Cultura
La √Čtica est√° de ¬ęModa¬Ľ
Publicado por: Ezio Mosciatti
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Desde hace algunos pocos meses y con m√°s intensidad en las √ļltimas semanas, los acontecimientos en nuestro pa√≠s han vuelto a poner de moda la √©tica. Es una moda, por tanto c√≠clica, pues al finalizar el siglo XX e iniciar el siglo XXI se hablaba de crisis de valores y la necesidad ‚Äďpara un mundo globalizado‚Äď de una √©tica universal, incluso algunos la llamaron la √©tica de los m√≠nimos.

Texto de Mario Torres Jofré*

Nuevamente vemos como en el discurso p√ļblico se enarbola la bandera de la √©tica. El caso PENTA (Pol√≠ticos y Empresarios Nunca Tan Amados), que viene a poner de manifiesto una conducta moral ‚Äďque relaciona al poder pol√≠tico y al poder econ√≥mico‚Äď, ¬ęuniversalmente aceptada¬Ľ por todos los sectores, obliga a la agenda p√ļblica a incorporar en el lenguaje una palabra muy poco usada: corrupci√≥n. Esta corrupci√≥n, cualmovimiento ¬ęs√≠smico¬Ľ de alta magnitud, permite que la sociedad vuelva a preguntarse sobre las responsabilidades en estas conductas y busque c√≥mo hacer frente a ella, con el prop√≥sito de evitar el da√Īo que origina en todas las esferas de la vida social y, as√≠, pueda existir un ¬ęnunca m√°s¬Ľ.¬ęLa afirmaci√≥n de que, en un sistema democr√°tico, ciertas dosis de corrupci√≥n son necesarias para sostener el esquema de partidos pol√≠ticos ‚Äďque lleva a la aceptaci√≥n de pr√°cticas irregulares de financiaci√≥n‚Äď es inaceptable, porque la credibilidad de una formaci√≥n pol√≠tica debe radicar no s√≥lo en la coherencia y el car√°cter democr√°tico de sus ideas, sino tambi√©n en la transparencia de sus recursos, reflejo de la honradez de sus dirigentes.¬Ľ (Garz√≥n, 2010).

Una gran parte de la poblaci√≥n ha olvidado pr√°cticas de la misma √≠ndole y la fuerza del ¬ęmovimiento tel√ļrico moral¬Ľ actual, ha contribuido a ello. Han transcurrido algo m√°s de seis a√Īos desde que la Fiscal√≠a Nacional Econ√≥mica (FNE)demandara por colusi√≥n de precios a las m√°s grandes cadenas de farmacias del pa√≠s. A todos sorprendi√≥ que en el a√Īo 2013, a los altos ejecutivos de esas empresas se les ofreciera un acuerdo compensatorio que implicaba asistir a clases de √©tica y,el pago de una multa en donaciones a instituciones de salud y organizaciones no gubernamentales por un monto de $ 255 millones. El acuerdo no prosper√≥. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire ‚Äďentre otras‚Äď, es: ¬Ņpor qu√© era necesario que esos altos ejecutivos asistieran a un curso de √©tica?

Posteriormente vimos, ya sin estupor, el a√Īo reci√©n pasado (2014), como tambi√©n el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), llega a la conclusi√≥n que hubo colusi√≥n entre los grandes productores de pollos. A fines del mes de enero de 2015, la FNE acusa a seis empresas navieras de colusi√≥n. Esta √ļltima acusaci√≥n ante el TDLC no ha tenido mucha difusi√≥n, pues el llamado caso PENTA ha acaparado casi la totalidad de las portadas de los medios de comunicaci√≥n y ahora se une con la ¬ęarista¬Ľ de la empresa de minerales no met√°licos SOQUIMICH, tambi√©n conocida por la siglaSQM, que podr√≠a significar:¬ęSociedad¬Ľ Quebrada Moralmente, me refiero a la sociedad en cuanto ¬ęagrupaci√≥n natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperaci√≥n, todos o alguno de los fines de la vida¬Ľ (segunda acepci√≥n del Diccionario de la Lengua Espa√Īola de la Real Academia Espa√Īola), no a la sociedad jur√≠dica.

