Notas
El intento parlamentario por asociar consumo de drogas con inmoralidad
Publicado por: Francisco Córdova
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Mientras me fumo un relajante cigarrillo de marihuana leyendo la prensa, una vez más veo que un grupo reducido de parlamentarios, ahora de Renovación Nacional, están proponiendo una ley que solicita un examen de drogas a los candidatos al congreso, esto por la necesidad de que el postulante tenga una salud compatible con el cargo.

Y una vez m√°s entro a la tarea de poder buscar el sentido a la medida y a divagar sobre el criterio de su aplicaci√≥n. ¬ŅLos candidatos que toman el f√°rmaco Mentix para mejorar su rendimiento ser√°n considerados similares a los que consumen coca√≠na por el mismo motivo? ¬ŅLos usuarios responsables de marihuana (como yo) estar√°n al mismo nivel de criterio que los usuarios responsables de alcohol?

¬ŅAplicaremos como criterio de corte la l√≥gica binaria de ‚Äúlegales y no legales‚ÄĚ o nos enfocaremos honestamente en la salud compatible con el cargo? ¬ŅSe incorporar√°n los criterios de ‚Äúconsumo responsable de sustancias‚ÄĚ y ‚Äúconsumo problem√°tico de sustancias‚ÄĚ o s√≥lo basta con tener alg√ļn tipo de droga en el cuerpo para ser etiquetado de ‚Äďincompatible-?

Me hago estas preguntas porque quiz√°s haya un postulante al parlamento que sufra de episodios de depresi√≥n, o crisis de angustia, o tal vez sufra de ataques de violencia en su intimidad. Todos ellos deben consumir drogas para estabilizar su √°nimo y no cumplan con el criterio de salud compatible con el cargo. ¬ŅPor ah√≠ va la cosa? ¬ŅVamos a tratar a los consumidores de drogas como adictos inmediatamente o se estudiar√° su relaci√≥n con la sustancia? ¬ŅUn bebedor de alcohol ser√° alcoh√≥lico, as√≠ como un fumador regular de cannabis ser√° un drogadicto marihuanero?

¬ŅEl consumo de drogas inhabilita la labor parlamentaria? Yo creo que la afecta, pero no la inhabilita, si se toman las medidas del caso. Por ejemplo, de seguro hay parlamentarios que consumen drogas, y muchos de ellos deben ser adictos a ellas, como son los fumadores de tabaco, o los que tienen el h√°bito de servirse diariamente un whisky en la oficina o cuando llega a la casa.

Cuando se votan las leyes que regulan al tabaco y el alcohol ¬ŅTendr√°n que inhabilitarse los parlamentarios que consumen esas drogas? Pienso que no, siempre y cuando sus votaciones se enfoquen en el bien com√ļn y no para beneficio propio, de lo contrario, que se abstengan. De seguro muchos pol√≠ticos fumadores de tabaco votan a favor de las leyes que regulan la venta de cigarrillos a menores y obligan a que cada vez no se pueda fumar en m√°s espacios. De seguro otros tantos legislan sobre el alcohol y promueven pol√≠ticas p√ļblicas para su mayor control y prevenci√≥n de consumo, para luego beber una copa de buen vino o un rico pisco sour a la hora de almuerzo o en la comida de la noche.

Yo no tengo problema con ello, pues el consumo de sustancias nunca ha sido el problema, sino la educación y la cultura de consumo que se tiene, es la relación individuo/sustancia la que debe ser analizada, y no sólo la presencia de ella en el organismo.

Si un parlamentario o parlamentaria depende de benzodiazepínicos para poder dormir, y cada día consume más, en vez de expulsarla de la labor legislativa, debo acogerla, integrarla y ayudarla a que comience a evitar que el consumo de la sustancia afecte a su vida de manera negativa y con ello la labor de fiscalizar al gobierno y hacer las leyes.

