≠as Unidas, y fue construido por Andr√≥nico Luksic Abaroa, hijo de un inmigrante de Croacia, quien despu√©s de probar varias profesiones se dedic√≥ a buscar yacimientos de minerales y comerciar los derechos de explotaci√≥n. En una de esas transacciones, en los a√Īos cincuenta, tuvo que negociar a trav√©s de un int√©rprete con unos inversionistas japoneses; cuando √©stos le pidieron el precio de la mina que vend√≠a, Luksic Abaroa les dijo ‚Äú500 mil‚ÄĚ, pensando en pesos chilenos. Los japoneses entendieron que quer√≠a 500 mil d√≥lares y aceptaron el trato, sin que nada en la conciencia del vendedor lo llevara a corregir el malentendido. Hasta hoy, esa manera de actuar es aclamada en los c√≠rculos empresariales chilenos como un ejemplo de la habilidad para los negocios de don Andr√≥nico, el padre del hombre que prest√≥ 6.500 millones de pesos chilenos al hijo de una candidata presidencial, seguramente con el ojo puesto en el inminente regreso de la madre a la casa de gobierno.

La b√ļsqueda discreta de influencia pol√≠tica tiene una tradici√≥n en la familia Luksic: Andr√≥nico padre negoci√≥ con Salvador Allende la expropiaci√≥n ventajosa de algunas de sus empresas y pudo conservar otras; adem√°s, le hizo el favor al presidente de dar refugio en una de sus residencias al general Carlos Prats, a quien m√°s tarde asesin√≥ la dictadura de Pinochet. El empresariado que particip√≥ en la preparaci√≥n del golpe de 1973 tuvo al patriarca de los Luksic por traidor, y Augusto Pinochet lo castig√≥ con la prohibici√≥n de que obtuviera alguna parte del bot√≠n de las privatizaciones de las empresas estatales. Don Andr√≥nico cape√≥ el temporal en Inglaterra, donde hasta hoy la familia posee una mansi√≥n, pero aprovech√≥ la crisis econ√≥mica que en los primeros a√Īos de la d√©cada de 1980 fue el pr√≥logo a la consolidaci√≥n del neoliberalismo en Chile, para comprar a precio de liquidaci√≥n buena parte de las empresas de sus antiguos enemigos.

Por alguna extra√Īa coincidencia, Luksic Abaroa empez√≥ a hacer grandes inversiones en Croacia, la patria de sus ancestros, apenas dos a√Īos despu√©s del descubrimiento, en 1991, de un gran contrabando de armamento del Ej√©rcito chileno a ese pa√≠s, que tras la disoluci√≥n de Yugoslavia hab√≠a ca√≠do en una de las guerras civiles m√°s sangrientas del siglo XX. Los culpables aparentes de ese env√≠o clandestino fueron condenados reci√©n en 2012, pero todav√≠a hay muchos aspectos poco claros del caso, como qui√©n dio la orden de asesinar, en plena democracia, al oficial que hab√≠a autorizado el env√≠o de las armas desde los dep√≥sitos del Ej√©rcito, o qui√©n puso el dinero para que un intermediario europeo pagara por ellas. Sea como fuere, el gobierno croata demostr√≥ sus profundas simpat√≠as por Chile a trav√©s de los Luksic, d√°ndoles todas las facilidades para adquirir un conjunto de complejos tur√≠sticos que actualmente valen m√°s de 800 millones de d√≥lares. Andr√≥nico padre fue homenajeado en 1993 por el presidente Franjo Tudjman.

En el diario El Mercurio, abanderado de los empresarios, conservador y clerical, el fallecimiento de Andr√≥nico Luksic Abaroa, en 2005, ocup√≥ m√°s p√°ginas que la muerte de Juan Pablo II o la abdicaci√≥n del papa Ratzinger. Las apolog√≠as y ditirambos no conocieron fronteras pol√≠ticas, tal vez por las generosas contribuciones que el difunto, a trav√©s de sus empresas, hac√≠a a las campa√Īas electorales de todos los sectores. Esta pr√°ctica permiti√≥ la construcci√≥n de una amplia y √ļtil red de contactos pol√≠ticos, que se hizo m√°s estrecha con la Concertaci√≥n centroizquierdista a partir de la candidatura presidencial de Ricardo Lagos, en 1999. Lagos, que fue aclamado como ‚Äúel primer presidente socialista de Chile despu√©s de Salvador Allende‚ÄĚ, termin√≥ su mandato adorado por los empresarios, quienes lo despidieron con la frase ‚ÄúWe love Lagos!‚ÄĚ. En una de sus primeras invitaciones de campa√Īa, fue llevado por los Luksic a una de las minas m√°s grandes de su propiedad, poco antes de las elecciones. Al poco tiempo de asumir la presidencia de la rep√ļblica, Lagos design√≥ al gerente de comunicaciones de la mina y organizador de la visita como subsecretario del Ministerio de Planificaci√≥n; el gerente general, vinculado al Partido Socialista y jefe de dos divisiones de la empresa minera estatal Codelco bajo los gobiernos de Patricio Aylwin y de Eduardo Frei, es hoy presidente ejecutivo de Codelco. El ministro de Energ√≠a actual y recaudador principal de la campa√Īa de Ricardo Lagos tuvo una amistad √≠ntima con Andr√≥nico Luksic padre, un v√≠nculo que se traslad√≥ a los hijos, y la lista de los ‚Äúenlaces‚ÄĚ entre los Luksic y el mundo pol√≠tico podr√≠a ocupar m√°s espacio que este art√≠culo.

Como la derecha s√≥lo ha tenido un gobierno desde el fin de la dictadura, son menos los ex funcionarios que recibieron o reciben el sueldo del bolsillo de Andr√≥nico Luksic Craig, aunque en la gerencia legal de Qui√Īenco, el grupo que incluye a sus principales empresas, se destaca Rodrigo Hinzpeter, fundador y prohombre de Renovaci√≥n Nacional, ministro del Interior y de Defensa del presidente Sebasti√°n Pi√Īera. Y para cerrar el c√≠rculo en el Banco de Chile, uno de los integrantes del directorio es el ex diputado socialista y tambi√©n ministro de Lagos Jaime Est√©vez. En el a√Īo 2000, cuando era presidente del Banco del Estado de Chile, Est√©vez aprob√≥ un pr√©stamo de 120 millones de d√≥lares, a la tasa m√°s baja del mercado, para que los Luksic compraran la instituci√≥n bancaria cuyo cuerpo directivo integran actualmente.

Hace unos d√≠as el gerente general del grupo Qui√Īenco, tambi√©n director del Banco de Chile y hermano de un ministro de Vivienda del gobierno anterior, se refiri√≥ en su columna habitual del diario La Tercera a la financiaci√≥n de la pol√≠tica por parte del sector privado, sosteniendo que no deber√≠a haber l√≠mites para los aportes econ√≥micos. En cuanto a la posibilidad de corrupci√≥n, el ejecutivo de Luksic opin√≥: ‚ÄúEl verdadero remedio consiste en que como ciudadanos nos aseguremos de que nuestras autoridades no tengan demasiado poder‚ÄĚ. Para eso, su jefe mantiene firmemente en la mano todos los hilos del retablo pol√≠tico chileno.

HORACIO BRUM
Periodista. Corresponsal de Brecha en Santiago de Chile.

Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web oficial de revista Brecha.

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