Vida
Mujeres e Iglesia Católica: Una tormentosa relación a lo largo de la historia
Publicado por: Carlos Vega
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Hist√≥ricamente se ha visto relegado el rol de la mujer en la Iglesia Cat√≥lica por lo menos para ocupar altos cargos en la conducci√≥n de √©sta. De hecho, el mismo Papa Francisco, al ser consultado por la prohibici√≥n a las mujeres de ejercer el sacerdocio es categ√≥rico en se√Īalar que es definitiva.

Si bien la autoridad eclesi√°stica considera que se debe ampliar la participaci√≥n de la mujer dentro de la Iglesia, m√°s all√° de la realizaci√≥n de colectas de caridad, el pont√≠fice enfatiz√≥ que “sobre la ordenaci√≥n de mujeres, la Iglesia ha hablado y dice que no. Esa puerta est√° cerrada”, seg√ļn consigna Diario Universal de M√©xico.

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Otros representantes de la Iglesia han ido m√°s all√°, como es el caso del arzobispo de Tarragona (Espa√Īa), Jaume Pujol, quien recalca que ‚Äúuna mujer no puede oficiar‚ÄĚ porque cada uno tiene su papel.

Y agreg√≥ que ‚Äúyo tampoco puedo hacer algunas funciones que hacen las mujeres. No puedo traer los hijos al mundo‚ÄĚ.

Es as√≠ que impacta la determinaci√≥n de la C√°mara de los Lores y de los Comunes en el Reino Unido de permitir a las mujeres ejercer el cargo de obispa. Por ello es que sorprende el nombramiento de la sacerdotisa Libby Lane como la primera mujer obispo de la Iglesia (anglicana) de Inglaterra a comienzos de este a√Īo y que por m√°s de 22 a√Īos fue impedida por la f√©rrea oposici√≥n de evang√©licos y cat√≥licos.

Designan a Libby Lane | Oli Scarff | Agencia AFP

Designan a Libby Lane | Oli Scarff | Agencia AFP

Sin embargo, lo que hoy es visto como un hito de la igualdad entre hombres y mujeres para la religi√≥n protestante, habr√≠a ocurrido hace m√°s de 1.000 a√Īos y bajo la m√°s completa reserva durante la Edad Media, cuando una persona de sexo femenino supuestamente ocup√≥ el cargo m√°s importante de la Iglesia Cat√≥lica.

√Čsa la historia de la “Papisa”, la mujer papa, quien habr√≠a ocupado dicho mandato entre el per√≠odo del Papa Le√≥n IV y Benedicto III. Dicha hip√≥tesis se da luego que el primero de los pont√≠fices falleciera en 855 y reci√©n dos a√Īos y medio despu√©s asumiera el segundo.

Todo ello ocurre en la convulsionada Edad Media y en medio del desarme del Imperio de Carlo Magno.

Seg√ļn se constata en un art√≠culo acad√©mico de la Revista de Filolog√≠a EPOS, en ese per√≠odo se habr√≠a desarrollado el pontificado de esa mujer conocida como Juana, bajo el nombre de Papa Juan VIII o Juan Ingl√©s. Todo comienza cuando la muchacha para salir en b√ļsqueda de su enamorado Fulda, se disfraza de hombre y emprende viaje hacia Medio Oriente.

Luego por las vicisitudes de la vida, la joven se traslada hasta Roma, donde contin√ļa visti√©ndose de hombre y se presenta bajo el nombre de Juan Ingl√©s y adquiere una buena posici√≥n en la Iglesia. De esa forma, se gan√≥ la confianza de Le√≥n IV, quien le nombra su asesor papal.

Es así que una vez que fallece León IV, sonaba con fuerza su nombre para sucederle en el cargo, por lo que nadie pone en duda su nombramiento. Es así que asume como Juan VIII, dado que Juana había relegado gran parte de su vida amorosa y femineidad, se involucra sentimentalmente con Baldello, un joven fraile que colabora a la autoridad de la Iglesia.

Dicha relación se vuelve tan intensa, hasta el punto que la Papisa queda embarazada y da a luz en medio de una procesión por las calles de Roma, donde la madre y el recién nacido mueren a manos de una multitud enardecida.

¬ŅVerdad o mito?

La Papisa aparece por primera vez en una nota en el “Liber Pontificalis” en el Siglo XII. Posteriormente se difundi√≥ la historia del dominico Mart√≠n Polonus, quien asegur√≥ en su relato que tras la muerte de la Papisa Juana y su hijo, las procesiones entre el Vaticano y Letr√°n ya nunca volver√≠an a pasar por el mismo lugar de la ciudad.

