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¬ŅCu√°l es la diferencia de los textos escolares del Mineduc y los que valen $30 mil en el comercio?
Publicado por: Francisca Rivas
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El Gobierno desembolsa cerca de 30 mil millones de pesos cada a√Īo en adquirir textos escolares, para repartir gratuitamente en los colegios que reciben recursos fiscales. A√ļn as√≠, hay algunos subvencionados que los rechazan y los padres deben comprar libros car√≠simos en el comercio, que a veces resultan ser de las mismas editoriales que reparte el Estado… ¬ŅVale la pena gastar en ellos?

Los apoderados de ni√Īos que estudian en recintos particulares en Chile, son los que tradicionalmente deben invertir m√°s dinero en textos escolares, gasto considerable que se suma a las altas matr√≠culas y colegiaturas. No obstante, igual hay subvencionados que a veces se niegan a recibir uno o varios textos del ministerio de Educaci√≥n (Mineduc), y “exigen” a los padres comprar otros en las tiendas.

Esto es permitido siempre y cuando el establecimiento justifique la decisi√≥n. De acuerdo al Decreto n¬ļ 53, los “que opten por rechazar los textos escolares que entrega el Ministerio de Educaci√≥n, deber√°n informar de esta decisi√≥n a los centros de padres y apoderados y de alumnos, respectivamente. El documento informativo deber√° contar con los motivos que fundamenten tal decisi√≥n, y ser√° suscrito por el director del establecimiento educacional”.

Sin embargo, es relevante destacar que no es obligaci√≥n que los padres compren los textos, ya que est√° prohibido que los colegios excluyan a un alumno de un ramo o actividad acad√©mica √ļnicamente porque no cuenta con el libro de apoyo.

Algunos de los libros m√°s requeridos, por nombrar ciertos casos, suelen ser los de las editoriales Santillana y SM. Por dar un ejemplo concreto, uno de los ejemplares de Lenguaje y Comunicaci√≥n que el Estado entrega a los ni√Īos de 1¬ļ b√°sico es Santillana. Esa empresa vende en el mercado uno del mismo ramo y curso, que vale $31.700 (precio informado en el sitio web de la compa√Ī√≠a) y adem√°s del libro trae un cuaderno de actividades y un sobre con cartones did√°cticos.

Ese tipo de materiales adicionales son una de las diferencias entre los textos del Mineduc y los que se comercializan, explica Loreto Jara, investigadora de Pol√≠tica Educativa de la fundaci√≥n Educaci√≥n 2020. A ello agrega que los disponibles en las tiendas a veces tienen m√°s p√°ginas, pueden cambiar los ejercicios o algunos textos, y el material (papel, cubierta) suele ser de mejor calidad, “porque en ese tipo de aspectos el ministerio abarata costos de producci√≥n”.

“En general, la calidad de los textos escolares que reparte el ministerio es bastante buena, porque pasan por procesos de construcci√≥n, de elaboraci√≥n y de revisi√≥n que son bastante rigurosos (…) Si se comparan con los textos que venden las editoriales por su propia parte, para el sector privado, la calidad es bastante similar. Los est√°ndares referidos a c√≥mo se trabajan los contenidos, las habilidades debiesen ser bastante similares, porque se rigen por el Marco Curricular Vigente que las empresas no pueden evadir”, recalc√≥ Jara.

En ese sentido, manifest√≥ que “es un error cuando las escuelas deciden no repartir los textos escolares del ministerio, porque consideran que son de mala calidad o porque hay alg√ļn prejuicio. El texto escolar s√≠ o s√≠ constituye un aporte al aprendizaje del estudiante y a la labor de ense√Īanza del profesor. Cuando deciden no repartirlos, es un desperdicio de recursos bastante negativo”.

ARCHIVO | Francisco Longa | Agencia UNO

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De hecho, fue por razones similares a √©stas que la Feria Chilena del Libro, cadena de librer√≠as presente en varias ciudades del pa√≠s, anunci√≥ este a√Īo que ya no vender√≠a m√°s textos escolares. Por medio de una publicaci√≥n en redes sociales que sorprendi√≥ a los usuarios, informaron los cinco puntos que explican su acci√≥n. El primero indica que ‚Äúson cada vez m√°s caros, sin una raz√≥n concreta‚ÄĚ, agregando que ‚Äúexiste un alto √≠ndice de pirater√≠a de textos escolares‚ÄĚ, por lo cual no ser√≠an rentables.

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Tambi√©n sostuvieron que ‚Äúcreemos en la entrega gratuita de los textos en todos los colegios de Chile‚ÄĚ, ‚Äúno estamos de acuerdo con las condiciones comerciales para la venta de estos textos‚ÄĚ, y ‚Äúsomos expertos en vender libros y nuestro aporte va m√°s all√° de los textos de colegio‚ÄĚ.

Eugenio Alca√≠no, encargado de comunicaciones de la Feria Chilena del Libro, a√Īadi√≥ que creen que no se justifica el alto precio de los mismos, ya que “al final nadie gana, ni los clientes ni la tienda. S√≥lo ganan las editoriales‚ÄĚ.