Como si lo anterior no fuese suficiente, este comienzo de a√Īo sorprende a nuestra sociedad con uno de los tantos procesos de especulaci√≥n inmobiliaria, que se vienen gestando en el pa√≠s por varias d√©cadas. Nadie podr√≠a rasgar vestiduras e indicar que la especulaci√≥n inmobiliaria no es una actividad com√ļn en Chile. La diferencia ‚Äďhoy d√≠a‚Äď con los procesos anteriores, es que detr√°s de esta acci√≥n se encuentrauna empresa, que en parte es propiedad de la nuera de la Presidenta de la Rep√ļblica y, por tanto, los v√≠nculos con el hijo de la mandatar√≠a son evidentes. Lo anterior, no es √≥bice para que se revisenotras acciones de este tipo, por ejemplo, aquellas que se llevaron a efecto previo a la aprobaci√≥n de la modificaci√≥n al Plan Regulador Metropolitano de Santiago, en el a√Īo 1997 y que incorpor√≥ a √©ste instrumento la Provincia de Chacabuco de esta Regi√≥n, las que seguramente ya se encuentran prescritas.

A estas alturas, quiz√°s deber√≠amos considera ese antiguo cuento, que pretende ser un chiste, y que dice: Aparte de la muerte del loro, no hay ninguna novedad‚Ķ La Iglesia Cat√≥lica tambi√©n se ve sacudida por el ¬ęsismo moral¬Ľ. Sin necesidad de referir el caso Karadima, uno de sus Obispos, es llamado por el Vaticano a dejar elObispado Castrense y es nombrado titular de la Di√≥cesis de Osorno, provocando en la historia de la Iglesia Cat√≥lica de Chile una situaci√≥n sin parang√≥n: los fieles laicos cristianos y una parte del clero, se oponen a tal designaci√≥n, haciendo p√ļblicas sus opiniones. Con todo, dijeron por ah√≠: No se oye Padre!!!, desconociendo uno de los seislugares teol√≥gicos que existen.

En estado de las cosas, en las √ļltimas jornadas, parte de la elite del pa√≠s, donde se encuentran empresarios, pol√≠ticos, jueces, religiosos, acad√©micos, abogados, etc. y, la gente com√ļn, en su discurso cotidiano se√Īalan la necesidad de restablecer y/o elaborar c√≥digos de √©tica para: empresarios, pol√≠ticos, jueces, religiosos, acad√©micos, abogados, etc., es decir, un conjunto no menos importante de c√≥digos que permitan regular las conductas humanas en las diversas actividades que se desarrollan. Pareciera que la ¬ęvarita m√°gica¬Ľ para evitar las ¬ęincorrectas¬Ľ conductas humanas estuviese en el C√≥digo de √Čtica respectivo.

Sin embargo, ¬Ņqu√© entendemos por √©tica?El problema de la colusi√≥n de los ejecutivos de farmacias, o de los productores de pollos, o de las navieras; o de la colusi√≥n entre el poder econ√≥mico y el poder pol√≠tico; o de la colusi√≥n entre los due√Īos de la tierra y los t√©cnicos de las reparticiones p√ļblicas; o de la colusi√≥n entre grupos de poder al interior de la Iglesia;y,la colusi√≥n entre muchos otros grupos intermedios que existen en la sociedad, no se resuelve con la elaboraci√≥n de C√≥digos de √Čtica. No se resuelve con c√≥digos porque el problema no es de √©tica sino de la moral personal de cada uno de los involucrados.

