El hombre de Neandertal tenía un cerebro de tamaño similar al del ser humano moderno que vivió en su misma época, pero su estructura cerebral dedicaba una parte mayor a la vista, en desmedro de funciones vinculadas, por ejemplo, con las relaciones sociales, según un estudio publicado este miércoles.

El hombre de Neandertal, que desapareció hace 30.000 años, apareció en Europa y Medio Oriente unos 300.000 años antes de nuestra era y llegó a coexistir con el ser humano anatómicamente moderno, el Homo Sapiens, antes de extinguirse por causas que aún hoy son debatidas.

Eiluned Pearce y Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford, y Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, compararon cráneos fósiles de 32 seres humanos modernos y de 13 hombres de Neandertal, que datan de 27.000 a 75.000 años, principalmente de Europa y Medio Oriente. Su análisis se publicó en la versión electrónica de la revista Proceedings B de la Real Sociedad de Londres.

Así, constataron que los cerebros de los hombres de Neandertal y los de los hombres modernos tenían aproximadamente el mismo tamaño, pero las órbitas de los hombres de Neandertal eran mayores. Por ende, sus ojos también eran mayores. También eran más corpulentos.

“Esto nos hace pensar que el cerebro de los hombres de Neandertal tenía zonas más grandes dedicadas a la vista y el dominio del cuerpo”, explicó a la AFP Eiluned Pearce.

Los hombres de Neandertal probablemente tuvieron ojos más grandes porque vivían en Europa, en latitudes en las que la luz es más escasa, mientras que el Homo Sapiens surgió en África.

Dado que el tamaño de ambos cerebros es similar, los hombres de Neandertal tenían menos espacio cerebral para otras funciones cognitivas, como aquellas vinculadas con el manejo de las relaciones sociales.

“A estas diferencias de organización del cerebro entre hombres de Neandertal y seres humanos modernos podrían haber correspondido diferencias cognitivas entre ambas especies”, agregó Pearce.

Para él, el tamaño del grupo social de un individuo está vinculado con el tamaño de zonas específicas del cerebro. Dado que el cerebro del hombre de Neandertal estaba esencialmente dedicado a la vista y el movimiento, “ello puede querer decir que tenían zonas más pequeñas del cerebro asociadas con el tratamiento de la complejidad social”, estimó.

De ese modo, los hombres de Neandertal habrían estado “cognitivamente limitados a (formar) grupos más pequeños que los hombres modernos contemporáneos”.

Estas diferencias de estructura cerebral pueden haber tenido consecuencias importantes para el hombre de Neandertal. Al tener relaciones sociales menos extensas, tenía menos posibilidades de enfrentar situaciones como la escasez de recursos locales.

Las fluctuaciones demográficas también inciden más en los grupos más pequeños, por lo cual aumentan los riesgos de extinción.

“En resumen, si los hombres de Neandertal tenían grupos sociales más pequeños, ello podría haberlos llevado a la extinción de múltiples maneras”, recalcó Pearce.

Para Dunbar, cabe la posibilidad de que hayan estado “mas expuestos que los hombres modernos, ante los desafíos ecológicos de la era glacial”.