“Los textos en el comercio son un s√≠mbolo de estatus”

ARCHIVO | Víctor Pérez | Agencia UNO

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Ximena Az√ļa, doctora en Literatura y directora de la Escuela de Posgrado de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile, se refiri√≥ en una l√≠nea similar sobre las diferencias entre los libros fiscales y los comerciales.

Al respecto, sostuvo que “los textos que se licitan y que el Mineduc compra tienen los mismos contenidos, los mismos dise√Īos curriculares. El punto es que como son ediciones que tienen que ser licitadas con determinados precios, su manufactura impresa es mucho m√°s modesta que lo que se vende. Entonces, en el fondo lo que t√ļ pagas cuando compras esos textos en el comercio es m√°s un s√≠mbolo de extensi√≥n y de estatus, en vez de que est√©s apoyando mejor la formaci√≥n de tu hijo“.

“Los equipos que hacen los textos escolares son especialistas que hacen las propuestas para el Mineduc, y despu√©s tambi√©n hacen aqu√©llas para la venta particular. Aqu√≠ hay un abuso respecto a los precios escandalosos que existen en el mercado. Si te fijas, lo que var√≠a es la calidad del papel, la calidad de la impresi√≥n, pero efectivamente tienen las mismas propuestas curriculares, porque son lo mismo”, expres√≥ Az√ļa.

Entonces, ¬Ņcu√°les son los beneficios de comprar los textos en el mercado y rechazar los estatales? La respuesta de la experta fue tajante: “no hay ning√ļn beneficio”.

Rogelio Alegr√≠a, mag√≠ster en Historia y acad√©mico de la U. del Desarrollo sede Concepci√≥n, se sum√≥ a esta conclusi√≥n, afirmando “no se van a encontrar” beneficios sustanciales al preferir un texto u otro. Sin embargo, agreg√≥ que s√≠ se pueden hallar diferencias “en el tratamiento y desempe√Īo que los docentes pueden implementar con ellos, bas√°ndose en las capacitaciones que reciben” por parte de las editoriales, y “junto a ello la utilizaci√≥n de los productos asociados: CD, cuadernillos de ensayo Simce, etc.”

Por otra parte, Alegr√≠a tambi√©n acot√≥ que un punto importante es que hay casos en que los colegios tienen l√≠neas educativas particulares, que realmente justifican la adquisici√≥n de textos adicionales. Por ejemplo, esto se da “en los colegios biling√ľes, que cuentan con un proyecto espec√≠fico en la ense√Īanza-aprendizaje del idioma”.

En este caso, los textos del Mineduc no ser√≠an ‘malos’, sino que poco adecuados”, porque la propuesta del ministerio se alejar√≠a sustancialmente de lo que planea desarrollar el colegio, seg√ļn el especialista.

EL CASO PERUANO

A diferencia de la situaci√≥n chilena, en Per√ļ hace unos a√Īos crearon una legislaci√≥n para terminar con el problema de los textos escolares. Esto porque se presentaron una serie de casos de colegios privados que implementaban pr√°cticas abusivas, exigiendo a los padres comprar libros de determinadas editoriales, lo cual incluso abr√≠a la puerta para que se dieran eventuales acuerdos irregulares entre establecimientos y empresas.

La nueva ley comenz√≥ a regir en 2013, y seg√ļn relat√≥ al portal Terra Per√ļ el presidente de la Asociaci√≥n Peruana de Consumidores y Usuarios (Aspec), Cris√≥logo C√°ceres, consiste en que “los colegios ahora no pueden elegir por s√≠ solos los textos escolares que se usar√°n a lo largo del a√Īo. Se tiene que convocar a una asamblea de padres de familia, donde el profesor mostrar√° la terna de libros para cada curso. Luego, los padres elegir√°n los m√°s id√≥neos para sus hijos”.

La selecci√≥n de los libros que se usar√°n durante el a√Īo escolar se realiza durante el verano cada a√Īo, antes de que los recintos confeccionen las listas de √ļtiles.

Adem√°s, la normativa tambi√©n busca garantizar que las editoriales no abusen de los consumidores con la venta. ¬ŅC√≥mo? Se exige que los textos no sean “desechables”, sino que deben poder ser reutilizados durante a√Īos posteriores, para que as√≠ se permita a las familias comprarlos de segunda mano y abaratar costos.

Siendo 2015 el tercer a√Īo que se aplica el modelo, los resultados no han sido del todo positivos, ya que cifras del ministerio de Educaci√≥n de ese pa√≠s revelaron que el 58% de colegios particulares habr√≠a incumplido el proceso de selecci√≥n en este primer semestre, inform√≥ el diario peruano El Comercio.

Por ello, el congresista y miembro de la Comisi√≥n de Defensa del Consumidor, Jaime Delgado, llam√≥ a las autoridades gubernamentales a que efect√ļen una mayor supervisi√≥n y control, para que se garantice el cumplimiento.

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