La palabra moral (del lat√≠n mos: costumbre) refiere a la vida moral, a la vida del sujeto, o mejor dicho al comportamiento o conducta de la persona. Por su parte, la √©tica (del griego √™thos: car√°cter), expresa una reflexi√≥n sobre la vida moral, es decir, se trata de un discurso sobre el comportamiento o conducta moral de las personas en sociedad. La moral es subjetiva, pues se trata de las costumbres del sujeto; la √©tica es objetiva, pues se trata del car√°cter de la actuaci√≥n social. Quiz√°s podr√≠amos agregar, que en la √©poca actual se ha intentado por todos los medios asentar que la persona, en lugar de cerebro est√° dotado de un disco duro similar al de un ordenador, y por tanto, ese ser racional, √ļnico e irrepetibletiene la libertad decompartimentalizar sus conductas y decisiones, de tal modo, que cuando le corresponde actuar como padre o madre de familia, abre uno de esos compartimentos, manteniendo cerrado el resto; al actuar como profesional, abre otro y cierra los dem√°s; y as√≠, se dar√≠a en cualquiera de los roles en los cuales act√ļa. Esta forma de mirar la conducta humana ha llevado a la persona a la alienaci√≥n y, por tanto, no existeel otro (es decir, t√ļ) o,los otros, exacerbando el individualismo, el ego√≠smo, el hedonismo, el exitismo, etc. Esta forma de pensar la vida lleva a la persona a dividirse internamente, no actuando como se piensa, sino pensando como se act√ļa. Se vive una cultura de la simulaci√≥n; se simula aquello que no se posee y se disimula aquello que se posee, queriendo siempre parecer otro.

Así, la ética está de moda, porque los principios o valores que permiten la vida moral han perdido jerarquía. Las instituciones moralizadoras, como la familia, la escuela, la Iglesia (cualquiera sea su credo), el Estado, entre otras, han perdido su vigencia y su vigor.

En orden a lo anterior, quisiera detenerme en una de las instituciones moralizadoras, la Iglesia Cat√≥lica. En Chile, a diferencia de una gran cantidad de pa√≠ses de Am√©rica Latina y tambi√©n de los otros continentes, la Iglesia Cat√≥lica hasta no hace muchas d√©cadas atr√°s ten√≠a un prestigio y respeto a prueba de moros y cristianos, era sin lugar a dudas uno de los principales agentes moralizadores;sin embargo, en las √ļltimas d√©cadas esta caracter√≠stica se ha ido diluyendo poco a poco. Si bien la jerarqu√≠a de la Iglesia ‚Äďmayoritariamente‚Äď siempre ha estado al lado del poder econ√≥mico y del poder pol√≠tico, no dejaba de llamar la atenci√≥n su cercan√≠a con la mayor√≠a de los fieles laicos y, en especial, de aquellos que m√°s necesitaban. El tiempo de los curas obreros dio paso al tiempo de los curas ejecutivos, distantes de quienes les hab√≠an sido confiados y, la teolog√≠a moral dej√≥ de lado la estrecha relaci√≥n entre la reflexi√≥n racional y los contenidos de la revelaci√≥n y de la fe.

Podr√≠amos indicar que despu√©s de las Sagradas Escrituras a la luz de la persona de Jesucristo, la Doctrina Social de la Iglesia es el compendio m√°s importante de la moral cristiana, √©sta tiene m√°s de cien a√Īos de existencia y la cito, pues en un pa√≠s donde la mayor√≠a dice profesar el catolicismo, no debiera ser para nadie desconocida. Este a√Īo se celebran los 60 a√Īos de la Primera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, llevada a efecto en la ciudad de R√≠o de Janeiro en el a√Īo 1955, cuatro a√Īos antes que el Papa Juan XXIII convocara al Concilio Vaticano II, con el fin de permitir dejar entrar el Esp√≠ritu Santo en el seno de la Iglesia. En el a√Īo 2012 se cumplieron 50 a√Īos del inicio del Concilio Vaticano II y este a√Īo ‚Äďen el mes de septiembre‚Äď se celebran los 50 a√Īos de su clausura. Uno de los imperativos m√°s importantes de la Buena Nueva de Jesucristo es la opci√≥n preferente por los pobres, √©ste ha iluminado parte importante de los documentos del Magisterio de la Iglesiaen Am√©rica Latina, sin embargo, en Chile tal imperativo √©tico se ha desdibujado en las √ļltimas d√©cadas. Lo anterior se puede comprobar viendo las √ļltimas actuaciones de la Iglesia Cat√≥lica en tal sentido. ¬ŅQu√© ha dicho la jerarqu√≠a eclesi√°stica respecto de los actos de colusi√≥n que se vienen denunciando en los √ļltimos a√Īos? ¬ŅAcaso este tipo de actos humanos ‚Äďde los m√°s poderosos‚Äď no atentan contra los que menos tienen, los pobres? Al parecer la jerarqu√≠a de la Iglesia s√≥lo tiene opini√≥n cuando los temas dicen relaci√≥n con la moral sexual y reproductiva, pues nada se ha escuchado respecto de la moral socioecon√≥mica imperante hoy en d√≠a en nuestro pa√≠s.