Un adicto a la comida quiz√°s tenga salud incompatible con el cargo, pero a nadie se le ocurre hacer una ley para que los obesos no sean parlamentarios, o los bipolares, un ciego o un adicto a las compras. Es un error cargar moralmente el consumo de drogas, porque detr√°s de ello no hay maldad, sino una necesidad humana de satisfacer estados esenciales que no se logran cubrir sin la presencia del elemento externo al sujeto.

Pienso que un usuario de cocaína (no problemático) debe ser abordado social y médicamente como un ser humano que corre el riesgo de transformarse en un usuario problemático, mismo caso para quienes consumen con mayor frecuencia ciclobenzapirina y o clonazepam para poder dormir y rendir al otro día.

Incluso el fanatismo religioso puede ser más peligroso que una adicción a una sustancia, pues no todas las drogas entran por la nariz o la boca, algunas entran por las orejas.

A√ļn no tengo muy claro qu√© se pretende con esta ley, pero una parte de m√≠ dice que es para profundizar la desinformaci√≥n y la satanizaci√≥n de los usuarios de todas las sustancias adictivas que no se vendan en supermercados o farmacias.

Colocar al usuario de drogas ilegales en un ámbito de amoralidad y de carencia de virtud, es una falacia, pues en el consumo de sustancias, sean estas legales o no, lo que está en expresión es la necesidad de las personas de buscar elementos de ayuda para poder responder a un entorno que cada día nos aleja más de los otros y que coloca la materia por sobre el espíritu, desequilibrando el desarrollo integral de una persona humana.

Somos el segundo pa√≠s con m√°s alta tasa de suicidios en el mundo despu√©s de Corea del Sur, tenemos cada a√Īo mayor n√ļmero de consumo de alcohol en menores de edad siendo r√©cord en Am√©rica Latina, las licencias psiqui√°tricas son un h√°bito a estas alturas y la violencia aumenta d√≠a a d√≠a en toda la poblaci√≥n. Ac√° el problema no est√° en ‚Äúla muleta del cojo‚ÄĚ, sino en la cojera.

El problema no est√° en las sustancias, sino en el contexto que propende a que su uso sea cada vez mayor. Por m√°s que se le haga la guerra al narcotr√°fico, aumenta el consumo, la violencia, las pandillas, los asaltos, etc. No resulta el prohibicionismo para parar el consumo, pero resulta para el narcotr√°fico que le permite controlar la venta de las sustancias y aumentar su poder y cobertura.

Hacer la vista gorda a la crisis de la civilizaci√≥n culpando a las drogas a las que acuden millones de seres humanos para hacerse funcionales a la maquinaria (as√≠ como drogan a los ni√Īos con anfetaminas para que rindan en el colegio), fue la estrategia de quienes buscaron controlar el opio y proteger el negocios de las tabacaleras en los 50 y 60s. As√≠ como la guerra de Kosovo fue para crear un corredor para la hero√≠na de Asia hacia Europa, la lucha contra las drogas permite que el negocio del narcotr√°fico sea una realidad. Pues si las drogas fuesen legales y reguladas, no habr√≠a sentido de la existencia de narcotraficantes, lo que adem√°s permitir√≠a conocer la verdadera realidad de la situaci√≥n del consumo de sustancias.

Hoy nadie sabe realmente cu√°ntos son usuarios responsables de sustancias, y cu√°ntos son usuarios problem√°ticos, hoy al igual que con el aborto o la prostituci√≥n infantil, es mejor para los due√Īos de las armas y de las drogas distorsionar el foco de la realidad que abrir la caja de Pandora y exponer las cadenas que atan la farsa que vivimos, y podamos ver en realidad qu√© tan infelices somos como especie y que tan manipulados estamos por los maestros de las marionetas.

Francisco Córdova Echeverría | @FCordovaE
Humanista-Laicista. Odontólogo, Magíster en Dirección y Liderazgo Educativo.
Miembro de la Coordinación Nacional del Partido Humanista.

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