Notas
Uni√≥n Europea ¬ŅSoporte de la paz?
Publicado por: Oscar Vega
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Aunque pocos la conocen a fondo o ni siquiera por encima, sac√≥ gran premio. Muchos, sin tener luces sobre lo que hace y como lo hace, hablan pestes de ella. Con tantos a√Īos sobreviviendo fuera de Chile he observado sus avances y retrocesos. Y ahora escribo con todas sus letras: Uni√≥n Europea, formada por 27 estados con permanentes y crecientes (tambi√©n conflictivas) relaciones econ√≥micas y pol√≠ticas de cooperaci√≥n e integraci√≥n. Y acaba de recibir el Premio Nobel de la paz 2012.

En t√©rminos generales, si vamos a la calle, si consultamos, al desgaire, sea un holand√©s, un ingl√©s o un h√ļngaro ¬Ņqu√© es y qu√© hace la Uni√≥n? la respuesta ser√° confusa, corta o titubeante. Y si a continuaci√≥n preguntamos ‚Äúy eso que hace ¬Ņc√≥mo lo hace?‚ÄĚ, el silencio podr√≠a ser total.

Aunque los datos, comenzando por Internet, est√°n por doquier, la gente de a pi√© se confunde o se aburre frente a una tupida mara√Īa de informes, nombres y situaciones.
La UE nació, con seis países, en 1957 y sigue construyéndose cada día. Nació para unir a un Viejo Continente que ha vivido y protagonizado guerras devastadoras y horribles. Holocaustos, invasiones a granel, fanatismos, colonialismo, crueldades sin fin.

Baste recordar un dato: tras la Segunda Guerra Mundial, que terminó en 1945, el continente quedó devastado: 70 millones de cadáveres.

El pol√≠tico franc√©s Robert Schuman (no confundir con el famoso compositor Robert Schumann, con dos “N” finales) y el alem√°n Konrad Adenauer figuran en la n√≥mina inicial, como sus impulsores. Pero fue el franc√©s exiliado en Londres Jean Monet, qui√©n en su d√≠a pens√≥ en este camino para, de una vez por todas, consolidar y anudar la paz (y el comercio) entre naciones de distintos sesgos, desarrollos, idiosincrasias e idiomas.

Hoy quedan atr√°s la reconstrucci√≥n y los duros a√Īos de guerra fr√≠a. Pero, tras las banderas azules con estrellas que flamean desde el C√≠rculo Polar √Ārtico hasta el Mediterr√°neo y desde el Atl√°ntico al Egeo y tras escuchar ese emocionante Himno de Europa, que es el √ļltimo movimiento de la Novena Sinfon√≠a del alem√°n Ludwig van Beethoven (1770-1827) con un coro cantando a todo pulm√≥n, esa Oda a la Alegr√≠a escrita por el rom√°ntico vate, tambi√©n alem√°n, Friedrich von Schiller (1759-1805), no todo es color rosa.

Sin ir más lejos el 68% de la población actual de la Unión Europea no está satisfecha de cómo se está construyendo la comunidad del Viejo Continente.

Falta m√°s pol√≠tica social, dicen. Y entre sus altos dirigentes, sea en Bruselas o Luxemburgo (centros principales) hay personajes harto mediocres. Lo mismo ocurre en las numerosas oficinas, reparticiones, departamentos y delegaciones diseminadas por todo el continente. Pero no se puede disparar al bulto. Tanto en las Direcciones Generales donde laboran 38 mil personas, como en el Parlamento Europeo donde lo hacen 7.652 (entre ellos 754 diputados) hay tambi√©n mucho √Īeque y talento al servicio de una idea.

Mucha capacidad en juego abordando temas que van desde la seguridad marítima a la educación, de las drogas a la ciencia y a la tecnología, los transportes aéreos y terrestres, la agricultura, pesca y cosechas. Todo aquello discutido en 23 lenguas oficiales y donde interviene un entramado de 1.700 linguistas, 600 intérpretes de planta y unos tres mil independientes

Pa√≠ses ayer desgarrados por la miseria y en manos de gobernantes torpes o dictadores asesinos han crecido. Los fondos comunitarios han permitido un amplio despegue y, en consecuencia, un enorme desarrollo. Casos concretos: Portugal o Espa√Īa.

Es tambi√©n verdad que la Uni√≥n Europea no naci√≥ como canci√≥n de cuna o un cuento de hadas. Fue el fruto del empuje de grupos empresariales y financieros, del f√©rreo y desalmado capitalismo. Grupos que buscaban un mercado com√ļn para asegurar sus negocios. Y tambi√©n de una moneda com√ļn que hace rato ya est√° en circulaci√≥n, el euro.

Un principio b√°sico sigue abierto; libertad de tr√°nsito y movimiento. Un sue√Īo para nuestros pa√≠ses latinoamericanos. En la Europa de hoy cualquier hijo de vecino nacido por estos pagos va y viene como Pedro por su casa, atravesando cualquier frontera en todo el continente.

Queda tarea pendiente, sobre todo ahora, cuando los tentáculos del Poder activo e invisible desgarran a la clase media y a los de más abajo. Un tiempo de cesantía e inclusive de hambre en Europa. De apaleos policiales a los manifestantes que gritan contra tanta sevicia. Una etapa con temores fundados. Quizá la situación vaya a peor, sobre todo frente a los nuevos gigantes, China e India, que agitan el porvenir. Sabiendo que, otra vez, el armamentismo, los misiles y las guerras están a la vuelta de la esquina. El revuelto mundo árabe, Israel, Irán, Corea o Turquía, Rusia, taponados de odios y fanatismos. ¡Y lo que podría suceder si en USA ganase la Casa Blanca el mormón ultra conservador (y evasor de impuestos) Mitt Romney!

En Europa, habita apenas el 6% de la poblaci√≥n del mundo, pero ah√≠ se acuna nuestra historia y cultura. Un Viejo Mundo, que ya no las tiene todas consigo. La poblaci√≥n envejece, ¬Ņhabr√° dinero para tantos pensionados? Se necesitan emigrantes calificados. Y privilegiar aprendizajes permanentes o la incorporaci√≥n de m√°s mujeres con m√°s derechos en los empleos. Y m√°s gente que pueda trabajar a tiempo parcial utilizando los fant√°sticos laberintos de la tecnolog√≠a. Y seguir combatiendo el racismo odioso, el nacionalismo vac√≠o y el fascismo que, cuando menos se piensa, levantan cabeza.

Mejorando lo presente y por sus resultados la Uni√≥n Europea ya se puede definir como un colosal proyecto √ļnico en la historia del mundo. As√≠ de simple.

Oscar ‚ÄúEl Monstruo‚ÄĚ Vega
Periodista, escritor, corresponsal, reportero, editor, director e incluso repartidor de peri√≥dicos. Se inici√≥ en El Sur y La Discusi√≥n, para continuar en La Naci√≥n, Fort√≠n Mapocho, La √Čpoca, Ercilla y Cauce. Actualmente reside en Portugal.

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