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Los italianos se sienten estrangulados por los impuestos
Publicado por: Agencia AFP
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Entre el nuevo impuesto a edificios, la subida de los impuestos al consumo, el IVA, y la despiadada cacería a los evasores fiscales lanzada por el gobierno del tecnócrata Mario Monti, los italianos se sienten estrangulados por el fisco en plena recesión de la economía.

“No se termina nunca de pagar multas, facturas, recibos. Cada d√≠a la cuerda est√° m√°s estrecha, entre m√°s nos aprietan el cintur√≥n, menos podemos pagar. Este gobierno corre mucho para cobrar impuestos”, reconoce en una charla con AFP, el empresario Gianbattista Tagliani.

El joven empresario acaba de salir de una filial de Equitalia, la agencia p√ļblica para la recaudaci√≥n de impuestos, donde estaba pagando las cotizaciones atrasadas de un empleado.

Especializado en control de medios, cuenta la situación absurda en que se encuentra: la Cámara de Diputados, es decir el Estado italiano, le debe 20.000 euros por servicios prestados, los cuales le serán pagados con 180 días de retraso, pero él debe pagar con anticipación los 5.000 euros de impuestos por tales ganancias.

“Si eres famoso o millonario, como el campe√≥n de moto Valentino Rossi o el cantante de rock Vasco Rossi, llegas a un acuerdo con el fisco, se paga todo al mismo tiempo y te hacen una reducci√≥n del 30%”, lamenta.

El impuesto inmobiliario, que Silvio Berlusconi eliminó en el 2008 y reintrodujo Monti, y el IVA, que subió de un punto al 21% y tal vez llegará al 23%, se han convertido en una pesadilla para los italianos.

Desde que el pa√≠s entr√≥ en recesi√≥n a finales del a√Īo pasado, la rabia de la poblaci√≥n por las duras medidas de austeridad, que la han puesto de rodillas, se inicia a notar: carta-bombas a directivos de Equitalia en varias ciudades, manifestaci√≥n en N√°poles, agresi√≥n a los inspectores de Mil√°n, rehenes en una agencia en Bergamo, sin hablar de los suicidios.

“A los pol√≠ticos, a la gente del gobierno, no les cobran multas, no pagan la gasolina del autom√≥vil oficial, suelen almorzar y comer gratis, todos visten a la moda, con sus trajes y sus bellas corbatas”, comenta indignado Paolo Schiaramazza, 49 a√Īos.

El malestar de este peque√Īo empresario de la construcci√≥n nace de las injusticias del sistema, del mal funcionamiento de la administraci√≥n p√ļblica y a la vez de los privilegios que goza una cierta clase, la llamada “casta” pol√≠tica.

“Acabo de pagar una multa por exceso de velocidad que alcanza los 1.300 euros, ya que me la enviaron con cinco a√Īos de retraso y un mes antes de expirar”, se queja.
Para Schiaramazza, Equitalia es una agencia de “usureros”, aunque la empresa se defienda asegurando que se queda s√≥lo con el 9% de las sumas percibidas y que el resto de las entradas van a las entidades afectadas: Hacienda, Alcald√≠a, Seguro Social.

“Enviamos un promedio de 16 millones de cartas. Una cifra enorme, que demuestra la relaci√≥n enfermiza que los italianos tienen con el fisco”, sostiene Giovanni Lombardo, director de relaciones p√ļblicas de Equitalia.

Al retomar las riendas en noviembre de un pa√≠s a la deriva, Monti prometi√≥ luchar contra uno de sus grandes males: la evasi√≥n fiscal, que se calcula suma unos 120.000 millones de euros al a√Īo.

Si bien los italianos no pueden ser considerados todos unos evasores, es verdad que las vastas operaciones de la policía financiera en todo el país, y sobre todo en famosas localidades turísticas a la moda, confirmaron notables irregularidades.

Gracias a los controles en la id√≠lica isla de Capri, en la Meca de los esquiadores millonarios, Cortina d’Ampezzo, en tiendas de lujo y restaurantes de toda la pen√≠nsula, se comprob√≥ la ausencia de disciplina en la emisi√≥n de facturas as√≠ como el pago frecuente de empleados en negro.

El megacomputador de la policía financiera, llamado Serpico, que cruza informaciones de todos las administraciones, descubrió varios propietarios de mansiones que no han presentado jamás la declaración de renta y que han escondido ganancias por millones de euros.

Los agentes controlaron también el nivel de vida de numerosos profesionales, entre ellos contadores, comerciantes y abogados, sobre todo de aquellos que declaran rentas anuales bajísimas pero circulan en vehículos de lujo y pasan vacaciones en localidades exclusivas.

La otra cara de la moneda son los empresarios que quiebran y la oleada de personas que pierden el trabajo, por lo que el √≠ndice de suicidios ha aumentado en toda Italia. “A la indignaci√≥n de los que no quieren pagar a Equitalia se a√Īade la indignaci√≥n de los que no pueden pagar”, admite Lombardo.

La agencia decidió por ello aliviar la tensión ampliando los plazos para pagar las multas y evitando casos extremos como el embargo o secuestro de la habitación, de la pensión o el automóvil.

“Hemos visto que la mentalidad est√° cambiado, el evasor no es m√°s visto como alguien h√°bil, sino como un ladr√≥n de la colectividad”, explic√≥.

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