Más tarde en el Siglo XVIII, Giambatista Casti le aporta una serie de elementos eróticos que le dan un mayor realismo a esta historia, llamando la atención principalmente de las mujeres.

Hasta el d√≠a de hoy no se logra resolver si esta historia es verdad o mito. Lo que s√≠ se puede constatar como un hecho es que en la actualidad se mantiene vigente, debido a que en 1972, la historia fue llevada al cine con el t√≠tulo “Papa Juan” protagonizada por Liv Ullmann y bajo la direcci√≥n de Michael Anderson.

Despu√©s en 1996 la escritora estadounidense Donna Cross public√≥ una novela titulada “Papisa”. Luego en 2009, la historia es llevada a la pantalla grande de la mano del cineasta alem√°n S√∂nke Wortmann bajo el nombre de “Die P√§pstin” y con la actuaci√≥n de Johanna Wokalek.

La santa quemada viva

Otro caso de una mujer influyente en la historia de la Iglesia es el de Juana de Arco, una joven campesina que pese a ser analfabeta, con tan s√≥lo 17 a√Īos y movida por su fe religiosa, se transform√≥ en la hero√≠na de Francia en medio de la guerra contra Inglaterra.

De acuerdo a un art√≠culo del medio de comunicaci√≥n cat√≥lico EWTN se se√Īala que su madre le inculc√≥ confianza en el Padre Celestial y una tierna devoci√≥n hacia la Virgen Mar√≠a. Cada s√°bado, la ni√Īa Juana recog√≠a flores del campo para llevar al altar de Nuestra Se√Īora. Cada mes se confesaba y comulgaba, y su gran deseo era llegar a la santidad y no cometer nunca ning√ļn pecado. Era tan buena y bondadosa que todos en el pueblo la quer√≠an.

A los 14 a√Īos, Juana comenz√≥ a o√≠r voces que supuestamente correspond√≠an al Arc√°ngel San Miguel, y a las Santas Catalina y Margarita, quienes le dec√≠an: “T√ļ debes salvar a la naci√≥n y al rey”.

Sin embargo, por miedo decidió mantener oculto ese secreto. Pero las voces habrían continuado insistiendo que debía cumplir con ese designio, fue así que le comentó a sus familiares y vecinos el mensaje que había recibido, pero no le creyeron.

Ante su insistencia, un tío la llevó hasta donde el comandante del Ejército, quien no creyó en la historia. Al cabo de unos meses volvió a hacer presión y en esa oportunidad el alto oficial asintió y le permitió llegar hasta donde el rey.

El rey Carlos VII tampoco creía en su historia, por lo que se disfrazó de aldeano para despistar a Juana. Pese a ello, la muchacha logró reconocerlo y le advirtió de situaciones que él no sabía.

El monarca y su Ej√©rcito ya daban por p√©rdida la batalla contra los ingleses y en ese instante, Juana le pidi√≥ al monarca que le dejara a cargo de las tropas francesas. Bas√°ndose en sus creencias religiosas, mand√≥ a hacer una bandera blanca con el nombre de Jes√ļs y Mar√≠a, fue as√≠ que recuperaron Orleans y varias ciudades m√°s.

Tras demostrar su capacidad se le conoció como Juana de Arco, una heroína nacional, que se ganó la envidia de los empleados del rey, por lo que trataron de quitarle la posición adquirida.

Uno de los objetivos que quedaba pendiente para la joven y sus soldados, era recuperar Par√≠s que se manten√≠a en manos del enemigo. En ese instante, el monarca le despoj√≥ de sus tropas y Juana qued√≥ malherida, siendo capturada por Borgo√Īa.

Más tarde, los ingleses pagaron por ella, encarcelándola y condenándole a cadena perpetua. Como una forma de deshacerse de ella, sus enemigos inventaron que cometía brujerías y que gracias a ello derrotó a los ingleses, por lo que decidieron quemarla viva en la hoguera.

Aquel 29 de mayo de 1431, la joven ten√≠a 19 a√Īos y quedaba manifiesto que por desavenencias pol√≠ticas se le quit√≥ la vida, pese a la religiosidad que profesaba y el manto de dudas que en un comienzo se levant√≥ sobre su persona, por el tan s√≥lo hecho de ser mujer y por proceder de un origen humilde.

Tan s√≥lo 23 a√Īos despu√©s de su muerte, una comisi√≥n de juristas nombrada por el Papa Calixto III declar√≥ que se hab√≠a cometido una injusticia. Mientras que el rey de Francia la declar√≥ inocente y el Papa Benedicto XV la proclam√≥ santa.

Juana de Arco | Canadian Broadcasting Corporation

Juana de Arco | Canadian Broadcasting Corporation

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