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Cuatro misterios bíblicos dilucidados por la ciencia
Publicado por: Alberto Gonzalez
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Hablar de religi√≥n indudablemente implica hablar de fe, de creencias, de conceptos y situaciones que en la pr√°ctica podr√≠an no tener alg√ļn asidero cient√≠fico. De ah√≠ la cantidad de esc√©pticos y cr√≠ticos del cristianismo. Pero ¬Ņqu√© sucede cuando es la propia ciencia la encargada de ratificar que hechos atribuidos a “milagros” no s√≥lo pudieron ser factibles, sino que efectivamente ocurrieron?

A lo largo del libro sagrado del cristianismo, la Biblia, se relata una serie de historias que miradas desde un punto de vista humano parecen producto de extra√Īas fantas√≠as y realismo m√°gico.

Sin embargo, precisamente ese escepticismo ha llevado a hombres de ciencia a tratar de dilucidar cómo es posible que un mar se dividiera en dos, que una lluvia torrencial eliminara todo rastro de vida, o que dos ciudades enteras desaparecieran quemadas por fuego desde el cielo.

Las investigaciones de expertos no sólo han encontrado evidencias de hechos sobrenaturales, sino que además han venido a reafirmar la fe de quienes profesan el cristianismo.

El Diluvio Universal

De acuerdo al relato bíblico de Génesis capítulo 7, Dios le ordenó a Noé que entrara junto a su familia a un arca que previamente debió construir, y de esta forma escapar del castigo divino que se cernió sobre la tierra por 40 días.

“As√≠ fue destruido todo ser que viv√≠a sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron ra√≠dos de la tierra, y qued√≥ solamente No√©, y los que con √©l estaban en el arca”, se√Īala el pasaje b√≠blico.

Este relato llev√≥ al brit√°nico Chris Turney a iniciar una investigaci√≥n que lo llev√≥ hasta Laurentide en el Atl√°ntico Norte, en donde -seg√ļn su estudio publicado en la prestigiosa revista cient√≠fica Quaternary Science Reviews- se registr√≥ el desprendimiento de un inmenso trozo de hielo, provocando un aumento en el nivel del mar de 1,4 metros.

Este hecho supuestamente ocurrido entre los a√Īos 8.740 y 8.160 antes de Cristo, explicar√≠a la presencia de moluscos prehist√≥ricos en el fondo del Mar Negro, que pas√≥ de contener agua dulce a ser salado.

“Aquellos sucesos podr√≠an haberse transmitido de generaci√≥n en generaci√≥n como el recuerdo de un gran diluvio. Debieron sentir como que el mundo entero estaba inundado y aquello pudo ser el origen de la historia del Arca de No√©”, sostuvo el investigador al diario espa√Īol El Mundo.

Las conclusiones de esta investigaci√≥n, coinciden adem√°s con lo planteado por los ge√≥logos William Ryan y Walter Pitman, de la Universidad de Columbia, quienes atribuyen el diluvioa una inundaci√≥n catastr√≥fica del Mar Negro, seg√ļn detalla el profesor Paolo Magnone de la Universidad Cat√≥lica de Milan.

Pero el relato de un diluvio universal se remonta a miles de a√Īos atr√°s en la epopeya babil√≥nica de Gilgamesh, que data del 2600 a.C., en donde se relata que “la vasta tierra se hizo a√Īicos como una perola. Durante un d√≠a la tormenta del sur sopl√≥, acumulando velocidad a medida que bufaba sumergiendo los montes, atrapando a la gente como una batalla”.

Allessandro Masnago | The Walters Art Gallery, Baltimore (cc)

Allessandro Masnago | The Walters Art Gallery, Baltimore (cc)

El Mar Rojo se abre

El ej√©rcito egipcio acechaba a la multitud de israelitas que hab√≠an escapado de a√Īos de esclavitud, guiados por un carism√°tico l√≠der llamado Mois√©s. Pero frente a ellos el Mar Rojo cerr√°ndoles el paso.

Ante el complejo panorama, el relato b√≠blico se√Īala que Dios le habla a Mosi√©s y le pide extender su vara y ordenar al pueblo marchar. En ese instante, seg√ļn √Čxodo, “extendi√≥ Mois√©s su mano sobre el mar, e hizo Jehov√° que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvi√≥ el mar en seco, y las aguas quedaron divididas”.

El milagro, si bien sirvió para salvar a los israelitas, también llamó la atención de los cientìficos del Centro Nacional para Investigación Atmosférica de Estados Unidos, quienes en 2010 llegaron a la conclusión que efectivamente el mar pudo haber sido abierto.

“Los investigadores creen que un viento fuerte del este de unos 101 kms/h pudo soplar durante la noche, haciendo retroceder las aguas en una curva en la que se cree que un antiguo r√≠o se fundi√≥ con una laguna costera‚ÄĚ, indica la cadena brit√°nica BBC.

