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Padres neoyorquinos inculcan obsesión por la excelencia y el éxito a sus hijos desde que nacen
Publicado por: Agencia AFP
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Con cursos de chino o franc√©s para beb√©s y clases de apoyo a partir de los cuatro a√Īos, en Nueva York, ciudad de los ambiciosos, la carrera por la excelencia para entrar en las mejores escuelas empieza desde la cuna.

En Tribeca Language, un centro especializado en la ense√Īanza de idiomas, se proponen diferentes cursos “mi beb√© y yo” apenas la criatura comienza a balbucear.

En una de las clases, una maestra francesa canta una canci√≥n infantil a mellizos de nueve meses sentados en una alfombra junto a su madre. Luego les muestra un juego con m√ļltiples puertas decoradas con im√°genes de habitaciones de una casa, detr√°s de las cuales hay figurillas de animales.

“¬ŅD√≥nde se encuentra el conejo? En el comedor”, afirma la maestra abriendo una de las puertitas.

Maurice Hazan, fundador de Tribeca Language, se dio cuenta al llegar a Nueva York hace 20 a√Īos de que hab√≠a una demanda de iniciaci√≥n en idiomas extranjeros a una edad cada vez m√°s temprana de parte de “los padres con m√°s dinero que la media estadounidense, que dan mucha importancia al hecho de que sus hijos sean biling√ľes”.

El chino est√° “de moda” y el franc√©s “sigue siendo una se√Īal de distinci√≥n”, explica Hazan.

En una ciudad ultracompetitiva, estudios científicos difundidos en los medios indicando que hablar más de un idioma aumenta las capacidad del cerebro convencieron a muchos padres.

“Quer√≠amos que nuestra hija desarrollase cualidades cognitivas, un o√≠do para los idiomas y el gusto de culturas extranjeras”, se√Īala la mam√° de una ni√Īa de cuatro a√Īos que sigue cursos en Tribeca Language desde hace dos.

Aprender un idioma tambi√©n puede “adornar” la solicitud de inscripci√≥n para ingresar a los jardines de infantes prestigiosos de la Gran Manzana.

Un sistema p√ļblico irregular, escuelas privadas car√≠simas

Nueva York es objeto de verdadero “baby-boom” y la competencia para entrar en las mejores escuelas privadas es feroz. Algunas organizan un sistema de selecci√≥n draconiano a pesar de exigir tarifas de hasta 40.000 d√≥lares anuales.

Esto las vuelve inaccesibles para muchos hogares, pero las buenas escuelas p√ļblicas son pocas y a menudo est√°n ubicadas en barrios de clases acomodadas.

“Me mudar√≠a si pudiese, pero no tengo los medios necesarios”, dice Lee Berman, empleado p√ļblico y padre de dos hijas de 7 y 10 a√Īos.

En su popular barrio del Lower East Side, en el sur de Manhattan, la ense√Īanza p√ļblica es tan mala que los ni√Īos atraviesan la primaria “sin saber leer ni contar”, agrega.

Por ello, Berman hace todo lo que puede para que sus hijas ingresen en los programas p√ļblicos para los “gifted and talented, G&T” (dotados y talentosos), los cuales ofrecen una ense√Īanza de mejor calidad a alumnos destacados a partir de los cuatro a√Īos.

Hasta 2008, los directores de escuelas eleg√≠an a esos alumnos, pero desde entonces los ni√Īos son sometidos a una prueba escrita para garantizar la objetividad.

Las hijas de Lee Berman siguen desde los cuatro a√Īos cursos “de apoyo” en Bright Kids, que ofrece aplicaciones para tel√©fonos m√≥viles o tabletas a partir de 35 d√≥lares, cursillos de entrenamiento por 400 d√≥lares y cursos privados a domicilio por 200 d√≥lares la hora.

Berman quiere que sus hijas, que integraron una clase “G&T” en una escuela de barrio a su entender mal administrada, pasen un nuevo examen para entrar en otro programa mejor supervisado por la alcald√≠a.

El hombre es consciente de que se trata de demasiada presi√≥n para una edad tan temprana: “¬°Empiezan a hacerles pasar ex√°menes incluso antes de que sepan leer y escribir!”, admite.

El objetivo de los cursos de apoyo no es que a sus hijas “les vaya muy bien en el examen, sino que se acostumbren”, subraya mientras la m√°s chica de ellas intenta resolver problemas de l√≥gica en una tableta electr√≥nica junto con su tutora.

Andrew Peterson, profesor de Bright Kids, dice que algunos ni√Īos se niegan a sentarse o cumplir con la tarea, “pero un buen maestro sabe hacer que se interesen de una manera l√ļdica”.

Peterson tambi√©n debe administrar la presi√≥n de los padres y hacerles entender que “incluso si su hijo obtiene puntajes de 98% en vez de 99%, sigue siendo muy inteligente”.

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