No puedo dejar pasar la actuaci√≥n del Cardenal Ezzati ‚Äďque en virtud de las atribuciones que posee‚Äď no haya renovado la misi√≥n can√≥nica del sacerdote jesuita Jorge Costadoat (no es el primer miembro del clero regular que sufre de este tipo de acci√≥n ni ser√° el √ļltimo, tambi√©n ha existido este tipo de actos contra miembros del clero secular). En este caso llama la atenci√≥n que se proh√≠ban las ¬ęense√Īanzas¬Ľ del sacerdote al interior de una Universidad (por muy Pontificia que √©sta lo sea) y de una Facultad de Teolog√≠a, cuya tarea no puede ser el ¬ęadoctrinamiento¬Ľ sin m√°s, sino la discusi√≥n ‚Äďcon la mayor altura de miras‚Äď sobre el acontecimiento de Jesucristo que vino al mundo para liberarnos.Adem√°s, se olvida que los votos de obediencia de los cl√©rigos dicen relaci√≥n s√≥lo con los dogmas de fe, las dem√°s son todas materias opinables. En Chile esta misma situaci√≥n la vivi√≥ otro sacerdote jesuita, que luego ser√≠a declarado santo, san Alberto Hurtado.

La actuaci√≥n del Obispo Barros Madrid y la del Cardenal EzzatiAndrello no pueden mirarse en una √≥ptica distinta a las conductas de empresarios, pol√≠ticos, funcionarios, etc., que he rese√Īado al inicio de estas l√≠neas, son tambi√©n un signo de los tiempos y de la perdida de vigencia y vigor de la Iglesia Cat√≥lica como instituci√≥n moral, pues parafraseando aAdam Smith cuando se√Īal√≥: ¬ęLos sujetos econ√≥micos que act√ļan en el mercado operan siempre en su propio inter√©s. El vulgarmente llamado estadista o pol√≠tico es un sujeto cuyas decisiones est√°n condicionadas por intereses personales¬Ľ, podr√≠amos decir: los sujetos que poseen el sacramento del orden que act√ļan en la Iglesia operan siempre en su propio inter√©s ‚Äďsalvo honorables y honrosas excepciones que he conocido y conozco‚Äď, el obispo o el cardenal (que en t√©rminos sacramentales es un obispo) es un sujeto cuyas decisiones est√°n condicionadas por intereses personales.

Por tanto, ¬Ņhasta cu√°ndo estar√° de moda la √©tica? La √©tica estar√° de moda hasta el pr√≥ximo megasismo que mueva a la elite del pa√≠s a pensar la necesidad de salvar a la Sociedad Quebrada Moralmente (SQM). Quiz√°s ser√° un nuevo Consejo Asesor contra la Corrupci√≥n, mientras‚Äďcual Oficina Nacional de Emergencia post terremoto de 2010‚Äď ser√° el chivo expiatorio de todas aquellas conductas que no sean factibles de prever, pues el problema no es de la √©tica sino de la moral y los valores presentes en la sociedad y, por ende, en cada uno de nosotros. Para finalizar no debi√©ramos olvidar aquel poema en el cual Antonio Machado escribe: ¬ę¬ŅT√ļ verdad? No, la verdad; y ven conmigo a buscarla.¬Ľ.

*Mario Torres Jofré
Arquitecto, Universidad de Chile (1982); Diploma en Estudios Avanzados en Urban√≠stica y Ordenaci√≥n del Territorio, Universidad Polit√©cnica de Madrid. Ha congeniado m√°s de 30 a√Īos de actividad acad√©mica y profesional, nacional e internacional. Autor de libros y art√≠culos en diversas revistas especializadas, ha impartido cursos y conferencias en centros y universidades de Europa y Am√©rica Latina, ha asesorado diversos gobiernos locales del pa√≠s. Ejerce libremente la profesi√≥n en Internacionales Atelier Dise√Īo Urbano, del cual es socio fundador. Miembro del Colegio de Arquitectos de Chile y de ICOMOS Chile.

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