Se trató de una franja de unos 3 kilómetros de largo por unos 4,5 metros de ancho, que se formó por unas 4 horas, tiempo suficiente para dejar pasar al pueblo hebreo. Pero cuando dejó de soplar este viento, el agua volvió a su altura normal, sepultando a los soldados egipcios que corrieron en su persecución.

El infierno de Sodoma y Gomorra

En el cap√≠tulo 19 de G√©nesis se relata la destrucci√≥n de dos ciudades ubicadas en las cercan√≠as de lo que ahora es el Mar Muerto. Se trata de Sodoma y Gomorra, las que seg√ļn el relato sagrado eran habitadas por hombres “malos y pecadores contra Jehov√° en gran manera”.

Y debido a su mal comportamiento, Dios determinó su destrucción mediante fuego y azufre, no sin antes sacar a Lot de en medio de ellos.

La historia fue abordada por un documental titulado “Destrucci√≥n de Sodoma”, del programa “Misterios Discovery”, donde se revela c√≥mo la traducci√≥n de un sencillo disco de arcilla Sumeria con una data superior a los 2.700 a√Īos de antig√ľedad, relata la ca√¨da de un asteroide precisamente en la zona donde estaban emplazadas Sodoma y Gomorra.

Este descubrimiento vino a ratificar una teoría dada a conocer por un arqueólogo aficionado llamado Ron Wyatt, quien dijo haber encontrado rastros de ambas ciudades en el margen occidental del mar Muerto.

Seg√ļn afirm√≥ Wyatt, hab√≠an ruinas de edificios y estructuras, como tambi√©n de utensilios dom√©sticos sepultados por la ceniza. Incluso, asever√≥ que hab√≠a pisos de viviendas, calzadas, y grandes estructuras como ziggurats. Estas ruinas habr√≠an estado rodeadas por una muralla de protecci√≥n, con una data de inicios de la Edad del Bronce, es decir, unos 3.300 a√Īos antes de Cristo.

En su estudio, el arque√≥logo aficionado determin√≥ que estas dos metr√≥polis fueron arrasadas hace 3.900 a√Īos por un mega incendio. Y el origen de dicha cat√°strofe ser√≠a alg√ļn cataclismo de la magnitud de un terremoto, aludes hacia el espejo de agua, como tambi√©n una liberaci√≥n explosiva de materia incandescente desde el suelo.

No obstante, esta versi√≥n qued√≥ seriamente cuestionada cuando el arque√≥logo Joe Zias de la Autoridad de Antig√ľedades de Israel refut√≥ su “investigaci√≥n”, la que no fue publicada en alguna revista cient√≠fica.

La destrucción de Sodoma y Gomorra | John Martin (cc)

La destrucción de Sodoma y Gomorra | John Martin (cc)

El terremoto de la Cruz

Un sinn√ļmero de cient√≠ficos y te√≥logos han intentado determinar con exactitud la fecha exacta de la crucifixi√≥n y muerte de Jes√ļs, sin que hasta ahora se haya alcanzado un acuerdo, resign√°ndose el mundo entero a conmemorar las fechas impuestas por la Iglesia Cat√≥lica.

No obstante, en la b√ļsqueda de evidencias, los estudiosos han reparado en un hecho que podr√≠a dar luces respecto a cu√°ndo muri√≥ Jes√ļs. Y es que seg√ļn el cap√≠tulo 27 del Evangelio de San Mateo, al momento de expirar el Mes√≠as, un gran terremoto se registr√≥ en Palestina.

Ante este dato, cient√≠ficos se dedicaron a indagar en el sedimento del Mar Muerto en b√ļsqueda de antecedentes que les permita corroborar la historia del sismo que habr√≠a ocurrido hace unos 2.000 a√Īos.

Tras diversas tomas de muestras, los ge√≥logos descubrieron que efectivamente hubo unos dos movimientos tel√ļricos de importancia: el 31 a.C. y otro producido en alg√ļn momento entre el 26 y el 36 d.C, seg√ļn publica Discovery.

Fueron científicos del Centro de Investigación alemán de Geociencias,nMarkus Schwab y Achim Brauer además de Jeffeson Williams del Supersonic Geophysical, quienes estudiaron la playa de Ein Gedi en la orilla oeste del Mar Muerto, casi a unos 21 kilómetros de Jerusalén, donde los sedimentos confirmarían la ocurrencia de los dos sismos.

Seg√ļn el art√≠culo que posteriormente fue publicado en la prestigiosa International Geology Review, la √ļnica fuente del segundo terremoto -ocurrido entre el 26 y el 36 a.C. es la Escritura Sagrada.

Sin embargo, la investigación apunta a que todas las pruebas geológicas confirman un sismo de magnitud importante, y pese a que no concluye dando una fecha específica, coincide con otro dato histórico, que es el periodo en que Poncio Pilato fue procurador de Judea.

Archivo | Hans Scott | Agencia UNO

Archivo | Hans Scott | Agencia UNO

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