Cultura
La batalla de la Primera Guerra Mundial que se libró en las costas del Bío Bío
Publicado por: Javier Cisterna
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Hace pocos d√≠as el mundo record√≥ una vez m√°s el inicio del conflicto que cambi√≥ el rumbo del siglo XX: la Primera Guerra Mundial, llamada en aquel entonces ‚Äďcuando los optimistas aventuraban que ser√≠a este enfrentamiento el que acabar√≠a con los roces en Europa- la Gran Guerra.

100 a√Īos ya han transcurrido desde que el disuelto Imperio Austro-H√ļngaro notific√≥ a Serbia del inicio de las hostilidades, motivado por la crisis diplom√°tica que ocasion√≥ el asesinato del heredero al trono imperial, el archiduque Francisco Fernando, a manos del independentista bosnio Gavrilo Princip, en lo que trascendi√≥ a los libros como el Atentado de Sarajevo.

Lo demás es historia conocida. De 1914 a 1918 las potencia europeas libraron una guerra sangrienta como ninguna hasta entonces, que alcanzó ribetes de globalidad con la apertura del frente en el Océano Pacífico, la participación de las colonias y el ingreso de los Estados Unidos en apoyo a los aliados (Reino Unido, Francia, Rusia, entre otros).

Hasta ah√≠, con algunas apariciones de por medio, como la de EEUU, se repiten los nombres. Las mismas potencias que hist√≥ricamente han disputado la primac√≠a econ√≥mica y militar se enfrentaban, aunque en un nuevo tipo de guerra, reeditando los conflictos de anta√Īo.

Chile, al igual que buena parte del tercer mundo (concepto no utilizado por esos a√Īos), observaba sumergido en la neutralidad, la cual no obstante tuvo que poner a prueba cuando fue requerido como escenario de una recordada contienda mar√≠tima que confront√≥ a dos gigantes de los mares en las aguas del modesto puerto de Coronel: el Imperio Alem√°n y el Imperio Brit√°nico.

La Batalla de Coronel

Las costas del Bío Bío fueron el espacio seleccionado para el choque del 1 de noviembre de 1914. Ambos imperios se cruzaron a sabiendas de que el conflicto era de alta probabilidad y que las fuerzas de cada uno eran suficientes como para destrozar, o mejor dicho hundir, al adversario.

Los alemanes mantenían en el Pacífico la Escuadra del Lejano Oriente, que con cautela circundaba las costas asiáticas y americanas luego de ingresar Japón como beligerante en el bando aliado. Reino Unido en tanto, concentrado en su tarea de bloquear cualquier movimiento germano, volcó su mirada hacia este punto del mundo luego de realizar con éxito faenas de cerco en el Mar del Norte y el Mediterráneo.

Cavilando una estrategia, el mando brit√°nico estim√≥ que si las naves del Imperio Alem√°n deseasen ingresar a aguas Atl√°nticas no lo har√≠an navegando por el Oc√©ano √ćndico, debido a lo tedioso del tramo, sino que cruzar√≠an por el Cabo de Hornos, en el sur de Chile. En base a dicha presunci√≥n, comenzaron las tareas de recopilaci√≥n de antecedentes para llevar a cabo un osado cometido: interceptar los buques germanos antes de que se acercaran al azaroso paso mar√≠timo.

1 de noviembre

Cradock y Von Spee | Revista Marina

Cradock y Von Spee | Revista Marina

Apresurado por la noticia de que la flota alemana estaba bien equipada y pod√≠a aproximarse a las Islas Falkland (Malvinas), el contraalmirante Christopher George ‚ÄėKit‚Äô Cradock emprendi√≥ la misi√≥n zarpando desde el fundamental puesto de ultramar. Al frente estar√≠a el vicealmirante Maximilian Graf Von Spee, quien dirig√≠a la escuadra imperial germana en el Lejano Oriente y se dispon√≠a a cambiar de oc√©ano rodeando el v√©rtice austral, para lo cual deb√≠a pasar antes por Valpara√≠so.

En su trayecto, y ya informado de que el Imperio Británico intentaría obstaculizarlo, Von Spee dirigió sus naves hacia la altura del Golfo de Arauco, donde se posicionaba la escuadra de Cradock. Era el atardecer del 1 de noviembre de 1914 y se daba inicio a la Batalla de Coronel.

Tras varias horas de movimiento y fuego cruzado, quedó al descubierto la superioridad de los buques alemanes, los que direccionados con la habilidad de Von Spee y encabezados por los buques insignias Scharnhorst y Gneisenau, acabaron con los anticuados acorazados ingleses.

‚ÄúLas unidades alemanas alentadas por su impresionante victoria, emprendieron rumbo hacia Valpara√≠so a reparar las aver√≠as y luego a la base naval inglesa de las Falkland, pero los brit√°nicos, que estaban estupefactos por la derrota, ya hab√≠an tomado las medidas necesarias para remediar los hechos del 1 de noviembre‚ÄĚ, narra una investigaci√≥n especial de la Revista Marina de la Armada, que cierra el cap√≠tulo de Coronel y abre el de las Malvinas, segunda parte del choque.

Porque precisamente all√≠, en las costas del controvertido archipi√©lago, una nueva batalla entre ambas potencias tendr√≠a lugar, y la venganza del Imperio Brit√°nico contra Von Spee terminar√≠a por marcar la campa√Īa mar√≠tima de la Primera Guerra Mundial en el Hemisferio Sur, escribiendo as√≠ de paso un nuevo episodio dorado en la exitosa historia naval inglesa, que, aunque pocos, tiene puntos negros, y uno de ellos lleva por nombre Coronel.

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