Notas
En Chipre hay gato encerrado
Publicado por: Oscar Vega
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Tiempo ha, en una aldea chipriota, los arque√≥logos encontraron una tumba con restos de un gato de ocho meses de edad enterrados junto a su due√Īo. El suceso fue datado en nueve mil quinientos a√Īos antes de Cristo.

Es Chipre, al sur de Turqu√≠a, la tercera isla mayor en el mar Mediterr√°neo despu√©s de Sicilia y Cerde√Īa. Es tambi√©n un territorio aporreado por la degradaci√≥n ecol√≥gica. Sin embargo, todav√≠a, es un pa√≠s hermoso. Un pueblo euroasi√°tico que pol√≠tica y culturalmente forma una parte viva de la vieja Europa. Y por esta raz√≥n en los √ļltimos d√≠as todo el continente ha temblado y seguir√° temblando debido a una nueva crisis econ√≥mica.

Una crisis espinosa, traicionera, instalada en ese Chipre, m√°s bien en su capital, Nicosia. Un esc√°ndalo que estall√≥ sin m√°s dentro del contexto negativo de otra crisis mayor, la que afecta sin tregua y desde hace a√Īos a todo el desarbolado continente.

Como noticia lo del Papa Bergoglio, tan modesto y tan argentino √©l (lo cual es mucho decir), pas√≥ a segundo plano. Entretanto el mal tiempo que no ceja sigue amenazando a los europeos que so√Īaban con una semana primaveral y acaso santa. Entonces, cual m√°s cual menos, por aqu√≠ todos hablan de los chipriotas, del p√°nico bancario instalado en esa zona, del timo en gran escala, del envenenado rescate financiero en marcha activado por la Uni√≥n Europea.

A la hora de la verdad es poca la gente de a pie, la gente normal y doliente, que logra entender los intríngulis del dinero; fondos, inversiones, deudas, prima de riesgo y factores de crecimiento. Es una triste verdad. Pero, eso sí, todos comprendemos el lenguaje más brutal: la cesantía que va creciendo, los sueldos y salarios que bajan sin asco, los precios de los alimentos que suben sin control y las vueltas y revueltas de los encargados políticos que no dan pie con bola. De por medio no cesa la catarata de sobornos y escándalos que afectan a personajes de primera magnitud o instituciones que parecían sólidas y respetables.

En Chipre, territorio que hunde su historia m√°s all√° de diez o doce mil a√Īos antes de Cristo, hay gato encerrado. Malandrines de todos portes y procedencias han convertido a la isla en un para√≠so para lavar dinero negro procedente de econom√≠as sumergidas o de negocios honestos solamente en las apariencias: o sea negocios que bien saben aprovecharse de las lacras del sistema capitalista, un sistema con pies de barro y donde los que m√°s sufren son los que menos tienen‚Ķy adem√°s los que m√°s trabajan.

En Chipre la mayor√≠a de los dep√≥sitos bancarios estaban (y todav√≠a est√°n) en manos de los rusos y cuando la cristaler√≠a se vino al suelo desde el gobierno central de Europa, o sea desde Bruselas, se decidi√≥ que la gente com√ļn y corriente tambi√©n tendr√≠a que pagar los platos rotos.

Lo que pasa es m√°s grave. El sue√Īo de una Europa comunitaria no acaba de convencer al respetable p√ļblico. Y los actuales l√≠deres apoltronados dan tumbos y m√°s tumbos.

La Uni√≥n Europea (Bruselas) y el Fondo Monetario Internacional (Frankfurt) manoteando e intentando salvar el euro, la moneda √ļnica. evitaron (de momento) el colapso de la econom√≠a chipriota. Para ello impusieron, como bien se sabe, un dur√≠simo rescate. Pero por esa ruta se podr√≠a llegar a un p√°ramo social.

Hoy d√≠a las instituciones europeas siguen faltas de un apoyo ciudadano. Chipre, con poco m√°s de un mill√≥n de habitantes, es la representaci√≥n viva del fracaso de pol√≠ticas econ√≥micas comunitarias. Los aparatos financieros y de gobierno en estos pa√≠ses parecieran competir en codicia e incompetencia. La estructura de una austeridad sin tregua ha sumido al continente en una suerte de pura depresi√≥n. Espa√Īa lleva el pandero de la miseria taponada, m√°s encima, por la corrupci√≥n pol√≠tica. Italia sigue pol√≠ticamente lastrada, paralizada y con millones de cesantes.

Hay movilizaciones callejeras y muy duras pero eso no cambia el juego, por lo menos hasta ahora. Pende una pregunta ¬Ņhasta donde aguantar√°n las poblaciones? ¬ŅNo estar√° Europa jugando con fuego? El peligro del fin del euro sigue en pie mientras que, es un hecho, pa√≠ses como Grecia, Portugal o Espa√Īa hacen frente a obligaciones y pagos con altos intereses sin visos de recuperar sus econom√≠as.

En Europa se echa en falta una conducción firme. Eso sí, sobra el concierto desafinado de 17 gobiernos, 17 parlamentos y de un Banco Central que no acaba de conformar una real unión bancaria. Los ricos, a río revuelto, siguen hinchándose haciendo uso de trucos y refugios fiscales.

En la pantalla chica, esa cajita de Pandora (la TV), si no atosigan con imágenes del próspero negocio futbolero y la comparecencia de avispados dirigentes peloteros o de los semi alfabetizados jugadores, la gente observa tediosas reuniones, citas, declaraciones y pomposos encuentros: Durão Barroso, presidente de la C.E. Hernán Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo. Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional o Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo hablan de evitar colapsos.

Lo terrible es que a esos dirigentes ya poco se les escucha. Porque esos personajes ni siquiera tienen tiempo (por ejemplo) para acordarse de los derechos humanos que, dicho sea de paso, en estos momentos están siendo gravemente violados en un país comunitario, en Hungría y cuyo jefe de Gobierno, el fascista Víctor Orban, saltándose principios que emanan de la esencia de la Unión Europea, se ríe de los peces de colores.

Oscar ‚ÄúEl Monstruo‚ÄĚ Vega

Periodista, escritor, corresponsal, reportero, editor, director e incluso repartidor de periódicos.

Se inici√≥ en El Sur y La Discusi√≥n, para continuar en La Naci√≥n, Fortin Mapocho, La √Čpoca, Ercilla y Cauce.

Actualmente reside en Portugal.

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