Notas
Catalu√Īa, el vil billete y el hacha de la guerra
Publicado por: Oscar Vega
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Di√°logo con un funcionario y amigo, en Bruselas.
-¬ŅViajas a Espa√Īa?
-No. Voy a Catalu√Īa. No soy espa√Īol, soy catal√°n.
-¬°Pero tienes pasaporte espa√Īol¬°
-Pasaporte espa√Īol s√≠, pero soy catal√°n.

En los √ļltimos d√≠as ha recrudecido en Espa√Īa un conflicto territorial, cultural y econ√≥mico. Faltaba m√°s. Con un gobierno central de derecha pura y dura, cual viejo boxeador, el pa√≠s est√° en las cuerdas. Va sumido en un charquic√°n de crisis: cesant√≠a, pobreza y esc√°ndalos financieros, acosado por un sistema educacional con altos √≠ndices de fracaso y mala formaci√≥n que priva a los j√≥venes tener competitividad.

Al laberinto hay que agregarle el p√©simo manejo financiero, con d√©ficit en cada una de las comunidades aut√≥nomas. En el plano general tambi√©n faltan recursos para que funcionen los sistemas salud y de jubilaciones am√©n de los servicios por los cuales el ciudadano de a pi√© paga impuestos. Y mientras el Ejecutivo central (con el fantasma de Grecia y Portugal encima) duda, intenta o no intenta de agarrar el toro por las astas pidiendo nuevos auxilios ‚Äďrescate- a los organismos de la Uni√≥n Europea, hete aqu√≠ que se cumple un viejo refr√°n: ‚Äú√©ramos m√°s de diez y pari√≥ la abuela‚ÄĚ

La abuela en este caso es Catalu√Īa. Entre Espa√Īa y Catalu√Īa ‚Äďdos mundos, dos realidades hist√≥ricas- ha estallado un viejo litigio. Por decirlo a la chilena entre Madrid y Barcelona otra vez se arm√≥ la mocha.

Catalu√Īa, no hoy sino siempre, ha sido naci√≥n, pueblo, realidad geogr√°fica con un acusado perfil propio. Un aparte geogr√°fico de esa Espa√Īa que todos conocemos, la de sangre y arena, la de charanga, pandereta y tablados ruidosos, la de aguas benditas y de ag√≥nicas arengas mon√°rquicas.

Los catalanes, con su historia profunda que los distingue como pueblo vertebrado y antiguo, cuentan, por cierto, con un idioma enraizado a una literatura honda, la que tambi√©n viene desde lejos. Y tienen una econom√≠a propia y pujante porque ha sido la burgues√≠a catalana la que siempre ha generado un desarrollo serio, de dimensiones europeas. Pero hay m√°s: la intelectualidad catalana, ayer y hoy, ha florecido y destacado, sea en las duras o en las maduras. El arte, la canci√≥n protesta, la m√ļsica y los libros, desafiaron en a√Īos terribles al dictador Franco y a su camarilla de curas.

En Am√©rica Latina basta con recordar un dato: nuestro famoso boom literario latinoamericano desde mediados de los a√Īos sesenta, siglo pasado, fue obra del impulso de difusores oportunos e inteligentes del mercado editorial catal√°n. Ese relumbr√≥n cambi√≥ el todo cultural de nuestro universo. Un Garc√≠a M√°rquez, un Jos√© Donoso, un Rulfo o un Juan Carlos Onetti y muchos otros narradores maravillosos, pudieron protagonizar un resplandor cultural que rompi√≥ ataduras y gazmo√Īer√≠as benefici√°ndonos a todos, hasta el d√≠a de hoy.

Pues bien, en estos d√≠as Catalu√Īa y los catalanes vuelven con un clamor que asusta al poder central. Quieren independencia. El debate confuso y emocional est√° ahora en su punto m√°s alto. En Bruselas hay voces que advierten, de momento, el horno de las secesiones no est√° para bollos, el tema no encaja en la legislaci√≥n del Viejo Mundo.

Lo mismo dice Francia, pa√≠s fronterizo con Catalu√Īa. Pero nada puede apagar posiciones y ansias independentistas. El d√≠a 11 de septiembre √ļltimo, por ejemplo, a un solo grito unitario, millones de catalanes coparon las calles de Barcelona y otras ciudades. Sus pancartas y banderas han continuado ondeando en otras tantas manifest√°ndose libertarias.

El meollo del litigio está en el dinero. Lo que los catalanes aportan, una suma importante. Lo que reciben de vuelta o lo que llega a cada una de las comunidades de la Península. Lo que reparte el Estado en caso de déficit. La solidaridad bien o mal entendida desde el punto constitucional. Las arcas vacías de la crisis actual donde curiosamente se salvan los banqueros, inversores y oscuros magnates.

Quien m√°s tirita es el empresariado catal√°n entrampado. Por un lado su coraz√≥n late con el terru√Īo querido. Por otro miden el billete, o sea sus inversiones. Su palanca econ√≥mica no va segura. Ans√≠an pertenecer a una comunidad sin ataduras, alejados de una Espa√Īa a la que siempre ven como llev√°ndola a la rastra.

Por otro dependen del mercado. Y la clase política, entretanto, intenta apagar los fuegos aludiendo a la indisolubilidad, a la Constitución de 1978, que anudó al Estado de las Autonomías y ha sido un modelo social para convivir mejor, entenderse de una vez por todas, después de aquella negra noche de la guerra civil y la larga dictadura.

Luego de treinta a√Īos el modelo cruje. Y no solo en Catalu√Īa sino en otras grandes regiones espa√Īolas donde, con sus peculiaridades y acentos, muy mal se anudan pueblos distintos: vascos, gallegos, andaluces, asturianos, canarios, mallorquinos, etc.

Baj√°ndose de alg√ļn elefante, Juan Borb√≥n, funcionando como rey y poniendo ojo en cuidar negocios, industria, comercio y finanzas tambi√©n intenta mediar en el incordio. Se ha trasladado a Barcelona donde, todo hay que decirlo, no le quieren mucho.

Esto es hierro ardiente en manos de pol√≠ticos de todos los pelajes y del gobierno central en Madrid. El pa√≠s se tambalea, -aparte de los ricos, claro- cayendo en un pozo de agobio y miseria. Un solo dato: desde el a√Īo 2007 a hoy se han multiplicado por tres en n√ļmero de personas que piden ayuda a C√°ritas. Demasiada gente sin trabajo que ya no tiene qu√© comer o medios no ya para vestirse sino para pagar la salud, la hipoteca o un arriendo.

Fenómenos de separación territorial surgen no solo por acá. En todo el mundo hay revuelos parecidos. Y también hay políticos gastados o ineptos que, en vez de dialogar y buscar acuerdos, utilizan policías y tribunales poniendo la proa con violencia, sin llegar a ninguna parte. En Chile lo sabemos de sobra.

¬°Mari-Mari! ¬ŅEimi Pe√Īi: (¬°Te saludo, Mapuche Hermano ¬ŅC√≥mo est√°s?)

Oscar ‚ÄúEl Monstruo‚ÄĚ Vega

Periodista, escritor, corresponsal, reportero, editor, director e incluso repartidor de peri√≥dicos. Se inici√≥ en El Sur y La Discusi√≥n, para continuar en La Naci√≥n, Fort√≠n Mapocho, La √Čpoca, Ercilla y Cauce. Actualmente reside en Portugal.

URL CORTA: http://rbb.cl/3n1g
Tendencias Ahora