Notas
Antofagasta: ¬ŅDesarrollo o simple crecimiento?
Publicado por: Alberto Gonzalez
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Durante esta semana, la C√°mara Chilena de la Construcci√≥n asegur√≥ que la Regi√≥n de Antofagasta lidera el ranking del √ćndice de Actividad de la Construcci√≥n Regional (INACOR), al generar un aumento de 37,2% en doce meses.

Del mismo modo, por segundo a√Īo consecutivo, la regi√≥n obtuvo el primer lugar en el √ćndice de Costo de Vida de Ejecutivos (ICVE) 2013 de la Universidad del Desarrollo, estimando el gasto mensual de un hogar ABC1 en $2.250.000, cuyo 40% se destina a gastos de vivienda (arriendo y servicios b√°sicos).

Si relacionamos ambos indicadores, nos hace sentido que el rubro de la construcción aumente a pasos agigantados. Qué duda cabe que se trata de un gran negocio, se compra un inmueble y al poco tiempo ya se puede arrendar a la gran masa de ejecutivos que migra por labores mineras a la Región de Antofagasta.

Bajo este escenario, pareciera que Antofagasta se desarrolla sin tregua alguna, al igual que su gente y comunas aleda√Īas. Lamentablemente la realidad y los √≠ndices de pobreza no dan cuenta de ello. Analicemos algunos puntos.

En primer lugar, encontramos que la √ļnica ciudad de la regi√≥n que cuenta con un relleno sanitario en funcionamiento es Calama, el resto cuenta con vertederos municipales, cada vez m√°s extensos, dada la creciente poblaci√≥n que, adem√°s de trabajar, produce residuos s√≥lidos domiciliarios.

Luego, está el parque automotriz, basta estar en ciudades como Antofagasta y Calama para notar que encontrar un lugar donde estacionarse, a la hora que sea, es una tarea que demanda un minucioso ejercicio de paciencia. Y así, suman y suman las emisiones de CO2.

Ahora, en cuanto a la mejora de espacios p√ļblicos, los diversos municipios tienden a invertir en plazas, paseos peatonales, remodelaciones del borde costero y, como Antofagasta, en la remodelaci√≥n de un Estadio Regional del m√°s alto nivel. Sin embargo, han olvidado invertir tambi√©n en el manejo de los residuos y escombros que estas construcciones producen.

¬ŅC√≥mo olvidar que a pocos d√≠as de ser inaugurado el Estadio Regional se difund√≠a que los escombros, archivos y mobiliario extra√≠dos de las construcciones en remodelaci√≥n, fueron a parar durante todo el per√≠odo que dur√≥ la construcci√≥n, a las canchas aleda√Īas?

Al parecer Antofagasta relaciona sustentabilidad con grandes inversiones en energías renovables, seminarios para compartir ideas de sustentabilidad y costosas exposiciones en las que empresas muestran las tecnologías que les permiten ser ambientalmente responsables y dar sostenibilidad a sus procesos. Todo lo cual ciertamente contribuye al crecimiento, pero no necesariamente al desarrollo de la región.

Para dar un paso hacia la coherencia entre el costo y la calidad de vida en esta regi√≥n, es necesario que la articulaci√≥n de actores se d√© en torno a cuestiones sencillas, pero que mejorar√≠an la valoraci√≥n que cada vecino y vecina hace del lugar que habita. En este sentido, calles con m√°s basureros y en mejor estado, as√≠ como estacionamientos adecuados para las cientos de ‚Äúcamionetas mineras‚ÄĚ que circulan, har√≠an de las ciudades del norte un lugar m√°s agradable en lo cotidiano.

La l√≥gica de la territorialidad indica que s√≥lo ser√° posible darle sustentabilidad a la regi√≥n en la medida que los organismos p√ļblicos y privados releven la participaci√≥n ciudadana en la definici√≥n de sus inversiones. Ello, considerando que la misma persona que pasa d√≠a a d√≠a por varios hoyos en el camino de su casa al trabajo (ya sea a pie o en auto), dif√≠cilmente tendr√° la disposici√≥n o el inter√©s para ponerse a pensar en el desarrollo sostenible de la regi√≥n, ya que sus necesidades b√°sicas no est√°n resueltas. Recordemos que la teor√≠a de las necesidades de Abraham Maslow pone la autorrealizaci√≥n, la creatividad y la resoluci√≥n de problemas en la cumbre de la pir√°mide.

El territorio, entonces, deja de tener un sentido √ļnicamente geogr√°fico y toma matices socioecon√≥micos y culturales que lo definen, y cuyos actores comprenden y experimentan diariamente, por lo que se hace necesario escucharlos e incorporar lo que dicen a los proyectos regionales. De este modo, la Antofagasta podr√≠a dejar s√≥lo de crecer, para empezar a desarrollarse.

Gloria Arriagada

Gloria Arriagada

Gloria Arriagada

Psicóloga de la Universidad del Mar y Magister en Gestión Integral de Proyectos de la Universidad Católica del Norte Se especializa en gestión de proyectos de desarrollo sostenible en la industria minera y en organizaciones de la sociedad civil, incluyendo aspectos como medioambiente, responsabilidad social, control de costos y gestión de presupuesto.

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